Prueba: Audi RS 4 Avant, de vuelta al V6 biturbo

Probamos la cuarta generación del Audi RS 4 Avant, ahora con motor V6 biturbo de 450 CV en sustitución del anterior V8.

Audi RS 4 Avant

Audi nos preparó una pequeña sorpresa en la presentación internacional de la cuarta generación del RS 4 Avant: nada menos que las tres generaciones anteriores del familiar de altas prestaciones de la marca de los cuatro aros, con el verdadero precursor de esta categoría, el Audi RS 2 Avant de principios de los años 90 (todavía no era un A4).

La pena es que los “históricos” sólo estaban disponibles para la foto… aunque el que esto escribe tiene el privilegio de haberlos probado todos. Y cada uno en su contexto, es decir, en la época en la que fueron saliendo al mercado. No nos entretendremos mucho en la parte “vintage”.  Sólo comentar que, dos décadas después, el nuevo Audi RS 4 Avant es un fiel representante de la filosofía de aquel RS 2 Avant con motor Turbo de 5 cilindros y 2,2 litros preparado por Porsche: un coche con una carrocería familiar que lo mismo sirve para ir de vacaciones con la familia y el maletero hasta arriba (tienes a tu disposición 505 litros, 1.510 con los respaldos abatidos)… o para ponerte guantes y casco y disfrutar de tandas en circuito.

Audi RS 4 Avant

 

¿La diferencia principal? Que el RS 2 Avant era una auténtica “bestia” a la que había que domesticar con mano firme, mientras que bajo su fiero aspecto, el nuevo RS 4 Avant puede ser todo suavidad y dulzura… hasta que tú decides lo contrario.

Motor: adiós al V8, nuevo V6 biturbo

Una de las novedades más importantes en esta cuarta generación del Audi RS 4 Avant está bajo el capó. La anunciada vuelta a un motor V6 biturbo, dejando a un lado el V8 4.2 FSI nos hizo sentir nostalgia… que desaparece en cuanto pruebas el nuevo motor. Recordemos que, en su origen, el primer RS 4 Avant, se estrenó en 1999 con un V6 biturbo, por aquel entonces con inyección indirecta y 380 CV. Las dos generaciones siguientes (2005 y 2012) se pasaron al V8, y ahora de nuevo se quedan dos cilindros por el camino.

 

Audi RS 4 Avant

Por mencionar sólo algunas de sus características técnicas más destacadas, la cilindrada es de 2,9 litros. Lógicamente, es un motor más compacto que el V8, y también más ligero: 182 kg, lo que supone un ahorro de hasta 31 kg. Lleva dos pequeños turbocompresores (cada uno de ellos accionado por los gases de escape de una de las bancadas de cilindros) alojados en el centro de la V que forman los cilindros, cuenta con refrigeración independiente para el bloque y la culata, distribución variable Audi valvelift AVS (modifica el tiempo que permanecen abiertas las válvulas y también cuánto se abren para mejorar el llenado de los cilindros a alto régimen) y accionamiento de los árboles de levas mediante un sistema mixto de engranajes y cadena.

 

Audi RS 4 Avant

Además, funciona según el denominado Ciclo-B, un proceso de combustión que favorece especialmente la eficiencia cuando se circula con carga parcial; esto es, cuando no pisas mucho el acelerador, para entendernos. El resultado en la teoría es sorprendente: misma potencia que el V8 al que sustituye, 450 CV (331 kW) desde 5.700 hasta 6.700 rpm, pero con un par máximo que aumenta en 170 Nm hasta los 600 Nm, que se entregan desde 1.900 y hasta 5.000 rpm. Y todo con un aumento de la eficiencia de hasta un 17 por ciento.

El Audi RS 4 Avant en marcha

¿Y al volante? Pues lo primero que te diré para entrar en materia es que apuntes esta cifra: 4,1 segundos. Eso es lo que tarda el indicador de velocidad digital del Audi virtual cockpit –de serie y totalmente configurable, con un espectacular modo RS y todo tipo de información adicional, incluyendo fuerzas G–, situado en el centro de la escala del cuentavueltas, en alcanzar los 100 km/h desde parado en el RS 4 Avant. Nada menos que una rebaja de 0,6 segundos respecto a la aceleración del anterior RS 4 Avant con motor V8. Ahí es nada, con lo que cuesta ganar una décima cuando hablamos de aceleraciones por debajo de los 5 segundos…

 

Audi RS 4 Avant

La velocidad máxima sigue autolimitada electrónicamente a 250 km/h, pero si se monta el paquete opcional RS dynamic la limitación se eleva hasta los 280 km/h (también puede pedirse aumentar la limitación como opción independiente). Y el consumo, pues los 8,8 l/100 km que anuncia de media en el ciclo homologado se acercan más a los 10 l/100 km si conduces en modo “efficiency”, tanto en el coche como en tu cerebro. Si pasas al modo “dynamic” y quieres sacar partido a sus reglajes, la cifra se queda en 17,5 l/100 km, que no está nada mal, considerando que en las mismas condiciones el anterior RS 4 Avant V8 difícilmente bajaba de 20 litros.

