Prueba Hyundai Tucson 2.0 CRDi: el SUV para viajar en familia

Te descubrimos en una Prueba 10 por qué el nuevo Hyundai Tucson es uno de los mejores SUV de la categoría para uso diario… o para viajar en familia

 

Hyundai Tucson

Tras la primera prueba de gama del Hyundai Tucson realizada con motivo de la presentación nacional, toca centrarnos a fondo con el SUV de Hyundai y descubrir si puede ser una alternativa a una berlina o a un monovolumen para usar a diario o viajar con la familia. Y para ello hemos elegido el Hyundai Tucson más equilibrado de la gama, el 2.0 CRDi de 136 CV, al que sometemos a una de nuestras pruebas en 10 claves. Empezamos.

El puesto de conducción: listo para hacer kilómetros

El habitáculo del Hyundai Tucson tiene todo lo que le pides a un coche para que sea práctico en el uso diario y cómodo al enfrentarse a largos recorridos por autopista. Encontrar la postura al volante más adecuada a cada talla es fácil porque se dispone de generosos ajustes de asientos y volante y la terminación y los materiales empleados dan sensación de calidad. Pero a veces esto no es suficiente.

 

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El Tucson, además, ofrece una distribución muy lógica y ordenada de los mandos para manejar los diferentes sistemas del vehículo. Existen dos grandes grupos, uno para el sistema multimedia justo por debajo de la pantalla táctil, y otro para los reglajes de la climatización; además, hay un tercer conjunto de botones junto a la palanca de cambios para algunos asistentes a la conducción como la ayuda al aparcamiento, el control de descensos o el bloqueo del diferencial en los 4x4. A la izquierda del volante quedan otros botones de menor uso, como el del sistema de mantenimiento de carril o la regulación de la iluminación del cuadro.

Hyundai Tucson

 

Los asientos son cómodos con un agradable tapizado mixto en tela y cuero en nuestra unidad de pruebas, y también destaca la magnífica visibilidad y la practicidad de la bandeja para dejar objetos justo por delante de la palanca de cambios, donde además disponemos de hasta dos tomas de corriente, toma auxiliar y puerto USB. Bajo el reposabrazos central queda un enorme cofre. 

Espacio interior y plazas traseras

Otro de los aspectos destacados del Tucson, el espacio interior disponible y el confort que ofrecen sus plazas posteriores, que hasta pueden contar con calefacción para los asientos en las versiones de acabado más alto. Pero es una funcionalidad poco común la que, junto los centímetros disponibles, hace que estas plazas sean muy cómodas para desplazamientos largos: la posibilidad de reclinar el respaldo.

 

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Ni siquiera los más altos tendrán problemas, pues la altura disponible es generosa incluso cuando se monta el techo solar panorámico. Y el túnel central no es demasiado intrusivo en el habitáculo, por lo que eventualmente es posible utilizar la plaza central con cierto confort. Delante tampoco hay problemas de espacio, destacando el gran número de huecos disponibles para dejar objetos.

El maletero del Hyundai Tucson

La capacidad del maletero del Hyundai Tucson variará en función de si equipa rueda de repuesto (que por cierto, es del mismo tamaño que el resto, algo cada vez más difícil de encontrar) o kit antipinchazos, que es el que llevan de serie las opciones básicas en gasolina y diésel. En el primer caso se queda en casi 490 litros (se puede aprovechar el hueco en la propia llanta para guardar algunos objetos), mientras que con el kit de reparación se aproxima a los 520 litros.

 

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En cualquiera de los dos casos la cifra es muy buena, y coloca al Hyundai Tucson entre los mejores SUV de su tamaño en cuanto a espacio para equipaje. La banqueta trasera no es deslizante, pero sí se pueden colocar verticales los respaldos para mejorar la capacidad si no llevas pasajeros en estas plazas y no quieres abatir los asientos, operación que se realiza también de forma muy sencilla. En las versiones de acabado superior Style el accionamiento del portón es eléctrico, aunque esta posibilidad no se ofrece como opción en el resto de acabados.  

Motor 2.0 CRDi: prestaciones y consumos

Por el agrado de uso que proporciona, por su relación entre prestaciones y consumo y también por las posibilidades de combinación con los distintos niveles de acabado y opciones de transmisión (es el único Hyundai Tucson en el que se puede optar por versiones 4x2 y 4x4), el 2.0 CRDi de 136 CV es la opción más equilibrada de la gama.

