10 consejos para conducir en Invierno que no sabías

En los meses fríos los conductores deben adaptar su estilo de conducción para mejorar la seguridad. Te ofrecemos una serie de consejos muy útiles que tal vez no conozcas.

Placas de hielo en curvas a la derecha

Las placas de hielo se suelen crear con más facilidad en la parte interior de la curva debido a que la inclinación de la carretera hace que se concentre más la humedad en esa zona. Por ello, es más fácil encontrar placas en curvas a la derecha, cuando el carril en el que se circula está en el lado interior de la curva.

Cuándo resbala más el asfalto

Todo conductor debe fijarse bien en el asfalto y aprender a apreciar cuándo está resbaladizo y cuándo no. Por ejemplo, el asfalto resbala más cuando comienza a llover después de estar muchos días seco, que cuando lleva mucho tiempo lloviendo y está muy mojado. La suciedad acumulada durante el periodo seco se vuelve muy resbaladiza con las primeras gotas de agua, esto se aprecia mucho en las rotondas. El asfalto es también muy resbaladizo en invierno al final de la noche y las primeras horas de la mañana hasta que el sol calienta la humedad acumulada. En días húmedos, fríos, con nieblas o cubiertos sin sol, el asfalto puede quedar resbaladizo todo el día, sobre todo en carreteras poco transitadas o en los carriles menos usados. Busca la zona seca de la carretera por donde han pasado más vehículos para asegurar más agarre.

No uses agua caliente

Si tienes hielo en el parabrisas nunca uses agua caliente -ni templada- para quitarlo. La diferencia de temperatura contrae el cristal y puede rajarse. Es un consejo de autoescuela, pero cada año los talleres de cristales cambian muchos parabrisas de incautos que no lo conocían.

El peralte de la carretera hace que en las curvas a la derecha haya más probabilidad de encontrar hielo.

Mejor sin abrigo

Dentro del coche hay que quitarse el abrigo, cazadora, parca o cualquier tipo de chaqueta, ya que con una prenda de este tipo puesta el cinturón de seguridad no te sujeta correctamente al quedar más lejos del cuerpo, permitiendo un movimiento más grande del cuerpo en caso de impacto. Esto es extensible no sólo para el conductor, también para los pasajeros y los niños en las sillas infantiles. Si a pesar del consejo, vas a conducir o viajar con el abrigo puesto, recuerda abrirlo y subirlo para que el cinturón te agarre mejor la cintura y el pecho.

Ni frenes, ni gires

Si ves una balsa de agua en la carretera y el coche va a pisarla no reacciones bruscamente. Si en el momento en el que el coche pasa una balsa de agua, notas un bandazo, estás teniendo un aquaplaning. No frenes ni gires el volante para que los neumáticos recuperen cuanto antes la adherencia. Espera a que el coche recupere por sí solo la adherencia. Si la balsa te pilla en plena curva, no muevas el volante, no gires más ni menos, mantén la dirección tal y como la tenías antes de pisar la balsa. Notarás que el coche pierde un poco la trayectoria, pero si estás circulando a una velocidad prudente el coche recuperará la trayectoria por sí mismo en cuanto las ruedas consigan evacuar el agua. Si giras más el coche tardará más en recuperar la trayectoria y tendrás un bandazo muy fuerte cuando lo haga; si giras menos ayudarás a las neumáticos, pero estarás dirigiendo el coche fuera de la carretera.

Cuida el motor

Si el coche ha estado estacionado mucho tiempo en el frío, al arrancar el motor tómate unos segundos para que se caliente un poco, sobre todo si es un motor con turbo. La idea es no exigirle al motor mientras la presión y la temperatura del aceite están bajas para evitar fricciones entre metales, holguras, problemas de turbo y en 10 años humo azul por el tubo de escape. El truco es abrir la puerta, arrancar el motor y salir de nuevo a quitarse el abrigo, entrar, ponerse el cinturón sin prisa, consultar el WhatsApp por última vez antes de conducir… Lo que sea para dar tiempo al aceite a que llegue a todas las partes del motor y al turbo. Un mínimo de 10 segundos y mejor cerca de 20 es suficiente en un coche moderno. Y recuerda conducir sin subir las revoluciones mucho hasta que la temperatura del motor esté en niveles normales de uso.

En un curso de conducción segura aprenderás a frenar y sacar todo el partido al ABS.

No dejes de frenar

En invierno es más probable conducir con baja adherencia en la carretera y también es más probable que en una frenada brusca salte el antibloqueo de frenos (ABS), incluso a baja velocidad. No te asustes al sentir las vibraciones del pedal o al oír un tracateo. Sigue frenando con fuerza y recuerda que con el ABS puedes girar y esquivar un posible obstáculo si fuera necesario. Si nunca lo has sentido, prueba a frenar a fondo en un camino de arena que agarre muy poco, de esta forma apreciarás cómo funciona el ABS y no te pillará por sorpresa en la carretera. O mejor aún, apúntate a un curso de conducción segura para aprender cómo reaccionar.

Te puedes librar de las cadenas

Las cadenas te permiten pasar por zonas nevadas y cubiertas de hielo, pero son un engorro de poner, en el margen de la carretera y con el frío del exterior. Además, obligan a parar de nuevo cuando el tramo nevado/helado termina para quitarlas y seguir la marcha. La solución para quienes hacen mucha carretera al año, por zonas con inviernos suaves y nevadas esporádicas, son los neumáticos todotiempo con certificación para invierno (que incluyen el símbolo de la montaña con el copo de nieve). Te permiten usar un solo juego de neumáticos todo el año y en tramos nevados los agentes de tráfico te dejarán pasar sin cadenas. Michelin ha dado un paso más y ha creado un neumático de verano con certificación para invierno, se llama Michelin CrossClimate y lo hemos probado. Si al año ruedas mucho por carreteras de montaña nevadas y/o con temperaturas inferiores a -5º C, deberías usar neumáticos de invierno en los meses fríos, si es que no lo haces ya.

Qué cadenas elegir

Si no sueles conducir por carreteras nevadas o con hielo más que una vez cada dos o tres años, puede que te sea suficiente con comprar unas cadenas para usar en esas pocas ocasiones. Tienes que saber que hay varios tipos de cadenas: las cadenas convencionales de eslabones metálicos, difíciles de poner pero duraderas; cadenas de cuerda de tela, más fáciles de poner y transportar, y las fundas de fibra que recubren todo el neumático, baratas y prácticas pero que se deterioran rápido y son casi de usar una vez y tirar. Elige el sistema que más te convenza y antes de partir, prueba a ponerlo en la comodidad de tu garaje o en una gasolinera donde tengas espacio. Así sabrás cómo hacerlo rápido cuando tengas que usar las cadenas en el margen de una carretera con mucho frío, posiblemente nevando y con ventisca.

No quites el control de estabilidad

Olvida los consejos de bar que dicen que en la nieve y el hielo hay que quitar el control de estabilidad. No lo hagas, ese sistema está creado específicamente para las situaciones de baja adherencia para que el coche no pierda la trayectoria que el conductor marca con el volante. En la única situación en la que hay que se puede probar a quitar el control de estabilidad y de tracción es cuando el coche no puede superar una pequeña rampa u obstáculo por baja adherencia. En esos casos, si el coche no pasa con las ayudas conectadas se puede probar sin ellas, cruzando los dedos, a ver si lo supera. Si hay suerte y el coche pasa, hay que volver a conectar las ayudas para seguir.

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