Prueba: Mazda CX-5 2.0 2WD, la versión básica del SUV de Mazda a examen

Probamos el nuevo Mazda CX-5 en su versión de acceso, con el motor 2.0 de gasolina de 165 CV y tracción delantera. Su precio, desde 23.625 euros.

Mazda CX-5

Mazda ha actualizado su SUV compacto, que pudimos conducir en la presentación internacional (más información del Mazda CX-5 2015). Ahora probamos a fondo la versión básica de acceso a la gama, el Mazda CX-5 2.0, que cuenta con un motor de gasolina de 165 CV y tracción sólo a las ruedas delanteras. Con los descuentos en vigor, que alcanzan los 2.500 euros, su precio parte desde los 23.625 euros con el acabado Style.

Y seguro que lo primero que te estás preguntando es si merece la pena un SUV de este tamaño con motor de gasolina, cuando siempre recomendamos los turbodiésel. Pues si lo estamos probando es por algo, aunque de esto hablaremos un poco más adelante. Primero, un repaso a los cambios del Mazda CX-5 2015.

Los cambios más interesantes, por dentro

Empezando por lo que se ve, no es que el nuevo Mazda CX-5 se diferencie demasiado del anterior, salvo que pongas uno al lado del otro para comparar faros, parrilla, paragolpes... Lo que más cambia, y lo que más se nota, va por dentro.

Mazda CX-5

El habitáculo del Mazda CX-5 destaca por su buena presentación, ajuste y calidad de acabados, así como por una habitabilidad de la mitad hacia arriba en un ránking entre los coches de su tamaño. Al conducirlo se nota que los cambios en las suspensiones y en el aislamiento del habitáculo (mayor aislamiento, ventanillas con cristales más gruesos) surten efecto, y si el anterior Mazda CX-5 ya era un coche confortable por calidad de bacheo o sonoridad, ahora lo es incluso algo más.

 

Mazda CX-5

En este sentido cabe mencionar que no queda ni rastro de algunos problemas de vibraciones en el capó y en los espejos retrovisores (ahora son de nuevo diseño y algo más pequeños) que surgieron en los primeros meses de vida del CX-5 y de los que se quejaron algunos usuarios, aunque Mazda ya había corregido también este tema en el modelo anterior.

 

Mazda CX-5

Entre los cambios de esta nueva gama que afectan al interior, y que a la postre son los que más se agradecen, encontramos el nuevo diseño de los asientos – antes faltaba sujeción, ahora son magníficos por agarre y confort,–, mayor número de huecos para dejar objetos –con más capacidad y mejor colocados– y, sobre todo, la nueva pantalla de 7 pulgadas. La pantalla anterior de 5,8 pulgadas resultaba muy pequeña, y aunque la nueva es más grande, táctil y con mejor resolución, con el mando de control giratorio y los botones auxiliares situado entre los asientos se accede de forma muy sencilla e intuitiva a todos los menús.  También es nuevo el freno de estacionamiento eléctrico.

 

Mazda CX-5

No hay cambios en el maletero, que sigue ofreciendo formas muy regulares y el sistema oculta equipaje mediante una lona enrollable que no es necesario retirar porque va anclada al portón y se levanta con éste al abrirlo. Bajo el piso se esconde un doble fondo en el que se aloja un kit antipinchazos –no hay rueda de repuesto– y quedan algunos huecos para dejar objetos o una pequeña dotación de herramientas.

 

Mazda CX-5

Me gusta el práctico sistema de abatimiento por partes de los asientos: actuando sobre un tirador, en un solo movimiento primero desliza y desciende la banqueta hacia adelante al tiempo que se abate el respaldo, quedando una superficie casi enrasada con el piso del maletero, que puede pasar de 463 a 1.620 litros de capacidad. Además, pueden dividirse en proporción 40:20:20, lo que permite mayor flexibilidad a la hora de cargar bultos voluminosos y aprovechar una o dos plazas traseras.

¿Gasolina o Diésel?

No hay cambios en ninguno de los dos motores de acceso a la gama Mazda CX-5 ni en gasolina, el 2.0 de 165 CV protagonista de la prueba, ni en Diesel, con el también conocido 2.2 de 150 CV de la gama anterior. Sus prestaciones oficiales son prácticamente idénticas en velocidad máxima y en aceleración, pero lógicamente sí hay diferencias en su rendimiento y tacto a la hora de conducirlos en el día a día... y también en los consumos.

 

Mazda CX-5

Gracias a que el Mazda CX-5 es un coche ligero –comparado con sus rivales– y a que el motor 2.0 de gasolina tiene un rendimiento muy bueno, la versión 2.0 de 165 CV es una opción a tener en cuenta; además, cuesta 2.250 euros menos que el Diesel, con el que tendrías que recorrer unos 125.000 km para amortizar esa diferencia teniendo en cuenta sólo el consumo, o invertirlos en la versión de acabado Style+, que cuesta 1.750 euros y añade al acabado básico Style los sensores de parking delantero y trasero, el detector de presencia en el ángulo muerto y los faros delanteros LED activos como elementos interesantes.

