Prueba: Nuevo Citroën C4



Lo más destacado del nuevo Citroën C4:



  • A la venta a mediados de noviembre.

  • Tres motores  diesel HDI: 1.6 (95 y 110 CV) y 2.0 (150 CV).

  • Tres motores de gasolina: 1.4 (95 CV), 1.6 (120 CV) y 1.6 THP (155 CV).

  • Versión e-HDI de bajo consumo con 110 CV, start-stop y  4,2 l/100 km.

  • Sólo carrocería de 5 puertas.

  • Magnífico acabado interior, y buen maletero: 408 litros.

  • Nuevos equipamientos tecnológicos: wifi, sistemas “E-Touch” y  “Eco-Driving”…


No son las carreteras suecas las mejores para probar un coche prácticamente nuevo, como es el Citroën C4 gama 2011. Bueno, las carreteras sí, lo que no es precisamente una “ayuda” es la presión que sobre tus espaldas recaen a sabiendas de lo rigurosas y exageradamente estrictas que son las normas de tráfico en este país, y lo en serio que se lo toman las autoridades. Como debe ser, por otro lado (me refiero a lo segundo, pues los límites de velocidad me parecen exagerados). Pero hago lo que puedo para sacar el máximo de conclusiones en esta primera toma de contacto con el renovado Citroën C4, y las sensaciones son más que buenas desde el mismo momento en que nos sentamos al volante.

Galería imágenes nuevo Citroën C4


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Calidad ante todo



Es lo primero que se percibe: calidad. Cierto que estamos ante las versiones más lujosas y equipadas del Citroën C4 (tapicería de cuero, techo panorámico, navegador…), pero la impresión es magnífica. Sensación que se confirma tras un análisis minucioso, escudriñando los bajos, las juntas, los guarnecidos y el tacto de los plásticos... y los primeros kilómetros una vez en marcha. Me atrevo a decir que la sensación es la misma que la de estar en un Citroën C5, y que aguanta el tipo en una comparación directa ante cualquier rival de la categoría, algo que con el actual C4 no sucede.

Pero antes de arrancar, sigamos con el interior. Citroën por fin ha dicho adiós al volante con el cuerpo central fijo. Nunca había acabado de gustarme, no ya por el hecho que sólo girase el aro y la parce central quedara fija; creo que en su  origen estaba mal diseñado, por la cantidad y la forma en la que se agrupaban y repartían los botones, lo que no hacía nada cómodo su manejo, ni siquiera tras el necesario período de adaptación. En el nuevo Citroën C4 todo está más a mano, ordenado en una disposición más lógica, allí donde normalmente esperas encontrarlo. Eso sí, el  volante sigue poblado de mandos. Hasta cuatro grupos, cada uno con una ruleta y dos botones, uno para el teléfono, otro para el equipo de audio, otro para el control y limitador de velocidad y un cuarto para manejar el sistema de información de a bordo. Ahora se encuentran al tacto, se manejan con más facilidad y se iluminan de noche, pero siguen siendo muchos botones. Prefiero los sistemas con un único mando de control para cambiar entre las distintas funciones (teléfono, audio, navegador, etc), y un único conjunto de mandos para manejar el equipo seleccionado.



Tras el volante, las levas de cambio en las versiones dotadas de la caja robotizada CMP, que son fijas, y tienen más protagonismo que nunca, pues la nueva -y minúscula- palanca ya no permite elegir las marchas en modo secuencial. Por simplificar su manejo, hasta se ha eliminado la posición “P” de parking.

