Prueba Renault Mégane 1.5 DCI 110 CV Zen

El Mégane es uno de los compactos más vendidos desde que salió a la venta, aunque la cuarta generación además de estrenar un diseño muy atractivo, añade confort y calidad en el interior. Probamos una de las versiones que a priori parece una de las más equilibradas de la gama.

 

 

Renaut Mégane

Renault apuesta fuerte en el segmento de los compactos con el nuevo Mégane. Se trata de un coche cómodo, con un consumo contenido y con un diseño acertado, que además de atractivo resulta funcional. Mi unidad de pruebas, con carrocería de cinco puertas contaba con el motor 1.5 dCi de 110 CV y caja de cambios manual de seis velocidades. El nivel de acabado Zen, resulta muy proporcionado.

La cuarta generación de uno de los modelos más vendidos de la firma francesa, es la más elegante de todas sin lugar a dudas. Sobrio, pero con tecnología más que adaptada a los tiempos actuales. En el exterior destacan el frontal con su gran rombo, las líneas del capó, y las ópticas… que también llaman la tención poderosamente en la zaga con una firma iconfundible. En el Mégane con acabado Zen las llantas son de aleación de 16 pulgadas, que no son excesivamente llamativas, poro resultan ideales para la mecánica en cuestión.

Renaut Mégane

Vida a bordo en el Renault Mégane 1.5 dCi 110 CV Zen

Nada más ponerme al volante de piel me llama la atención el salto cualitativo de calidad respecto a la generación anterior. Agradable al tacto, el coche carece prácticamente de plásticos “duros”, a primera vista más allá de la parte superior de las puertas. La gran pantalla central, táctil de 8,7 pulgadas, está muy orientada al conductor y lo controla casi todo (la de serie es de siete). Además, es muy intuitiva y rápida. Información del coche, entretenimiento y personalización son algunas de las opciones que pueden manejarse desde aquí (aunque los mandos al volante, resultan extremadamente prácticos y también nos permite controlar por ejemplo, el audio o el teléfono, además de los asistentes).

Puede personalizarse desde la vista del cuadro digital, su estilo y sus colores, hasta la iluminación LED que recorre marcos, salpicaderos y piezas centrales, tanto en la parte delantera como en la trasera. Detalles como algunas piezas en negro lacado y aluminio además de la combinación de tela y piel en los asientos, aportan al coche una presencia elegante, con un toque deportivo.

Renaut Mégane

No resulta un habitáculo recargado, todo lo contario. Tiene los elementos justos para no saturar pero que permiten el máximo confort tanto para los desplazamientos cortos del día a día, como para viajes más largos.

También pueden configurarse distintos modos de conducción orientados a la máxima comodidad gracias al sistema Renault Multi-Sense. Dichos modos, como el “eco”, el “confort”, o el “sport” pueden modificarse en la pantalla central o gracias a un pequeño botón que queda junto a la mano derecha del conductor, justo detrás de la palanca de cambios que hace las veces “de acceso directo”. Cada uno de los modos lleva su propio esquema de color y según elijamos uno u otro, veremos diferencias notables en la dirección, la suspensión, o la aceleración, por ejemplo. Pero sin duda el que más interesante me ha resultado es el modo completamente personalizable, que puede memorizarse a nuestro gusto casi parámetro por parámetro. Es más, si hay varios conductores habituales, pueden almacenarse diferentes perfiles que se activan con sólo pulsar un botón. Detalles como los múltiples huecos portaobjetos y las tomas USB son realmente útiles para el día a día y hacen más agradable la vida a bordo. Está todo pensado, incluso en los huecos de las puertas la parte inferior es de goma, para que no se resbalen los objetos que guardemos mientras vamos en marcha.

Renaut Mégane

En cuanto a la comodidad, la longitud de 4,36 metros parece bien aprovechada para los ocupantes de los asientos delanteros. El conductor viajará muy cómodo gracias a la facilidad de asiento y volante de adaptarse a casi cualquier altura por sus opciones de regulación. La visibilidad es buena y las cotas de anchura, suficientes. Aunque el espacio quizá sean un pelín más justo para los ocupantes de los asientos traseros, sobre todo si tienen una altura superior a la media. Aunque esté muy mejorado respecto a la generación anterior, no es demasiado amplio. El coche posee un acceso a las plazas traseras correcto, pero si buscamos la perfección… podría ser más cómodo.

En cuanto a la capacidad del maletero, con 384 litros de mínima es más que suficiente, aunque puede elevarse si abatimos los asientos. El borde de carga está algo más elevado de lo normal, pero he de decir que la forma del hueco permite versatilidad y que los acabados son buenos.

Renaut Mégane

Equipamiento y precio

Por debajo de nuestro nivel de equipamiento Zen, se encuentran el de acceso Life, el Intens, y el Business. Por encima encontramos los GT-Line y GT, más deportivos.

Entre la dotación más destacable que incluye este nivel de acabado se encuentra el climatizador automático de dos zonas, control y limitador de velocidad, alerta de cambio de carril, lector de señales de tráfico, sensor de aparcamiento posterior, sensor de lluvia y encendido automático de luces, el sistema de acceso y cierre sin llave (ojo, no te las dejes dentro del coche), el sistema de navegación R-Link2, el freno de mano eléctrico o los espejos abatibles. Si además quieres incluir el Head Up Display deberás sumar 350 € al precio final, y el pack Easy Parking que incluye detector de objetos en ángulo muerto, asistente al aparcamiento automático, sensores delanteros y la cámara posterior cuesta 600.

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Por cierto, el precio final de esta unidad ronda los 22.000 €, un poco más elevado que el Opel Astrao el Ford Focus pero más asequible que el Golf. Rondará con los descuentos a otro top cinco de los más vendidos entre los compactos como es el León, y también se aproxima a los Hyundai i30 o Kia Cee’d.

Impresiones al volante del Renault Mégane

Nuestra unidad, dotada con el 1.5 dCi de 110 CV, demuestra aplomo y fiabilidad. Este bloque ya conocido por la marca (y por Mercedes, Nissan o Dacia), aporta elasticidad desde bajas revoluciones, buena recuperación y unas prestaciones muy satisfactorias para sus características.

Renaut Mégane

Posee escasa rumorosidad gracias a un refinamiento preciso y asociado a la caja de cambios de seis velocidades que equipaba mi unidad de pruebas, la conducción es más que agradable. La dirección es muy precisa y permite versatilidad, aunque en ciudad se agradece la cámara de visión trasera (y el asistente de aparcamiento para los más cómodos).

Importante: los consumos en prueba real, rondan los 5,5l/100 km de media, teniendo en cuenta que el coche iba cargado y con pasajeros. El paso por curva es rápido y con escasas oscilaciones, el apoyo es bueno y da sensación de seguridad. Pero si buscas exprimir el coche al máximo y sensaciones más fuertes, tu versión es el GT-Line.

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Sencillamente, puedo decir que el Mégane con esta configuración es una opción muy a tener en cuenta para quien busca un compacto eficiente en todos los sentidos. 

Fotos Prueba Renault Mégane 1.5 DCI 110 CV Zen

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