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Se trata de un motor de la misma familia que la versión CRDi de 184 CV, con el que no te quedarás corto de potencia, ya sea para moverte con agilidad en ciudad o para afrontar viajes con pasajeros y maletas en los que tengas que hacer mucha autopista o incluso adelantar en carreteras de doble sentido.

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El cambio manual es suave y tiene un buen tacto, la capacidad de aceleración y la velocidad máxima están a la altura de los SUV de su tamaño con motores de similar potencia, y el consumo medio que hemos medido durante la prueba se queda ligeramente por debajo de los 7 l/100 km, combinando todo tipo de utilización.  

Otras opciones diésel para el Tucson

Más allá del 2.0 CRDi de 136 CV, la gama Hyundai Tucson incluye otras dos opciones más diésel y dos motores de gasolina. Entre los diésel puede existir la duda razonable de si el 1.7 CRDi de 115 CV será suficiente o se quedará corto para un coche de este tamaño. Y con 2.200 euros de diferencia en precio a igualdad de equipamiento, es para pensárselo. La respuesta es sí, el motor “pequeño” es suficiente… si buscas un Tucson al mínimo precio posible (el 2.0 CRDi no se ofrece con el acabado básico Essence) y no vas a ser exigente con las condiciones de utilización, moviéndote mucho por ciudad y con poca carga.

 

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Mi recomendación es que optes por el 2.0 CRDi si has elegido un Tucson para aprovechar su espacioso interior y su maletero, pues con carga el 1.7 CRDi sí puede quedarse algo corto y obligarte a conducir más pendiente del cambio. No te preocupes por el consumo, pues el 2.0 CRDi te permitirá llevar el motor siempre algo más desahogado y salvo en condiciones de uso a velocidad constante por carretera, gastarás lo mismo… o incluso menos. Lo que sí es el motor más pequeño es algo más suave en su funcionamiento.

 

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Otra cosa es el 2.0 CRDi de 184 CV, que no se diferencia tanto en rendimiento de la versión de 136 CV como ésta última respecto al 1.7 CRDi. Además, va asociado al cambio automático, a la tracción 4x4 y al acabado superior Style, lo que pone el precio de salida por encima de los 40.000 euros.

¿Merece la pena el Tucson de gasolina?

Depende. Tienes dos opciones. El 1.6 GDi atmosférico de 131 CV cuesta unos 1.500 euros menos que el 1.7 CRDi… y 3.700 euros menos que el 2.0 CRDi. No lo he probado a fondo pero sí suficiente para saber que puede ser una alternativa válida cómo acceso a la gama por precio (menos de 22.000 euros con descuentos en el acabado de entrada Essence) si estás dispuesto a renunciar al agrado de conducción que proporciona el empuje de los motores turbo y trabajar con el cambio de marchas y el pedal del embrague. A cambio, es un motor suave y el consumo no se dispara.  

 

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La segunda opción es el 1.6 TGDi, ya con turbocompresor y 177 CV. Pero estamos en el mismo caso que con el diésel más potente, al que sí es una buena alternativa por prestaciones y agrado de uso… y porque cuesta casi 4.000 euros menos: se asocia sólo al acabado más alto de gama, y lleva tracción total de serie, en este caso con cambio 7DCT de doble embrague, en vez de con convertidor de par como el diésel.

Comportamiento off-road: con tracción 4x4 opcional

Hyundai ha buscado en el Tucson ofrecer un coche ante todo más cómodo, eficiente y seguro sobre el asfalto, dejando a un lado las cualidades fuera de carretera y primando la estética. Por ello los ángulos de la carrocería, tanto de ataque como de salida o incluso la altura libre al suelo de 17 cm, es menos favorable que en algunos de sus rivales a la hora de sortear obstáculos por pistas o caminos.

 

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En Hyundai tiene claro para qué utilizan los usuarios este tipo de coches, y en esa utilización el Tucson cumple sin problemas con un buen confort de suspensión y con la sensación de robustez y solidez necesarias. Aun así, y dejando claro que llegarás más lejos fuera de la carretera con un Tucson 4x2 equipado con neumáticos mixtos que con un 4x4 con neumáticos de asfalto, Hyundai ofrece la tracción total en opción con algunos acabados, por un sobreprecio en torno a los 2.000 euros.

