Prueba del Mazda CX-3: notable alto

Mazda ataca la categoría de los SUV con un modelo que va a dar que hablar. Probamos el motor diésel para saber si es mejor que los otros dos gasolina.

Mazda CX-3

La reputación de Mazda en el segmento de los SUV es algo que no se pone en duda. Años llevan en el mercado modelos como el Mazda CX-5 o el Mazda CX-9, pero dado el éxito que están teniendo este tipo de coches en las cifras de ventas tocaba plantearse hacer una versión un poco más compacta. Entonces llegó el Mazda CX-3.

Para su diseño se ha optado por una carrocería que se acerca más a los turismos, en este caso al Mazda2, al igual que otros modelos del segmento como el Renault Captur o el premium Mercedes GLA. Las formas del Mazda CX-3, con el característico diseño KODO, son muy llamativas, destacando la gran parilla frontal y la línea de cintura alta, que en algunas maniobras puede hacer que se pierdan algunos ángulos.

Mazda CX-3

En nuestro país, Mazda ha decidido lanzar al CX-3 con tres motores, dos gasolina sin turbo de 120 y 150 CV y el protagonista de nuestra prueba y seguramente de las ventas, el diésel de 105 CV. Es curioso comprobar cómo mientras otros constructores optan por cilindradas bajas, en la marca japonesa todavía desarrollen bloques de 2 litros que nada tienen que envidar a sus competidores.

Menos con el motor gasolina de 120 CV, se podrá escoger tracción delantera o total para el Mazda CX-3. El diferencial de precio entre una y otra con el mismo acabado ronda los 2.000 euros, así que a menos que vivas en una zona donde las condiciones climatológicas sean muy adversas no te lo recomendamos. Lo que sí está disponible en todos los bloques es la caja de cambios automática, cuyo coste es de 1.800 euros a mayores.

Mazda CX-3

Hablando de precios, el de salida del Mazda es de 20.345 €, sin descuentos, que teniendo en cuenta el equipamiento disponible no está nada mal. Sus rivales por ejemplo se quedan en cifras como los 15.300 € del Renault Captur, los 16.700 € del Nissan Juke o los 20.022 € del Opel Mokka.

Presentado el coche, vamos a seguir conociendo un poco más del Mazda CX-3.

El Mazda CX-3 por dentro

Aunque por fuera pueda parecer más grande, el Mazda CX-3 sufre las consecuencias de los diseños tipo “coupé”. Es un poco más largo que el Mazda2, con el que comparte plataforma, lo que le otorga un correcto espacio en las plazas delanteras, aunque se ve algo limitado por la caída del techo en las traseras (algo parecido a lo que pasa en el Nissan Juke).

Mazda CX-3

La posición de conducción no es muy alta, teniendo en cuenta que hablamos de un SUV, y se puede apreciar un gran trabajo a la hora de elegir y ajustar los materiales que componen el salpicadero. Incluso se le han otorgado pequeños detalles deportivos, en nuestra versión de prueba con acabado Luxury, como un panel de instrumentación comandado por un gran cuentarrevoluciones o pequeños guarnecidos en rojo que recuerdan a los interiores del Mazda RX-8.

Otro de los aspectos muy a favor del Mazda CX-3 es su equipamiento tecnológico. En nuestra unidad contaba con Head-up Display, algo hasta ahora reservado a segmentos más grandes –si bien aquí se trata de una versión del sistema muy sencilla, pero que funciona correctamente–, y una pantalla multimedia de 7 pulgadas de fácil manejo y con una interfaz muy moderna. Ésta puede manejarse de forma táctil o también con los mandos colocados entre los dos asientos delanteros, que cuando vamos conduciendo, facilitan las labores de manejo del infoentretenimiento.

Mazda CX-3

Al igual que pasa con el espacio de las plazas traseras, el maletero, que tiene configuración de doble fondo, se ha quedado algo pequeño teniendo en cuenta la longitud total de la carrocería. Sus 350 litros se quedan por debajo de los 377 del Renault Captur, los 354 del Nissan Juke, ambos más pequeños, o los 356 del Opel Mokka.

El Mazda CX-3 en carretera

Nos vamos de ruta con el Mazda CX-3 y lo primero que podemos comprobar es que es un modelo eminentemente urbano. El tacto de la dirección y las suspensiones algo blandas convierte al modelo de Mazda en un auténtico ratonero por la ciudad, en la que se desenvuelve de maravilla. Destaca el funcionamiento del i-stop, que actúa de forma silenciosa y casi sin que nos demos cuenta.

Mazda CX-3

Ahora bien, si vamos a realizar un viaje la cosa es mejorable. En curva es normal que tengas que ir corrigiendo la trayectoria para que se vaya “metiendo”, algo que no te permitirá ir con tanta alegría. Quizás este pequeño problemilla se podría corregir si se pudiera optar por unas llantas de 17 pulgadas y con neumáticos de menor sección y más perfil, en vez de las de 18 que monta nuestra unidad de pruebas con acabado Luxury; para ello hay que irse a acabados más bajos.

Si podemos destacar un buen trabajo de insonorización, ya que el motor diésel suena un poco a bajas vueltas, pero luego se muestra muy silencioso cuando cogemos velocidad de crucero en carretera. Los consumos obtenidos en nuestras pruebas se sitúan entre los 5,5 y los 6 litros, que quizás con algo más de potencia (sobre los 120 CV del gasolina) se podrían llegar a reducir. 

Mazda CX-3

En cuanto a las aptitudes off-road, al principio de este apartado señalábamos que el Mazda CX-3 es un modelo de ciudad y en este aspecto nos reafirmamos. Pese a tener disponible tracción a las cuatro ruedas, la altura libre no es mucha, y las cotas 4x4 tampoco son favorables, por lo que solo nos permitirá circular por pistas no muy bacheadas.

Sus principales rivales

Nissan Juke: Competidor en diseño

Al igual que pasa con el Mazda CX-3, el diseño de la carrocería del Nissan Juke resta espacio tanto para la entrada a las plazas traseras como para luego viajar en ellas. El modelo japonés cuenta con una mayor oferta de motorizaciones, incluso una versión deportiva Nismo, y acabados, aunque el de acceso es menos completo que el Style del Mazda.

Mazda CX-3

Renault Captur: El más racional

Por precio es el más barato de los competidores que aquí se destacan. Frente al Mazda destaca por su buen maletero, pese a ser algo más pequeño en longitud, y por la cantidad de elementos personalizables que se pueden escoger. Cuenta con motores más pequeños que el modelo japonés y no tiene versiones 4x4.

Opel Mokka: Rival parejo

En el diseño del Opel Mokka quizás premie un poco más la vertiente todoterreno que en el Mazda CX-3. Sus precios y la calidad de los materiales son bastante parecidos al vehículo japonés, aunque cuenta con un motor menos de gasolina. En campo es quizás el que mejor se comporte de los cuatro.

Mazda CX-3

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