Prueba Opel Cabrio 2.0 CDTi, un descapotable para todo uso

Cuando Opel lanzó en 2013 su nuevo descapotable en principio para ocupar el hueco que dejaba vacante el anterior Astra Twin Top con techo duro metálico se decidió por un coche con techo de lona. El resultado fue el Opel Cabrio, un coche que por calidad de acabado, tamaño y, sobre todo, por sensaciones al volante, está más cerca de los cabrios de la categoría premium que de los derivados de los compactos.

Casi una semana compartiendo carretera y cielo con este descapotable en el día a día e incluso con un viaje de fin de semana de por medio es más que suficiente para comprobar que el Opel Cabrio es un descapotable muy "serio". Se siente más coche que un Renault Mégane Coupé Cabriolet, por poner un ejemplo (este con techo metálico). Y en lo que llegan versiones abiertas de compactos como el Volkswagen Golf o el Peugeot 308, lo más parecido sería quizás un Audi A3 Cabrio, al igual que el Opel, fiel a la capota de lona.

La capota del Opel Cabrio

Si eres de los que al comprar un descapotable dudas entre las ventajas o desventajas de una capota de lona frente a un techo metálico, el Opel Cabrio te convencerá en cualquier caso. Su capota realizada en distintas capas ofrece un aspecto inmejorable tanto por fuera como por dentro, con un aislamiento perfecto. Y pesa hasta un 65 por ciento menos que la que llevaba el Astra descapotable con techo metálico.

 

Se puede elegir entre tres colores, negro, marrón o granate, y tiene, cómo no, accionamiento eléctrico, y funciona mediante un pulsador junto al del freno de estacionamiento, entre los asientos delanteros, aunque también puede hacerse a través del mando a distancia. El proceso de plegado tarda unos 12 segundos, y puede accionarse en marcha circulando como máximo a 50 km/h. Para recogerla hay que colocar un separador en el maletero que divide el mismo en dos zonas, una para el equipaje y otra para la propia capota.

Ya que estamos, comentar que la capacidad del maletero alcanza los 380 litros, y 100 litros menos si circulas sin capota. No está nada mal, sobre todo considerando que es posible abatir los respaldos de los asientos traseros pulsando un botón desde el propio maletero, aunque el hueco que comunica éste con el habitáculo no es muy grande, y cuando la capota va plegada afecta mucho a las formas del maletero y se reduce mucho la altura. Se puede elegir entre una rueda de repuesto de emergencia, o un kit de reparación de pinchazos, sin que afecte a la capacidad.

Habitáculo: un descapotable que no lo parece

Desde dentro, y en las plazas delanteras, cuando la capota del Opel Cabrio está puesta no dirías que estás en un descapotable. La sensación de calidad es muy alta, y en esta categoría de coches también es de los que ofrece más espacio en sus dos plazas traseras, que no son sólo para lleva niños o para trayectos cortos: no hay mucha anchura, pero no falta altura, que suele ser el aspecto crítico en estos coches. Además, se puede montar un sistema "Easy Entry" que facilita el acceso a las plazas traseras al desplazar hacia adelante el asiento cuando se abate el respaldo.

Me gustaron especialmente los asientos delanteros, muy cómodos y con buen agarre. La postura de conducción es muy buena, con mandos muy a mano, y huecos muy prácticos para dejar objetos, aunque se echa en falta alguno más con cerradura, por si dejas el coche aparcado sin capota. La sensación es similar a la de ponerte a los mandos de un Opel Astra, aunque hay que acostumbrarse al hecho de que el parabrisas está muy inclinado, y el borde superior queda mucho más cerca de la cabeza.

En marcha con el Opel Cabrio

El Opel Cabrio se disfruta conduciendo sin capota especialmente desde las plazas delanteras, porque en las plazas traseras se generan demasiadas turbulencias en cuanto aumentas un poco la velocidad, aunque lleves subidas las cuatro ventanillas e instalado el paravientos que se puede colocar entre los reposacabezas de dichas plazas. Cuando no viaja nadie en las plazas traseras se puede montar un paravientos opcional que reduce los efectos de la corriente de aire.

El comportamiento dinámico de un descapotable depende mucho de su rigidez, y no existe ningún cabrio que no pierda en este sentido respecto a un coche cerrado, ni siquiera con la capota puesta. Es algo que hay que asumir, y que se percibe al conducir en forma de ligeras vibraciones cuando se circula por carreteras muy bacheadas o zonas en las que las suspensiones tiene que trabajar sometiendo a esfuerzos al chasis.

 

El Opel Cabrio tampoco se libra de estas vibraciones, pero está muy bien resuelto en este sentido, sin tener que recurrir a suspensiones blandas. Es un coche muy cómodo, con gran sensación de aplomo y estabilidad. Con la amortiguación pilotada se puede elegir entre tres programas, uno más deportivo y otro más confortable que el estándar, pero con poca diferencia entre ellos en lo que se refiere al tarado de los amortiguadores; se nota más, por ejemplo, cómo varía la asistencia de la dirección.

En cuanto al equipamiento, sólo existe una variante denominada Excellence, que trae prácticamente de todo, incluyendo climatizador bizona, bluetooth, control de velocidad de crucero, llantas de 18 pulgadas o sensores de ayuda al aparcamiento. Opcionalmente el Opel Cabrio puede montar todas las ayudas a la conducción habituales en esta categoría. Existen dos paquetes recomendables, el Pack Drive Assist, que por 925 euros añade alerta por cambio involuntario de carril, reconocimiento de señales de tráfico, luces inteligentes y volante deportivo en cuero y calefactado; y el Pack Excellence, que tiene un precio de 2.000 euros y añade el deflector de viento, faros bixenon, pantalla a color de 7 pulgadas y navegador IntelliLink.

Descapotable y diésel, ¿por qué no?

Hemos probado la versión del Opel Cabrio que me parece más equilibrada de los cuatro motores que componen la gama, el 2.0 CDTi de 165 CV. Sí, un Diésel. Y es que este motor ofrece un nivel de prestaciones similar al 1.6 Turbo de 170 CV de gasolina y no echarás en falta refinamiento ni suavidad, menos en un coche como este, destinado a una conducción tranquila.

Entre sus rivales, el 2.0 CDTi de 165 CV de Opel se posiciona mejor que el 1.6 Turbo entre los de gasolina. Gasta muy poco, y responde bien desde bajo régimen, realmente no merece la pena pagar 2.000 euros más por el Biturbo de 195 CV, y el 1.4 Turbo de 140 CV de gasolina se se me hace poca cosa para tanto coche.

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