Prueba Skoda Yeti 2.0 TDI 4x4: ¿campo o ciudad?

El Skoda Yeti es un vehículo práctico, versátil, y que parece buena opción para cualquier superficie. Pero, ¿realmente es así? En Auto10 ponemos a prueba el restyling del SUV checo con el motor 2.0 TDI y tracción total.

Prueba Skoda Yeti 2.0 TDI 4x4

Desde que nació el Skoda Yeti ya cuatro años se han vendido 300.000 unidades. Rivaliza con  SUVs o crossovers pequeños y medianos como el Nissan Juke, el Peugeot 2008, el Renault Captur, el Opel Mokka, el Suzuki SX4 S-Cross o el Mitsubishi ASX, entre otros.

En la reciente actualización (2014) del crossover checo, existe la posibilidad de escoger una nueva línea con un diseño “más aventurero” o menos sobrio, y con el apellido “Outdoor”, protagonista de nuestra prueba. La principal diferencia entre el outdoor y el modelo normal, es que el outdoor lleva más protecciones en los bajos para afrontar las salidas “off road” sin problemas. Respecto al modelo anterior, en general el Skoda Yeti no ha variado en cuanto a esencia, pero se ha adaptado a las líneas de los nuevos modelos de la marca.

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Qué cambia en cuanto a diseño

En el nuevo frontal destaca la insignia de mayor tamaño en posición frontal del capó en lugar de en la parrilla, que también es de nuevo diseño y lleva un marco cromado. Las ópticas también cambian respecto al modelo anterior. Son más anchas y afiladas, cambiando la mirada al Yeti. Por primera vez, los faros delanteros son bi-xenón y llevan luz LED diurna. Además, los faros antiniebla ahora son rectangulares y van colocados en una posición inferior respecto al modelo anterior. En la trasera llaman la atención los dos triángulos a los lados de la matrícula. El portón es nuevo también y los faros pueden ser LED opcionalmente. También encontramos cambiados en el renovado Skoda Yeti los pasos de rueda (que ahora están más marcados), las llantas y las molduras o protecciones laterales (que en el modelo Outdoor son de color oscuro y en el normal, del color de la carrocería). Lo que no cambia son las características barras de techo, y en general la silueta angulosa tan característica del Yeti.

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En cuanto al interior, no hay muchos cambios significativos en cuanto a diseño. El más destacable es el nuevo volante de tres radios. Eso sí, la calidad percibida ha aumentado globalmente, por la mejora de los materiales empleados en la fabricación del coche y la reducción de ruidos. Las plazas traseras siguen siendo amplias y versátiles y poseen muy buena modularidad en comparación con los principales modelos rivales del Yeti por su sistema VarioFlex, parecido al que podemos encontrar en el monovolumen Ford C-Max (los tres asientos son independientes y pueden moverse vertical u horizontalmente).

Bajo el capó también hay novedades: al nuevo Yeti le mueven siete variantes mecánicas entre las que elegir, cuatro de gasolina y tres diésel, con un rango de potencias que va desde los 105 CV del 1.2 TSI a los 170 del 2.0 TDI. Todas las variantes con sobrealimentadas y según versiones, podrán equipar cambio automático DSG y/o tracción total.

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Al volante del nuevo Skoda Yeti: coche para todo uso, y a diario

Nada más sentarnos al volante percibimos el pragmatismo del coche. La posición del conductor es algo elevada pero muy cómoda, ya que el asiento envuelve la espalda a la perfección.  La tapicería es agradable y el nuevo volante, muy satisfactorio al tacto. En general, mandos y plásticos dan sensación de durabilidad (puede palparse la procedencia del compañero de grupo, Volkswagen, en algunos componentes).

Entre las habituales soluciones “Simply Clever” de Skoda, encontramos multitud de espacio portaobjetos tanto sobre el salpicadero, como bajo el reposabrazos, o en los espacios habilitados en la consola central y un cajón que debajo del asiento del copiloto. También, portabebidas tanto en la parte delantera del coche como en la trasera y soluciones para organizar la carga en el maletero. Eso sí, contamos con rueda de repuesto tipo “galleta”, la mejor opción frente al kit reparapinchazos, sobre todo si parte del uso del coche está destinado a carreteras fuera de la ciudad.   

Prueba Skoda Yeti 2.0 TDI 4x4

El Skoda Yeti resulta un coche muy habitable para su tamaño compacto, merece la pena recordar que sólo mide 4,23 m de longitud. Bajo mi punto de vista, es un coche muy capaz para todo uso, y a diario. Para ciudad porque por su tamaño puede aparcarse fácilmente sin perder practicidad gracias a los 510 litros del maletero – que pueden llegar hasta los 1.760 litros- con una fila de asientos disponible (y el piso de carga queda totalmente plano). Además, entre el equipamiento opcional disponible, encontramos muy útiles para ciudad sistemas como el denominado “KESSY”, que nos permite abrir y cerrar el coche (y arrancarlo) sin necesidad de sacar la llave del bolsillo. O la cámara de visión trasera (por primera vez en un Yeti), que puede solicitarse conjuntamente con el sistema Park Assist de nueva generación, capaz de encontrar un sitio libre mientras circulamos y llevarnos hasta él.

Fuera de la ciudad, ya en carretera el Skoda Yeti se comporta casi como un turismo, pese a tener el centro de gravedad elevado. El paso por curva es rápido, y las suspensiones son firmes y se encargan de minimizar los balanceos de la carrocería. Concretamente, como la suspensión trasera es multibrazo, absorbe de forma eficaz las irregularidades del asfalto que vamos encontrando a nuestro paso. La visibilidad es muy buena y la dirección es suave y precisa.

Prueba Skoda Yeti 2.0 TDI 4x4

En cuanto a las pruebas en pistas “off road”,  podemos decir que el Yeti se comporta igual de bien que en el asfalto. No es un todoterreno en sí, pero posee reacciones sorprendentes y en general, muy correctas. Nuestra unidad de pruebas equipaba el motor 2.0 TDI de 140 CV (y un cambio automático DGS realmente ágil y agradable). Con dicha mecánica, podemos movernos con mucha soltura gracias al buen dato del par (con un máximo de 320 Nm llega a 1.750 rpm) y al brío aún en marchas largas.  

Nuestra unidad de pruebas, cuenta también con un revisado sistema 4x4  con un modo ‘Off Road’ que se activa con sólo pulsar un botón. Con el modo activado, se ajusta la frenada ABS, el diferencial para mejorar su efectividad sobre tierra, el control de tracción y los controles de subida y descensos. Eso sí, para rutas complicadas y “puramente off road”, mejor pensarlo dos veces. Finalmente y en cuanto al consumo, podemos decir que el resultado también es satisfactorio. De media, después de todos los tramos realizados en los diferentes tipos de firme, el Skoda Yeti marcó un consumo de sólo 6,5 l / 100 km.

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