Prueba nuevo Mazda CX-30 2020, con motor Skyactiv-X

Hicimos la prueba del Mazda 3 el pasado mes de abril, modelo desde el que parte este nuevo SUV compacto Mazda CX-30, que se presentó en julio. Viene a completar la gama SUV, quedando por debajo del más grande Mazda CX-5. Su medida de 4,39 metros de largo le coloca en el corazón del segmento que más crece, tanto en número de modelos diferentes, como en ventas. Las expectativas son muy altas y se espera que sea el Mazda más vendido en poco tiempo.

Prueba Mazda CX-30, diseño sofisticado de Mazda

El nuevo Mazda CX-30 tiene un diseño propio y separado del Mazda 3, utilizando la nueva interpretación del diseño Kodo de Mazda. Esto se traduce en un aire muy sofisticado, con superficies limpias y sin grandes nervaduras, una mirada agresiva y juegos de formas cóncavas y convexas para jugar con los reflejos. A todo esto el Mazda CX-30 incorpora una parte baja oscura de estilo SUV a modo de protecciones camperas. Lo mejor es que, con un tamaño compacto y una altura poco elevada, se ha conseguido un espacio suficiente para adultos en las plazas traseras y un buen maletero de 430 litros, lo que son 66 litros más que el Mazda3 de cinco puertas del que deriva. Tiene espacio y versatilidad suficientes para familias jóvenes.

La calidad que se percibe al ver y tocar el Mazda CX-30 está al nivel de las marcas premium y lo digo sin tapujos. Tiene unos detalles muy cuidados en el exterior y en el interior. Personalmente, me gusta mucho la imagen del Mazda3, pero me quedo con el interior más luminioso y con superficies no tan oscuras. Desde el primer acabado viene muy bien equipado y, a igualdad de equipamiento, tiene precios muy competitivos frente a rivales como el BMW X2, el Volkswagen T-Roc o el Mercedes GLA.

Prueba Mazda CX-30, el interior

La cabina del nuevo Mazda CX-30 cuenta con una calidad muy alta en el aspecto visual y al tacto. Se han añadido superficies de cuero en el salpicadero, buenos plásticos y botones y mandos de calidad. El diseño estrena una superficie que rodea la parte alta del salpicadero y que puede ser en cuero marrón o cuero azul oscuro, en combinación con la consola central entre los pasajeros.

Cuenta con una pantalla multimedia de 8,8 pulgadas –algo estirada- colocada sobre el salpicadero y que no es táctil, se maneja con un mando rotativo en la consola central tras la palanca de cambios. El uso es muy sencillo, pero choca un poco en la era de las pantallas táctiles. La pantalla viene con conectividad Apple CarPlay y Android Auto, navegador 3D y 8 altavoces, de serie en todos los acabados. Por su parte, la instrumentación cuenta con tres relojes, siendo el velocímetro central, en realidad, una pantalla digital con varios menús de información manejables desde el volante. Además, todos los Mazda CX-30 cuentan con el Head up Display (HUD) de serie, que proyecta en el parabrisas, junto al punto de mira del conductor, toda la información vital de conducción para evitar que tenga que apartar la vista de la carrera.

La cabina del Mazda CX-30 está algo elevada, como SUV que es, ofreciendo buena visibilidad. La postura es exquisita, con mucha regulación de asiento y volante. Este último y los mandos e instrumentación alrededor de él están diseñados en perfecta simetría y enfrentados al conductor. La visibilidad es mejor que en el Mazda 3, así como la sensación de espacio, a lo que contribuye que haya superficies de más colores que el habitual negro.

Detrás encontramos un espacio para adultos correcto, sin ser el líder del segmento, con la ventaja respecto al Mazda 3 de la mayor visibilidad y luminosidad. El acceso atrás es bueno, gracias a la altura perfecta para entrar y salir, sin ser demasiado alto. De hecho, el Mazda CX-30 es de los SUV más bajos de su segmento, con una altura máxima de 1,54 metros, lo que mantiene bajo el centro de gravedad, mejora el comportamiento y la aerodinámica. Podría verse como un Mazda 3 elevado, pero el diseño del exterior distinto le da personalidad propia, además de más espacio de maletero. Éste cuenta con una cifra anunciada de 430 litros en homologación VDA. Tiene portón automático desde el acabado intermedio Evolution y gracias a la altura moderada del coche, el umbral del maletero está a sólo 73,1 cm del suelo.

