Prueba Infiniti Q30 1.5 dCi, lujo accesible

Si buscas un compacto Premium, Infiniti tiene un Q30 con motor turbo de gasolina desde menos de 24.000 euros, pero el que interesa es el 1.5 dCi que probamos a fondo.

Tiene una carrocería de diseño espectacular; de hecho pocos serían capaces de adivinar que el Infiniti Q30 comparte muchos elementos mecánicos con uno de sus principales rivales, el Mercedes Clase A, lo que ya de por sí supone toda una garantía. Pero el nuevo Infiniti cuenta con argumentos propios para convertirse en una alternativa diferente a los compactos Premium. En la toma de contacto de la gama Infiniti Q30te lo presentamos y vimos algunas claves para elegir bien. Ahora nos centramos en la versión básica en diésel, el Infiniti Q30 con el motor 1.5 dCi de 109 CV.

El motor 1.5 dCi del Infiniti Q30: la opción “lógica”

Sobre el papel, los 109 CV del motor 1.5 dCi –sí, si te suena la denominación no vas desencaminado, es el motor de origen Renault que llevan también muchos modelos de Nissan… y el mismo Mercedes Clase A– pueden parecer pocos. Pero teniendo en cuenta que la versión 2.2 dCi sólo se ofrece con cambio automático y obliga a un desembolso cercano a los 34.000 euros, la duda es más que razonable: ¿Será suficiente con el “pequeño” motor de 1,5 litros para un coche como el Q30?

Prueba Infiniti Q30

La respuesta es afirmativa. Te diré que para la mayoría de las situaciones de conducción que se plantean en un uso diario, el 1.5 dCi, resulta incluso más suave en su funcionamiento que el 2.2 de 170 CV. La duda si tu presupuesto es ajustado podría estar entre el 1.5 dCi y el 1.6 de gasolina de 122 CV. Y aunque aquí tenemos nuestras reservas, pues es el único motor de la gama que todavía no hemos probado, nos quedamos con el 1.5 dCi. Son 1.800 euros más que el gasolina, pero es un valor seguro, gasta muy poco y está disponible con todas las versiones de acabado. Lástima que el cambio automático de doble embrague sólo pueda elegirse en la versión superior.

Prestaciones: suficiente para todo uso

La potencia nunca está de más, siempre viene bien tenerla ahí, de “reserva”, bajo el pie derecho. Y el motor 1.5 dCi da de sí lo que permiten sus 109 CV… manejando bien el cambio, que para eso está.

Prueba Infiniti Q30

Sorprende por la suficiencia con la que este pequeño motor mueve un coche que ya tiene su tamaño y sus kilos. Y no solo eso: además, en la versión que hemos probado con un generoso calzado. En ciudad no tendrás problemas para circular con agilidad aunque es cierto que el sistema start/stop podría ser algo más rápido. Por ello el momento de la arrancada –por ejemplo en los semáforos– si el motor se ha desconectado no es su punto fuerte, pero si tienes “prisa” siempre puedes desactivarlo.

¿Y para viajes largos? Pues en autopista se pueden hacer kilómetros de forma desahogada incluso con pasajeros y equipaje, no te quedarás por detrás del tráfico. Da de sobra para mantener cruceros a buen ritmo, y recupera bien la velocidad, además de mostrarse ágil y voluntarioso si tienes que estirar las marchas. Otra cosa es en carreteras de doble sentido o en puertos de montaña; aquí sí tendrás que utilizar el cambio sí o sí, y verás que con un tacto suave y precisión suficiente, el Q30 1.5 dCi te sorprende con un rendimiento que te hará dejar de soñar con la versión de 170 CV que, dicho sea de paso, cuesta 3.000 euros más que el 1.5 dCi con cambio 7DCT, que es de serie en el diésel más potente.

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Un consumo de utilitario

Uno de los puntos fuertes de esta versión 1.5 dCi, junto a su contribución al magnífico confort de marcha por la suavidad y el bajo nivel de ruido con el que funciona el motor, es el reducido consumo. Bajar de los 6 l/100 km viajando a velocidad de crucero más o menos constante es muy fácil incluso aunque el perfil no sea precisamente llano y tengas que acabar tirando del cambio de vez en cuando.  

Si contabilizamos recorridos urbanos y los tramos de carreteras viradas en los que le buscamos las “cosquillas” al chasis del Infiniti Q30 durante la prueba, los 6,6 l/100 km de media es una cifra muy buena, que no deja de sorprender –y no me canso de insistir en ello– sobre todo con unos neumáticos más propios de un SUV, en medida 235/50-18. Seguro que con los de serie el consumo se reduce mínimo un par de décimas.