También se dice adiós a la instrumentación central (otra de las cosas del anterior Citroën C4 que brillaban más por su originalidad que por su practicidad) en favor de un cuadro de instrumentos convencional situado tras el volante. Bueno, a decir verdad no es del todo convencional, pues Citroën sigue recurriendo a la combinación información analógica y digital en los relojes –como en el C5, aunque aquí mejor repartidos y más claros- que permiten al conductor elegir entre diferentes tonalidades. Una de las posibilidades de personalización del ambiente interior que ofrece el nuevo C4 a su conductor, junto a los cuatro tonos programables para el ruido que emiten los intermitentes y otras señales de alerta (cinturones, apertura de puertas, etc). El resultado no está mal, pero me sigo quedando con una información tradicional analógica, con sus agujas para tanto para el cuentarrevoluciones como para el velocímetro o el indicador de nivel de combustible.

Cómodo, habitable y práctico



Salvo en las versiones con asientos deportivos tapizados en cuero, en las que no he llegado a conseguir el reglaje lumbar  (ahora este reglaje es  eléctrico de serie) para ir realmente cómodo, en el resto sí puedo decir que el nuevo Citroën C4 es un coche ideal para aquellos que van a realizar muchos kilómetros seguidos. Y, aunque nos estamos adelantando, esto es así no sólo por calidad de bacheo de la suspensión o lo bien aislado que está el habitáculo, también por todas esas pequeñas cosas que hacen que uno se sienta a gusto a la hora de conducir. Los mandos quedan a mano y ofrecen un tacto sólido y firme, la radio suena muy bien (llevo el equipo más alto de la gama, con un potente subwoofer que, dicho sea de paso, resta un buen espacio al maletero), la climatización tiene tres programas de funcionamiento que permiten elegir siempre el adecuado para tener confort climático sin que moleste el aire y, sobre todo, hay huecos muy prácticos para dejar llaves, teléfono, cartera…  Destaca el enorme hueco refrigerado e iluminado que queda por delante de la palanca en las versiones con cambio robotizado CMP, pero también son grandes los huecos en las puertas, o el que encontramos bajo el reposabrazos delantero, que incluye una toma de corriente a 230 voltios, lo que permite, por ejemplo, poner a cargar un ordenador portátil. No faltan las conexiones normales a 12 voltios, ni la toma de audio auxiliar o un puerto USB.



Equipamiento tecnológico

No es éste el único equipamiento innovador del Citroën C4. Los asientos delanteros pueden contar ahora con función masaje de forma opcional. Y a los sistemas de alerta de cambio de carril (avisa mediante una vibración del asiento) y el programador/limitador de velocidad de crucero –ahora incluye la posibilidad de memorizar hasta 5 velocidades- con los que ya contaba el C4 se añade el sistema de reconocimiento de presencia en el ángulo muerto (se enciende un testigo en el retrovisor). Otra funcionalidad interesante es el sistema de ayuda al aparcamiento, con unos sensores que miden el hueco y te informan de si el coche cabe o no (ya lo utilizan los C4 Picasso). También es nueva la conexión wifi para los pasajeros insertando en el equipo la tarjeta SIM de tu proveedor de servicios de telefonía e Internet, y los faros antiniebla delanteros con función de iluminación en curva.

A destacar dos nuevos servicios, el denominado “eTouch”, que incluye una tarjeta SIM integrada con la que se garantiza la conexión permanente para la localización y asistencia inmediata en caso de accidente, y el “Eco Driving”, que además de avisar al conductor de las tareas de mantenimiento pendientes, permite realizar un seguimiento sobre el consumo.  Por terminar con el equipamiento multimedia, el sistema de navegación disponible incluye una pantalla a color de alta definición, y posibilidad de escuchar la música grabada en el teléfono móvil utilizando la conexión bluetooth.

Y antes de arrancar, un repaso rápido al espacio interior. El Citroën C4 ha crecido, 5 centímetros en longitud (mide 4,33 metros), 2 en anchura y 3 en altura. Pero no es más grande por dentro. Al menos en lo que se refiere a espacio para las piernas de los pasajeros en las plazas traseras, pues en altura y anchura sí va bien servido. ¿Dónde están entonces los centímetros “extra”? Pues en el maletero, que ahora alcanza 408 litros, casi 90 más que antes. Eso sí, siempre que renuncies a la rueda de repuesto y te conformes con el kit antipinchazos. Con la rueda de emergencia se pierden unos 25 litros.