Prueba Mazda CX-30, motor Skyactiv-G

La gama del nuevo Mazda CX-30 cuenta con un motor diésel y dos de gasolina, uno de ellos con tecnologías innovadoras. Empezamos hablando del motor llamado Skyactiv-G, que es un 2,0 litros atmosférico de 122 CV que hace de primer escalón en gasolina. Es muy eficiente a baja carga, incluso posee tecnología de desconexión de cilindros y sistema de hibridación ligera.

El sistema híbrido está creado para recuperar energía en las frenadas y desaceleraciones, guardarla en una batería y usarla para ayudar al motor en momentos de aceleración. Además, otorga al Mazda CX-30 con el distintivo ambiental ECO de la DGT. Sobre todo se hace presente a baja velocidad y al salir desde parado, ofreciendo un buen empuje desde el inicio y maquillando cualquier desventaja por no llevar turbo a bajas revoluciones. El motor tiene un empuje muy elástico, con unos medios moderados, pero con una disposición total a subir de vueltas y ayudarte a sacar la potencia máxima, que se entrega a 6.000 rpm.

Una vez acostumbrados a la entrega suave a medio régimen y sabiendo que hay que usar el cambio para recuperar velocidad, se aprecia que es un motor voluntarioso. La curva de par lineal no pone pegas en uso real, salvo cuando se viaja muy cargado tal vez. Permite rodar suave y silenciosamente o, cuando se necesita, dando suficientes prestaciones, aunque el conductor tiene que poner de su parte y utilizar el preciso y agradable cambio de marchas. Por ello, preferimos este motor con cambio manual frente al automático, para tener más control y, además, mejorar los consumos. Sabemos que los consumos pueden ser muy eficientes si se conduce a baja carga, como ya comprobamos en el Mazda 3. En el Mazda CX-30 con el motor de 122 CV y la tracción total que probamos, anuncia 6,8 l/100 km (WLTP). Pero en la breve prueba del CX-30 condujimos rápido para ajustarnos a un horario comprimido. Sin preocuparnos por el consumo vimos una media de 8,4 l/100 km, lo que es normal para el tamaño del coche y la velocidad a la que fuimos.

La tracción total cuesta 2.000 euros y la diferencia de peso no es muy alta, así que no es desaconsejable si se necesita por el tipo de carreteras y climatología. Notamos mucho su mayor tracción en una escapada fuera de la carretera, pero el Mazda CX-30 de tracción delantera no tiene problemas de agarre en asfalto, es plenamente seguro y consume menos.

Prueba Mazda CX-30, motor Skyactiv-X 

Probamos muy brevemente el nuevo motor Skyactiv-X de 2 litros de gasolina en versión de pre-serie, está en la fase final de homologación, pero en octubre ya estará en los concesionarios. Mazda ha creado una nueva tecnología para este motor Skyactiv-X para mejorar la eficiencia de los motores de gasolina y se introduce primero en el nuevo Mazda CX-30 y en el Mazda 3. La idea es conseguir el consumo de un motor diésel con la suavidad de uso de un motor de gasolina. La novedad está en la fase de encendido, que mezcla la chispa de una bujía con el encendido por compresión de un motor diésel. La mezcla se comprime hasta el punto de detonación y una bujía especial enciende la parte superior de la cámara para crear una explosión homogénea. El resultado es una mayor eficiencia del consumo (5,1 l/100 km con tracción delantera y manual), como demuestran los datos de emisiones de CO2, mejores en el CX-30 Skyactiv-X que en el diésel. La hibridación ligera también ayuda en este sentido, así como en otorgar el distintivo ambiental ECO.

Otros beneficios, son un mayor empuje en toda la gama de revoluciones respecto al motor de gasolina Skyactiv-G y una mayor potencia. Anuncia 180 CV a 6.000 rpm, pero la curva de par lineal se mantiene, así que no hay que pensar en un motor deportivo, sino en un escalón superior al motor de 122 CV. La diferencia en precio es de sólo 2.000 euros más –menos diferencia que entre el cambio manual y el automático-. Por todas estas razones, Mazda prevé unas altas ventas del Skyactiv-X, hasta el 50% de los CX-30. Nosotros, de momento, lo recomendamos tras una prueba muy pequeña, no tanto por los 180 CV, sino por ofrecer más empuje a velocidades normales que el gasolina de 122 CV y por la expectativa de unos buenos consumos a la larga... Que aún tenemos que corroborar.

