10 claves para conducir con placas de hielo y nieve

Entra y conoce diez importantes recomendaciones para conducir por carreteras heladas o con placas de hielo. Te desvelamos por qué hay que tener más cuidado en curvas a la derecha, como aprovechar el control de estabilidad y más consejos.

1 Más placas por la mañana y después la lluvia

Si la temperatura es muy fría el hielo se puede formar en cualquier hora del día, pero lo normal en España es que las placas de hielo se formen durante la noche, con el momento más crítico a primera hora de la mañana. Las condiciones más idóneas para el hielo son las bajadas de temperatura bruscas después de la lluvia o de la niebla que humedece la carretera. Si al acostarte en invierno ves que hay mucha humedad, cuidado a la mañana siguiente.

2 Ojo a las zonas sombrías

En un viaje largo en invierno, hay que tener mucho cuidado al pasar de una carretera principal en buenas condiciones a una más pequeña y menos transitada. Hay que “cambiar el chip” y aumentar la precaución, sobre todo si entramos en carreteras entre montañas o bosques. Siempre hay que tener cuidado en las zonas sombrías donde no da el sol, las placas de hielo en la carretera pueden durar ahí todo el día aunque la temperatura ambiente sea de varios grados positivos.

3 Hay más hielo en curvas a la derecha

Si conduces por una carretera de curvas en la que crees que puede haber placas de hielo, ten mucho cuidado en las curvas a la derecha, sobre todo si son ciegas. El peralte de la carretera hace que el agua se acumule más en la parte interior de la curva, donde es más fácil que se creen placas hielo. En las curvas a la derecha tendremos más probabilidades de pisar una placa de hielo que en las curvas a la izquierda.

4 Siente el agarre de la carretera

Para ganar experiencia y evitar accidentes es básico aprender a leer la carretera y ser capaz de sentir el agarre disponible. No todos los asfaltos son iguales, ni ofrecen el mismo agarre. Ni siquiera un tramo de asfalto tiene el mismo agarre cuando está caliente o frío, seco o mojado. Puede cambiar incluso en pocas horas según le de el sol o sea de noche. Conducir siempre igual, confiando que el coche comportará bien en cualquier circunstancia es comprar boletos para tener un accidente. Hay que conducir mirando bien la carretera e intentar sentir qué agarre hay disponible.

5 Controlar la velocidad es la clave

Cuando la adherencia es baja, la forma de mantener el agarre de los neumáticos es controlar la velocidad. Si el asfalto tiene una fina capa de humedad que se ha helado y comienza a estar deslizante, incluso en una recta se puede perder el control. Cuanto más moderemos la velocidad, menos exigiremos a los neumáticos y más les ayudaremos a no perder adherencia.

6 El centro de la calzada es más seguro

En una carretera helada poco transitada es más seguro circular por el centro de la calzada, ya que las placas de hielo suelen producirse más en los bordes de la calzada debido a que el centro suele estar más alto. Esto también es válido si conducimos por carreteras anegadas por inundaciones.

7 Pisa lo más pisado

En una carretera helada con tráfico intenta ir siempre por la zona más pisada de la calzada que estará menos helada, sobre todo si hay más de un carril. Normalmente será el carril de la derecha. Pisa las zonas más pisadas, donde el hielo se romperá y deshará antes.

8 Mejor sin brusquedades

El hielo, ya sea en placas o en forma de capa fina, reduce la adherencia que consiguen los neumáticos, así que todo lo que podamos hacer para evitar exigir a los neumáticos cambios de velocidad y dirección bruscos nos ayudará. Al salir desde parado debemos hacerlo muy progresivamente, utilizando la segunda marcha si fuera necesario. Incluso en coches automáticos podemos obligar al cambio a salir en segunda. Las curvas hay que tomarlas a baja velocidad para evitar inercias, es mejor pecar de prudente que arriesgarse a un deslizamiento. Las frenadas las debemos anticipar mucho para evitar tener que pisar fuerte el pedal.

9 El control de estabilidad es nuestro ángel de la guarda

El control de estabilidad nos ayudará a recuperar la trayectoria en caso de una perdida de adherencia suave. No luches contra él con volantazos o contravolantes agresivos y no lo desconectes si ves nieve o hielo. Está diseñado para hacer todo lo posible para llevar el coche donde digamos con el volante. Si lo tenemos girado hacia la derecha, hará todo lo posible para que el coche gire y si tenemos el volante centrado, hará todo lo posible para que el coche siga recto. Si el coche comienza a deslizar y empieza a funcionar el control de estabilidad, lo único que hay que hacer es guiar con el volante hacia donde se quiere ir. Si movemos el volante muy rápido el control de estabilidad no podrá ayudarnos debidamente.

10 Si el coche derrapa, mira la carretera

Hay una norma básica que funciona incluso cuando aprendemos a montar en bicicleta. Si miras el árbol, irás contra el árbol. Dicho de otra forma: no podemos conducir hacia donde no estamos mirando. Si el coche derrapa y comienza a cruzarse y nos quedamos mirando por el parabrisas hacia la cuneta asustados por lo cerca que está el guardarraíl no podremos recuperar la trayectoria. Sin embargo, si nos quedamos mirando la carretera, aunque sea por la ventanilla lateral, sin apenas darnos cuenta nuestro cuerpo hará todo lo posible (básicamente nuestras manos con el volante) para recuperar la trayectoria.

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