Prueba Infiniti Q30

Comportamiento del Infiniti Q30

Ojo a este dato: el Infiniti Q30 tiene una altura libre al suelo de nada menos que 17 centímetros. ¿Qué quiere decir esto? Pues para entenderlo ponte en situación: un Mercedes GLA con el paquete offroad no llega a esta cifra. Pero no, no estamos ante un SUV, el Infiniti Q30 es un coche 100% de asfalto; si buscas “algo más”, para eso está el nuevo Infiniti QX30. Entonces, ¿qué ventajas tiene una carrocería tan elevada? Pues unas cuantas. Para empezar facilita el acceso al habitáculo, y conduciendo por ciudad permite no tener que ir tan pendiente de los bordillos, reductores de velocidad o rampas de garaje.

Si esta altura libre comprometiera el comportamiento dinámico en carretera habría que pensárselo muy bien, pero la verdad es que el Infiniti Q30 no lo acusa. La carrocería apenas balancea, y en todo momento se siente un coche muy bien puesto a punto. Transmite calidad, sensación de aplomo y solidez, con un aislamiento muy bueno del asfalto.

Prueba Infiniti Q30

Quizás el único punto que podría mejorar es con una mayor rapidez de respuesta a la hora de inscribir el coche en las curvas, algo que creo podría solucionarse en parte con unos neumáticos más “convencionales”. Y es que la opción de llanta de 18 pulgadas con neumáticos 235/50-18 es poco habitual en esta categoría; los de serie son unos 215/60-17, en mi opinión todavía con un perfil muy alto. Mi Q30 ideal con este motor sería, como mucho, con unos 205/55, o con unos 215/50, suficiente con llanta de 17.

Habitáculo: calidad y espacio

Infiniti ofrece para el Q30 versiones de acabado tan “Premium” como la de nuestra unidad de pruebas, que precisamente tiene la denominación Premium Tech. Aquí hasta el salpicadero y el techo van revestidos en cuero y Alcantara, con una sensación de calidad y lujo total.

Prueba Infiniti Q30

No hemos conducido versiones “básicas”, que con otra presentación menos lujosa no deberían quedarse atrás en ajustes o terminación. En cualquier caso el conductor tiene todo lo necesario para sentirse cómodo al volante: mandos fáciles de accionar, una instrumentación clara y legible, asientos confortables (existen unos deportivos con reposacabezas integrados que sujetan mejor el cuerpo sin comprometer el confort en viajes largos)… Hasta hay huecos suficientes para vaciarse los bolsillos. El único “pero” es que puede molestar ligeramente el reposabrazos central a la hora de cambiar, y a la visibilidad hacia atrás le pasa factura la poca superficie acristalada. La pantalla táctil queda algo alejada del conductor, pero se pueden manejar fácilmente todos los sistemas desde el pulsador giratorio y los botones satélite situados entre los asientos.

En cuanto a espacio interior, el Q30 es más amplio de lo que aparenta al no tener mucha luminosidad dada la poca superficie acristalada: no faltan centímetros en ninguna plaza, sólo la altura puede ser crítica cuando se monta techo solar. En las plazas traseras se acomodan perfectamente dos adultos de cualquier talla sin problemas de espacio para la cabeza ni las rodillas.

Prueba Infiniti Q30

Maletero

Referencia obligada, con casi 370 litros de capacidad el Infiniti Q30 tiene unos 30 litros más de capacidad de maletero que un Mercedes Clase A y se queda apenas a 10 litros del Audi A3 Sportback, empatando con el BMW Serie 1, por citar sus tres principales rivales. Lo mejor es que esa capacidad es muy aprovechable por las formas regulares y porque se pueden abatir fácilmente los respaldos de los asientos traseros.

Lo menos bueno es que bajo el piso sólo queda hueco para un kit de reparación de pinchazos y para el subwoofer del equipo de sonido. El hueco que deja el portón y la altura del umbral de carga no son problema en ningún caso para introducir o sacar el equipaje.

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Equipamiento y precio

Aunque los descuentos juegan un papel clave (sí, las marcas Premium también hacen descuentos) un Infiniti Q30 resulta entre 1.000 y 1.500 euros más barato que un Mercedes Clase A equivalente por motor, diferencia que se reduce a unos 800 euros si lo comparamos con un BMW Serie 1.

Como suele suceder en esta categoría, hay que prestar atención a la hora de elegir el equipamiento, aunque a diferencia de Audi, BMW o Mercedes, en Infiniti no hay tantas posibilidades de jugar con las opciones, al ser las versiones casi “cerradas”. El acabado base sólo permite añadir pintura metalizada y llantas de 18 pulgadas, aunque la dotación ya es muy completa, pero no.

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