 

Mazda CX-5

Al ser un motor atmosférico, lo que cada vez es menos frecuente en plena era del downsizing en la que no paran de salir motores de baja cilindrada con turbocompresor, el Mazda CX-5 2.0 se conduce "tirando de cambio" cuando quieres moverte con agilidad. Es un motor muy elástico y con una entrega de potencia muy lineal comparado con cualquier motor de esta potencia sin sobrealimentación, pero que quede claro, si eres de los de conducir en marchas largas y sin apartar la mano derecha del volante, el empuje del 2.2 Diesel es imbatible, lo que marca diferencias insalvables en recuperaciones.

Mazda CX-5

 

Lo bueno de la versión 2.0 de gasolina es que el motor es suavísimo –el Diesel también lo es, pero no tiene la misma "finura"–, y que como el cambio es rápido y tiene un tacto muy preciso –la palanca es cortita, y a veces puede molestar el reposabrazos central, que es fijo–, no da "pereza" cuando toca adelantar o recuperar la velocidad con agilidad y tienes que reducir una o dos marchas.

 

Mazda CX-5

Se trata sólo de "cambiar el chip", sobre todo si vienes de conducir un turbodiésel, con una ventaja respecto a la nueva generación de coches con motores de gasolina turboalimentados: el consumo no es tan sensible al ritmo de marcha, y aunque hagas trabajar el motor en la zona alta del cuenta vueltas, no se dispara. Durante nuestra prueba no nos ha sido nada difícil mantenernos en los 7,5 l/100 km/h de media, que está muy bien, y el Mazda CX-5 2-0 se coloca entre los SUV de su categoría con motor de gasolina que menos gastan.

Comportamiento: ¿de verdad necesitas tracción total?

Piensa bien si necesitas la tracción total, porque en el caso del Mazda CX-5 esto no es posible con el motor que probamos, el 2.0 de gasolina, y en el 2.2 D de 150 CV cuesta la friolera de 3.000 euros. Si es para moverte muy de vez en cuando por pistas y caminos en buen estado, la altura libre al suelo y los ángulos de ataque y salida del CX-5 son suficientes. El límite lo ponen los neumáticos, en nuestro coche de pruebas unos Yokohama Geolandar G98 de clara orientación hacia el asfalto.

 

Mazda CX-5

Como SUV para uso diario y familiar, dejando a un lado el campo, el Mazda CX-5 resulta un coche cómodo en viajes largos, ágil en zonas de curvas y fácil de conducir en cualquier circunstancia, con una acertada puesta a punto de las suspensiones. Quizás junto al Volkswagen Tiguan sea uno de los SUV más equilibrados si valoramos el comportamiento dinámico para quienes buscan un coche de este tipo con una conducción lo más parecida posible a la de un turismo. 

Conclusión final: un gasolina muy recomendable

Como valoración final, diría que el Mazda CX-5 con el motor 2.0 de gasolina es una compra muy recomendable si estás dispuesto a cambiar el confort de conducción que aportan los turbodiésel a la hora de circular en marchas largas por otro tipo de confort, el del refinamiento que aporta un buen motor de gasolina que además no gasta demasiado. Y con la ventaja añadida de olvidar los problemas que siguen dando los motores de gasóleo en cuanto a filtros de partículas y EGR cuando funcionan en recorridos cortos y en ciudad.

 

Mazda CX-5

Entre sus "limitaciones", al estar disponible con los acabados Style y Style+, no puede equipar ni siquiera en opción las ayudas a la conducción integradas en el sistema i-Activesense, que sí están disponibles en las versiones Luxury, y entre los que se encuentran el detector de presencia de vehículos en el ángulo muerto –con mayor alcance que antes– , la alerta por cambio involuntario de carril –ahora además de avisar también actúa sobre la dirección–, el asistente de frenada de emergencia o el control de crucero activo.

Fotos Prueba: Mazda CX-5 2.0 2WD, la versión básica del SUV de Mazda a examen

Comentarios Prueba: Mazda CX-5 2.0 2WD, la versión básica del SUV de Mazda a examen

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    Avatar de manuel navas.
    manuel navas 26/11/2015 08:06:37

    Leída la prueba, dicen que ha el cosumo en la misma no ha sido alto, sobre 7,5 l. Hay mucha utilización en ciudad, o ha sido todo en carretera o autopista. Gracias,un saludo.

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    Avatar de JhonSunday.
    JhonSunday 19/04/2016 23:21:49

    EL par motor en gasolina solo es de 210 a 4000 rpm con motor de 165 cv, muy muy bajo. El peugeot 3008 con 130 cv da un par motor mucho mas alto y a menos r.p.m.

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