Prueba: Chevrolet Camaro 350 V8 (1978), una prueba vintage


Muchos de vosotros ya habréis leído la prueba del Chevrolet Camaro actual que subimos hace unos días (y si no lo habéis hecho, ya tardáis en hacerlo). El caso es que en esta presentación, correspondiente a la celebración del Centenario de Chevrolet tuvimos la oportunidad de probar varios coches de la marca, incluido todo un clásico como el Chevrolet Camaro 350 V8 de 1978.

A la hora de recoger los coches teníamos la opción de coger el Camaro moderno, o alguno de los clásicos que había disponibles, evidentemente para hacer la prueba “buena” mi cabeza me llevó a coger el nuevo modelo, pero mi corazoncito de ochentero crecido al candor de películas y series americanas de aquellos años, se quedó con el resquemor de no haber cogido uno de los Camaros Vintage disponibles.

Afortunadamente, en uno de los descansos que tuvimos para comer algo, me encontré con la posibilidad de darme una vuelta con uno de los modelos clásicos disponibles. Se trataba del Chevrolet Camaro 350 V8 de 1978, no lo dude ni un instante, no era el modelo del 67 que salía en la película de John CusackMás vale muerto”, pero me servía.

Lo primero de todo que os tengo que decir, es que esta no va a ser una prueba a fondo ni mucho menos, tampoco va a ser muy técnica ya que, como os digo, sólo pude coger el coche durante 15 minutos aproximadamente, pero fueron los suficientes para sentirme durante un rato el Steve McQueen, Shaft o Kowalski de turno.

Al volante de un Camaro de 1978


Chevrolet Camaro 350 V8 1978

Ves el coche por fuera y te parece enorme, morro muy largo, puerta muy grande y parte de atrás también muy alargada. Para abrir el maletero levantas una tapa que a su vez esconde la boca para la manguera de la gasolina, justo encima está la ranura en la que introducimos la llave para abrir el maletero. El sonido es exactamente el mismo que muchos de vosotros habréis oído en las películas en las que salen este tipo de coches.

Nos metemos dentro del coche (estaba junto a otros tres compañeros de otros medios), evidentemente los interiores no son para tirar cohetes en cuanto a su mantenimiento, asientos con la tapicería un poco descuidada, cinturones de seguridad bastante sueltos, los retrovisores exteriores…ahí estaban, ni me esforcé en colocarlos ya que era una tarea perdida. Sinceramente, lo único que quería era encontrar un par de rectas y pisar el acelerador a fondo para escuchar ese motor en todo su esplendor.

El cambio era automático, de tres marchas y en este coche si que le viene bien la expresión de “es un hierro”, llegas a las curvas y literalmente te parece que estés llevando un barco, eso sí cuando llegas a la línea recta, es cuando te viene a la mente la película “Punto Límite Cero” (o la que vosotros queráis de ese estilo). Pisas a fondo el acelerador y sientes como si el coche quisiera despegar, el ruido es una maravilla, más que por la potencia del coche (170 CV) por los escapes y porque al tratarse de un coche más antiguo, la insonorización brilla por su ausencia.

En definitiva, más que una prueba esto fue una experiencia vintage con la que un servidor disfrutó como un enano.

Lamento no tener más fotos del coche, aquí abajo tenéis fotos del modelo que yo llevé (negro) y otros tres que estaban disponibles, las fotos de interiores no son las del Camaro que yo llevé. Pero os pongo un vídeo que grabe mientras otro de mis compañeros conducía el coche y en el que se ve bastante del interior.


Galería de fotos Chevrolet Camaro Coches Clásicos


Fotos Prueba: Chevrolet Camaro 350 V8 (1978), una prueba vintage

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