Audi RS 4 Avant

Claro que la mejora en prestaciones y consumo del nuevo Audi RS 4 Avant no se debe sólo al propulsor. Aquí entran en juego otras variables, como el optimizado cambio tiptronic de 8 velocidades con tiempos de paso entre marchas más rápidos, los 80 kg menos que pesa esta nueva generación o la eficacia de la tracción integral permanente quattro, ahora con diferencial central mecánico de reparto asimétrico (60/40 en los ejes delantero/trasero, variable hasta un máximo de un 70% de la fuerza del motor delante y un 85% detrás en función de la adherencia) y control selectivo de par por rueda.

 

Audi RS 4 Avant

Te aseguro que al volante, la respuesta del motor y el comportamiento dinámico del chasis, al menos con suspensión RS sport plus con Dynamic Ride Control (DRC) y con los frenos de carbono opcionales, que es como hay que comprarse un RS 4 Avant, deja con la boca abierta. Los más puristas se convencerán por completo, como lo he hecho yo, de que si además equipas el sistema de escape RS que amplifica el sonido, no hace falta tener 8 cilindros bajo el capó para que se te pongan los pelos de punta.

Como un cohete

La sintonía entre motor biturbo y el nuevo cambio tiptronic es total, para que la respuesta al acelerador sea absolutamente instantánea. Con carretera despejada por delante de buen firme y muchas, pero que muchas curvas, el RS 4 Avant muestra un potencial asombroso. Los continuos destellos de color rojo en la escala del cuentavueltas del Audi virtual cockpit cuando conduces en modo manual –mejor desde las levas del volante que desde la palanca– son una clara indicación de que vamos muy rápido. Nos avisan una y otra vez de que el motor V6 llega a su límite de giro –cercano a las 7.000 rpm– y hay que cambiar de marcha, y lo hace acompañado de un sonido ronco, que realmente recuerda al de un motor de 8 cilindros. Empuje constante, da igual la marcha o la velocidad, el RS 4 está siempre listo para salir como un cohete, especialmente con la posición “dynamic” del Audi drive select activada. Se conduce igual que dispararías un arma de precisión. A apuntas –con el volante– y disparas –hundiendo el pie en el acelerador–, la bala es el propio coche.  

 

Audi RS 4 Avant

Del reparto de la fuerza del motor entre las ruedas ya se encarga la tracción quattro, con control selectivo de par por cada rueda. Y si llevas el diferencial deportivo trasero opcional y la dirección activa, las curvas parecen siempre querer transformarse en rectas. Puede elegir un modo deportivo para el ESP que hace que el sistema intervenga más tarde, pero el nivel de agarre es tan alto que resulta difícil hacer que el control de estabilidad tenga que trabajar en algún momento, al menos con asfalto seco. Que la carrocería del vehículo que llevas entre tus manos sea familiar es algo que sólo notarás a la hora de cargar las maletas. Vas sentado algo más alto, pero las reacciones y el tacto son prácticamente idénticas a las que te ofrece el Audi RS 5 Coupé.

 

Audi RS 4 Avant

¿Y los frenos? No dudo que con los de serie pueda ser suficiente. No los he probado, pero Audi no pone las siglas RS a un coche que de serie no pueda ofrecer todo lo que necesitas para una conducción deportiva al más alto nivel. Sin embargo, el RS 4 Avant – y su conductor– se merecen el tacto, la potencia, la seguridad, la resistencia y la facilidad para dosificar la deceleración que ofrecen los frenos cerámicos opcionales.

Equipamiento, precio y rivales del Audi RS 4 Avant

El precio en España del Audi RS 4 Avant es de 96.900 euros. Entre los elementos destacados que incluye en el equipamiento de serie se encuentran los faros LED, llantas de 20 pulgadas, suspensión deportiva RS, climatizador de tres zonas, o el sistema de infoentretenimiento Audi MMI Navegación plus y los servicios de Audi connect durante 3 años. ¿Suficiente? En un coche de este tipo hay opciones que creo sería necesario considerar sí o sí, aunque no sean precisamente baratas, mientras que otras son totalmente “prescindibles”.

 

Audi RS 4 Avant

Entre las segundas, todas aquellas que hacen referencia a la personalización. Puedes elegir colores personalizados a través de Audi exclusive desde 3.000 euros, y el paquete óptico carbono, por ejemplo, está disponible desde 5.275 euros, por no hablar de los distintos tipos de asientos y tapicerías –en cuero Nappa fina, otros 4.155 euros–. Pero si uno se compra un RS es por algo, y ese “algo” hace muy recomendable anteponer a las opciones de personalización las que tienen que ver con el rendimiento y el comportamiento dinámico. Por ejemplo, los frenos cerámicos (7.910 euros), el escape deportivo RS (1.525 euros) y el paquete dinámico RS, que por 8.725 euros incluye dirección dinámica, diferencial deportivo trasero, tren de rodaje deportivo plus con amortiguación pilotada DRC, faros Matrix LED y limitación de velocidad ampliada a 280 km/h.

A partir de aquí, lo siguiente a sumar serían los paquetes de asistentes Tour (1.570 euros) y City (2.055 euros), lo que deja nuestra configuración ideal para un Audi RS 4 Avant en 120.000 euros.

¿Alternativas? Si no quieres invertir tanto dinero y quieres un familiar deportivo de altos vuelos sin llegar al máximo en rendimiento dinámico, el mismo Audi S4 Avant. Si buscas algo parecido al RS 4 Avant en otra marca, lo más parecido es un Mercedes AMG C 63 Estate, disponible desde 95.000 euros, con motor V8 turboalimentado de 4 litros en versiones de 476 CV y 510 CV en las variantes “S”.   

 

 

 

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