 

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El sistema es conectable automáticamente, enviando fuerza a las ruedas traseras mediante un embrague multidisco clásico si se detecta pérdida de adherencia en las ruedas delanteras. Como “ayudas” adicionales, se puede bloquear el embrague para conseguir un reparto fijo del 50/50 entre ambos ejes (esta función se desconecta si superas una velocidad máxima de 40 km/h), y también contamos con control de descenso de pendientes. Piensa bien el uso que vas a hacer del coche, porque como veremos, la estabilidad del Tucson en carretera es muy buena sin necesidad de la tracción total, que además aumenta ligeramente el peso y también el consumo.

En marcha: cómodo y seguro

Bien aislado del aire y del asfalto, con unas suspensiones que se “tragan” los baches y controlan los movimientos de la carrocería, el Hyundai Tucson destaca entre sus rivales por el confort de marcha y suavidad general de funcionamiento, con reacciones muy seguras acompañado de un buen tacto de la dirección y de frenos suficientemente potentes.

 

Hyundai Tucson

No busques en el Tucson un SUV especialmente ágil en carreteras de curvas, a pesar de que la dirección pueda cambiar el grado de asistencia a un modo “Sport” mediante un botón. Aquí prima la suavidad en los mandos, en la conducción y en las sensaciones que el coche transmite a los pasajeros.

¿Qué equipamiento elegir?

Cuatro son los niveles de acabado, con una estructura de gama que asocia el superior a los motores más potentes, y que deja el nivel de acceso para los de menos potencia. Lo mejor es que incluso el acabado Essence, que es el más “básico”, cuenta con un buen equipamiento de serie, incluyendo llantas de aleación, aire acondicionado, bluetooth, sensor de luces o control de velocidad de crucero.

 

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El Tucson con motor 2.0 CRDi de 136 CV de nuestra prueba no se combina con este acabado, iniciándose la oferta con las versiones Klass, que son las más interesantes al añadir climatizador automático, luces de curva, faros antiniebla y llantas de aleación de 17 pulgadas, más detalles específicos de decoración y acabado.

Como viene siendo habitual en Hyundai, si quieres más equipamiento hay que subir de nivel de acabado, pues no existe posibilidad de combinar ciertas opciones con todos los niveles. Así, los Hyundai con acabado Tecno añaden el navegador con pantalla táctil de 8 pulgadas, sensores de parking delanteros, sistema de arranque sin llave y asientos calefactados, quedando como tope de gama el acabado Style, ya con llantas de 19 pulgadas, tapicería en cuero, asientos eléctricos, techo solar panorámico y portón trasero de apertura eléctrica.

 

Hyundai Tucson

La dotación de elementos de seguridad y ayudas a la conducción contempla todos los sistemas ya habituales en la categoría, aunque asociados a acabados concretos. Por ejemplo, los Hyundai Tucson con acabado Tecno incluyen sistema de aviso en caso de tráfico cruzado posterior, alerta por cambio involuntario de carril y frenada automática en caso de emergencia. Los Style añaden detector de presencia en el ángulo muerto

El factor precio: los rivales del Hyundai Tucson

Para poner en valor el Hyundai Tucson respecto a sus rivales más directos hay que igualar en la medida de lo posible el equipamiento (pues el SUV de Hyundai es el que viene más completo de serie) y aplicar las ofertas en vigor. En el caso del Hyundai Tucson 2.0 CRDi 136 CV 4x2, por ejemplo, la promoción aplicable es de 827 euros, compatible con el Plan PIVE para llegar a los 2.000 euros, y con 1.200 euros adicionales si financias la compra, lo que deja el precio final en 25.575 euros… incluyendo la garantía de 5 años de serie

 

Hyundai Tucson

Entre sus alternativas por precio nos quedamos con el Nissan Qashqai dCi 130 CV, o con el Renault Kadjar con el mismo motor, que destaca por estar mejor preparado para salir del asfalto. Por planteamiento familiar y también con un precio muy competitivo destacaríamos el Ford Kuga 2.0 TDCi de 150 CV. Más cercano en precio al Tucson y muy recomendable por su magnífico comportamiento en carretera y la suavidad de su motor merece la pena detenerse en el Mazda CX-5 2.2 D de 150 CV, mientras que compartiendo plataforma y motores, pero con una estética algo más deportiva, acaba de llegar al mercado el nuevo Kia Sportage.

 

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