Prueba Mazda CX-30, motor Skyactiv-D

Para los amantes de la patada del turbo a medio régimen, el Mazda CX-30 tiene también una versión diésel llamada Skyactiv-D. Este motor turbodiésel de 1,8 litros entrega 116 CV y 270 Nm de par desde 1.600 rpm. Está en el lado de los más suaves de funcionamiento en su segmento y ofrece los mejores consumos de la gama en condiciones reales. Lo habitual sería recomendarlo a los conductores que hacen muchos kilómetros y mucha carretera, pero el nuevo Skyactive-X, cuesta sólo entre 600 y 400 € más de diferencia y puede dar consumos muy buenos, con mejores prestaciones. Tenemos aún que confirmar esto con una unidad de serie del Skyactiv-X, pero nos parece más apetecible un motor de gasolina potente que un diésel, si es verdad que gasta más o menos lo mismo.

Prueba Mazda CX-30, comportamiento

El nuevo Mazda CX-30 no es un SUV perezoso o blandito en una serie de curvas. Tiene una dirección precisa y un comportamiento ágil, como es típico de Mazda, con buena tracción y un mínimo balanceo. Su distancia entre ejes bien medida y su anchura le favorecen, pero creemos que se notarán diferencias según la llanta elegida. Recomendamos la de 18 pulgadas (a partir del acabado Evolution) para mejorar la direccionalidad y contar con neumáticos más adherentes.

Prueba Mazda CX-30, tres acabados posibles

Desde el primer acabado Origin, el Mazda CX-30 viene espectacularmente equipado. Como hemos dicho, tiene pantalla grande con navegador, conectividad avanzada, HUD, freno de estacionamiento eléctrico, sensores de aparcamiento, control de crucero adaptativo, llantas de 16 pulgadas o climatizador. El acabado Evolution, por 1.650 €, suma las llantas de 18 pulgadas, el acceso sin llave, el maletero eléctrico, la cámara trasera o las ventanillas oscuras. A pesar de todo ello, Mazda espera vender la mayoría de los coches del acabado superior Zenith, con faros full LED adaptativos, el sistema de sonido Bose con 12 altavoces y detalles de diseño más elegantes por 1.250 € más.

Prueba Mazda CX-30, conclusiones 

En definitiva, el Mazda CX-30 es un SUV muy cercano a un coche compacto, pero con esa altura del puesto de conducción que permite dominar la carretera. De él nos gusta el diseño y la calidad por un lado y por otro, el gran equipamiento de serie y sus precios frente a rivales de marcas Premium, a los que se pueden enfrentar sin problemas. También nos gusta su comportamiento y nos llama mucho la atención el nuevo motor Skyactiv-X. Algunos periodistas criticaban este motor, que no empuja como otros motores turboalimentados alrededor de los 180 CV (Honda 1.5 VTEC, Ford 1.5 EcoBoost…), pero hay que verlo como el motor atmosférico que es, con empuje a bajas vueltas y en altas, animándote a usar el cambio. Se espera muy buen consumo y, sin turbo ni intercooler, hace al motor menos complicado, más fiable y más ligero. Con poco más de 20 kilómetros hechos ya puedo decir que me gusta más que los híbridos de Toyota, pero habrá que ver el consumo real cuando podamos probarlo a fondo. 

Con todo ello, veo el Mazda CX-30 más recomendable con el motor “ECO” Skyactiv-X y su mayor potencia. Me ahorría el cambio automático y aprovecharía cada kilómetro el magnífico cambio manual. Me quedaría con el acabado intermedio Evolution, sus llantas de 18 pulgadas y el resto de equipamiento, con lo que el precio se quedaría en 31.635 euros, que con los 2.800 euros de descuento se queda en 28.825 €. 

Eso si lo fuera a comprar, pero está la posibilidad de acogerse al plan FlexiOpción, que incluye 1.100 € de descuento, quedando una cuota de unos 200 € al mes durante tres años, con una entrada de unos 7.000 €. A los tres años, tras haber pagado unos 15.000 euros, se puede decidir si cambiarlo por otro Mazda, seguir con el CX-30 o devolverlo.

Fotos Prueba nuevo Mazda CX-30 2020, con motor Skyactiv-X

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