Mejor el diésel




Todavía no hay precios, ni gama definida. Según Citroën, y como es normal en estos casos, se anuncia que el precio final no variará mucho a pesar de la mejora en equipamiento. Es algo normal, y suele cumplirse; lo que varían son las ofertas, que en las unidades que queden del Citroën C4 actual son más que interesantes.

En cualquier caso, he probado tres versiones, el 1.6 THP de gasolina con 155 CV y caja robotizada CMP, el 2.0 HDI de 150 CV manual, y la versión ecológica e-HDI con motor 1.6 y start-stop. Los dos primeros tienen prestaciones muy similares, pero me gusta más el tacto, la suavidad y el mayor empuje del HDI (y eso que el gasolina también es turboalimentado), que prácticamente no suena, y con el que es mucho más fácil acercarse en conducción real al consumo homologado, que s de 4,9 l/100 km, por 6,3 en el gasolina.






El 1.6 HDI no parece tan “redondo” como en 2.0 HDI, pero hay que tener en cuenta que éste último lo he conducido únicamente en la variante e-HDI. Este e-HDI incluye start-stop (por cierto, rapidísimo en el arranque, quizás el más rápido y con menos vibraciones de cuantos he probado en combinación con un motor diesel), desarrollos más largos, sistema de recuperación de energía y neumáticos Michelin Energy Saver  de bajo consumo, y con cambio CMP, que tanto en el 1.6 HDI como en el 1.6 THP me ha parecido que sigue siendo demasiado lento al subir marchas, sobre todo comparado con los cambios de doble embrague como el Powershift de Ford o el DSG de Volkswagen. Aun así, el cambio pilotado o robotizado CMP es una opción recomendable, porque será muy asequible, y porque una vez le coges el tacto, puedes conducir perfectamente utilizando las levas en el volante sin que el coche pegue los molestos tirones que se aprecian al acelerar a fondo y cambiar de marcha en modo automático.

Esta versión e-HDI, con las modificaciones mencionadas, rebaja el consumo de 4,6 litros del 1.6 HDI convencional hasta los 4,2 l/100 km. Más adelante existirá una versión e-HDI realizada sobre el motor de 90 CV, para la cual se homologarán unas emisiones de CO2 inferiores a los 100 g/km, esto es, un consumo de unos 3,8 l/100 km. Entre las versiones 1.6 no ecológicas, seguramente el de 90 CV se quede corto para el tamaño y el peso del Citroën C4, pero el 1.6 de 110 CV parece un excelente término medio y la opción más recomendable por su relación entre prestaciones, consumo y, a buen seguro, también precio.

No puedo hacer muchos juicios de valor en cuanto al comportamiento dinámico, al menos en conducción rápida. Pero en todas las versiones probadas me ha parecido que una de las mejores virtudes del nuevo Citroën C4 es el confort de marcha. Las suspensiones trabajan bien y se tragan los baches con “calidad”, y la dirección electrohidráulica ofrece un buen tacto. Pisada firme y precisa, que al fin y al cabo, junto a un buen aislamiento acústico (y el C4 lo tiene), son claves a la hora de ofrecer sensaciones gratificantes al volante.

Fotos Prueba: Nuevo Citroën C4

Comentarios Prueba: Nuevo Citroën C4

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    Avatar de Sergi.
    Sergi, 07/10/2010 20:09:41

    ¡Buenísimo aporte! Gracias

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    Avatar de sara.
    sara 18/11/2010 16:30:25

    carli zamanta espencer y fredy los amo y veosu programa todos los dias mi numero es 2856811 llamemen

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    Avatar de brother p touch manual.
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    Avatar de Antonio Roncero.
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