Prueba Juke-R 2.0: 600 CV de SUV extremo

El Nissan Juke-R 2.0 no tiene rival en el segmento de los crossover. Musculoso, imponente, brutal… ningún adjetivo describe lo que en principio se iba a quedar en concept car para acabar en manos de sólo unos pocos afortunados en todo el mundo. Entre ellos, estamos nosotros por haberlo podido conducir en Suiza. ¿O mejor dicho pilotar?

Juke-R 2.0

El Juke-R 2.0 es la versión más radical y “picante” del ya de por sí deportivo Juke. Nissan pensaba en este coche en un principio sólo como concept car para celebrar el quinto aniversario del exitoso SUV urbano, pero acabó produciéndose una serie limitada a 23 unidades con un precio de 650.000 euros cada uno. No es la primera vez que Nissan fabricaba un verdadero “juguete” para mayores, puesto que, precisamente el 2.0 de su apellido indica que ésta es su segunda versión.

Y es que, ya en 2011 Nissan creó una auténtica “bestia” al equipar en el Nissan Juke R la misma mecánica del Nissan GT-R Nismo del momento, con 549 CV de potencia. Ahora, junto al preparador RML, se ha conseguido aumentar la potencia hasta los 600 CV que aporta en el actual Nissan GT-R Nismo, con el que también comparte otros elementos además del motor. Este “super-crossover” sólo está recomendado para los auténticos amantes de las sensaciones fuertes que puedan aprovechar sus prestaciones . El Juke-R 2.0 es la viva representación del amor de la marca nipona por “romper con lo establecido”.  

Juke-R 2.0

De cómo nació el primer Juke-R

Darren Cox, Director global de Nissan Motorsports comenta: "El Juke-R gustó mucho en su primera aparición en Dubái, donde ya recibimos ofertas para comprar esa primera unidad. Por ese motivo decidimos que no podíamos decepcionar a nuestros fans y con tres ofertas en firme sobre la mesa, decidimos construir una pequeña serie limitada del Juke-R."

Así que el trabajo inicial consistía en transformar un concept car en un coche comercializable. Construido en Gran Bretaña por el equipo de competición RML con los consejos del Centro Técnico de Nissan Europa (NTCE), el Juke-R utilizaba el motor, el cambio y la suspensión del GT-R y tenía una jaula de seguridad de acuerdo con la normativa FIA. Esta primera versión de producción era más potente que el concept, con un motor doble turbo V6 de 3,8 litros que rendía 545 CV. Durante las primeras pruebas, el primer Juke-R era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 3 segundos y tenía una velocidad máxima de 270 km/h.

Juke-R 2.0

Juke-R 2.0: una vuelta de tuerca más

Tal y como explicábamos al principio, el Juke-R 2.0 fue construido para celebrar el quinto aniversario del lanzamiento del Juke, y se ha convertido en la máxima expresión de la pasión de Nissan por los coches. Debutó en la última  edición del Festival de la Velocidad de Goodwood a mediados de este año llamando enormemente la atención.

Al igual que el anterior Juke-R, el Juke-R 2.0 monta un V6 de 3,8 litros procedente del GT-R, que estaba reservado únicamente al GT-R Nismo y que ahora aporta 600 CV de potencia gracias a mejoras en su desarrollo. Este motor está asociado al sistema de transmisión de cuatro ruedas motrices, y adaptado a las dimensiones del chasis del Juke. Además, la versión 2.0 exhibe cambios en el diseño respecto al modelo anterior, con un nuevo parachoques delantero de fibra de carbono que incluye tomas de aire con un tamaño aumentado en un 100% para responder a las necesidades de refrigeración del motor. 

Juke-R 2.0

Otras modificaciones aplicadas al Juke-R 2.0 son el nuevo parachoques trasero de fibra de carbono de una pieza que incorpora un difusor con la aerodinámica mejorada, y unos colectores de escape de fibra de carbono resistente a altas temperaturas. El capó (con entradas de aire más grandes) y las faldillas laterales están fabricados también en fibra de carbono y acabados en negro mate, mientras que en el portón trasero se han instalado unos pequeños apéndices de carbono para estabilizar los flujos de aire y contribuir a generar carga aerodinámica en la parte trasera del coche.

Al volante del Nissan Juke-R 2.0: o "cómo sudar adrenalina”  

En el aeródromo de Mègeve, a los pies del Montblanc y a caballo entre Suiza y Francia, el imponente Juke-R 2.0, estaba esperándonos “mirando” directamente a las pistas de pruebas preparadas por Nissan para descargar adrenalina.

Juke-R 2.0

A primera vista, el coche llama la atención por su diseño, e impone cierto respeto. Una vez nos ponemos el casco y acompañados siempre por un piloto profesional a nuestra derecha para guiar nuestros “pasos”, llega el momento que esperábamos, aunque sabíamos que la prueba se reducía a un pequeño circuito que "sólo" incluía una aceleración en recta, un pequeño “zig-zag” entre conos y vuelta a la línea de salida, había impaciencia.

Juke-R 2.0

Con el arnés de seguridad perfectamente ajustado, una vez nos dan la señal arrancamos dispuestos a aprovechar al máximo los pocos minutos al volante y “pie a tabla”, comprobamos la increíble capacidad de aceleración de este tremendo juguete mientras el sonido nos envuelve por completo y retumba entre las montañas. Realmente impacta. Para mi estatura (justa), en ocasiones girar a la izquierda sin tirar ningún cono resultó una verdadera proeza, puesto que con el puesto de conducción tan bajo, y la visera del casco al límite, tuve que “sudar” bastante para salir ilesa.

Juke-R 2.0

Por un momento me da la sensación de estar en la pista de algún circuito de carreras y me siento “indestructible”. Los baquets y las barras ati-vuelco, ayudan a reforzar la sensación. En este momento, la adrenalina descargada podría medirse por kilos.

En la prueba que Nissan nos tenía preparada, como decía al principio de este apartado, además de la aceleración podíamos intuir también otras prestaciones y respuestas del coche al llevarle al extremo como la capacidad de giro, al hacer un par de esquivas “bruscas” mientras las ruedas chirrían de lo lindo. También una frenada fuerte que nos deja clavados en el momento justo, y comprobar su brutal recuperación cuesta arriba en el último acelerón.

Juke-R 2.0

Puede llevarse en modo secuencial desde las levas en la columna de dirección, o en modo automático, aunque resulta algo menos “emocional”. La carrocería balancea lo justo, y no es fácil “sacar al coche de sus casillas”. Realmente pasé un rato divertido, aunque se me hizo muy breve... puedo decir que fue muy, muy intenso. Siempre me quedará el consuelo de saberme una de las pocas afortunadas en poder ponerse a los mandos de este “super-crossover”. Al menos, hasta que disponga de 650.000 euros.   

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