Prueba: motor e-Skyactiv del Mazda MX-30, un coche eléctrico con 200 km de autonomía

Por primera vez, pudimos ver de cerca y tocar el primer coche eléctrico de Mazda, el MX-30. Un coche que nos ha sorprendido muchísimo por su comportamiento, que se aleja de cualquier cero emisiones que yo, a nivel personal, haya probado hasta la fecha

 

¿Y si tener un eléctrico es posible sin un par explosivo y unos caballos que asustan? ¿Y si es posible conducir sin emisiones y al mismo tiempo no tener que cambiar radicalmente la forma de conducir? Pues esta es la propuesta de Mazda y su MX-30, que apuesta por unas prestaciones lógicas y sin extralimitaciones para un entorno urbano.

 

 

Voy a ser muy sincero: vengo muy sorprendido de esta presentación. La primera vez que escuché que este coche tenía una batería de 35,5 kWh y 200 km de autonomía junto a una potencia de 140 CV y 250 Nm de par, pensé “vaya bluf, si ya hay coches eléctricos más potentes y con mucho más par y autonomía”. Pero al probar el motor e-Skyactiv, aunque haya sido en un prototipo y no en una unidad de Mazda MX-30, esa sensación se ha borrado por completo.

 

e-Skyactiv Mazda MX-30

 

Nada más arrancar el motor eléctrico e-Skyactiv y comenzar a rodar, ofrece sensaciones similares a las de un coche de combustión interna. Un acelerador muy progresivo y una respuesta sobrada para cualquier circunstancia pero sin dejarte pegado al asiento. Vamos, como un coche automático tradicional. De hecho, al conducirlo solo podía pensar si alguien que jamás hubiese conducido un coche eléctrico sería capaz de descubrir que su motor es cero emisiones antes de llegar a la gasolinera y ver que no hay posibilidad de repostar.

Creo que tan solo el sonido del coche, que imita a uno de combustión, destaparía “el engaño”... Aunque lo que escuchamos, por lo que nos dijeron, no es definitivo. Porque aunque reproduce fielmente el rumor de un potente vehículo gasolina, no se escucha lo suficientemente fuerte. Esto es porque desde Mazda quieren que el conductor tenga cierto ‘feedback’ al volante, pero sin romper el silencio armonioso típico de un coche eléctrico.

 

e-Skyactiv Mazda MX-30

 

Una vez tomamos las primeras curvas, notamos que el coche es muy ligero para ser un vehículo 100% eléctrico. “¿El peso de este prototipo es el mismo que el del coche de producción?”, pregunté a una trabajadora de Mazda durante el recorrido. Y su respuesta fue positiva. Y ahí comprendemos por qué la marca japonesa no ha querido instalar en su primer coche libre de emisiones una batería de gran tamaño: quiere normalizar la transición a este tipo de tecnologías con una conducción muy similar.

 

 

Sorprende la ligereza a la hora de tomar curvas con este coche. Esto también es gracias a la tecnología G-Vectoring, que modifica el traslado de pesos para ofrecer cierta naturalidad a la entrada y salida de la curva. Potencia la ya mencionada ligereza y lo mejor es que no se aprecia su intervención: ahí radica el éxito de esta tecnología.

 

e-Skyactiv Mazda MX-30

 

Mazda MX-30: batería de 200 kilómetros de autonomía y tres modos de retención

Evidentemente, con 200 kilómetros de autonomía, la idea de Mazda es que este sea un coche urbano, para cubrir cortas y medianas distancias. No ha pensado en un posible uso a larga distancia porque entienden que todavía no hay una infraestructura para ello. De ahí que tampoco esté preparado para la llegada de futuras cargas ultrarrápidas: es capaz de admitir un máximo de 50 kW con carga directa, cuando ya se habla de instalar cargadores de mayor potencia. Tampoco lo necesita: así, se podría cargar en unos 40 minutos.

Lo bueno de este coche es que cuenta con una batería refrigerada por agua, que la mantiene a una temperatura adecuada durante la fase de carga para aumentar así su vida útil y mantener su capacidad original. Una opción muy interesante que no demasiadas marcas han utilizado hasta el momento. 

 

e-Skyactiv Mazda MX-30

 

Lo que no pudimos probar es la retención, ya que no estaba instalada. Pero desde Mazda nos contaron que este MX-30 tendrá unas levas tras el volante que servirán para elegir el nivel de frenada regenerativa que desee el conductor.

 

 

Por tanto, tras probarlo, entendemos por qué Mazda ha decidido llamarlo MX-30. Porque la nomenclatura MX es utilizada por la marca japonesa cuando su modelo busca desafiar a la industria. Y sí, nos parece un desafío: es un coche eléctrico, pero con el aspecto y un estilo de conducción opuesto a todos los coches eléctricos que estamos viendo en el mercado. Si Mazda finalmente consigue ofrecer este coche por debajo de los 30.000 euros, que es lo que pretende, puede ser una gran opción para aventurarse en el mundo de los vehículos eléctricos.

Un aspecto poco alien 

Durante la presentación se mencionó mucho la palabra ‘alien’ como algo a evitar. De ahí su comportamiento tan ‘clásico’ y su aspecto, tan poco eléctrico. Mazda ha querido evitar que su MX-30 parezca un coche del futuro o que su concepto de diseño varíe radicalmente respecto a sus vehículos de combustión. De ahí que se muestre ante nosotros como un vehículo atractivo, pero sin alejarse de convencionalismos.

 

e-Skyactiv Mazda MX-30

 

Lo único que han cambiado son las líneas. Mazda juega mucho con las luces y sombras en sus coches, pero en esta ocasión ha decidido no hacerlo para hacer un coche muy limpio. Lo hemos visto en blanco con el techo negro, aunque habrá otras dos pinturas bicolor y cinco monocolor. Y por supuesto, las puertas, inspiradas en el Mazda RX-8: las dos traseras son suicidas y permiten ver, al abrir las cuatro puertas, todo el interior del vehículo.

Sorprende su interior, ya que cuenta con un altísimo porcentaje de materiales reciclados y que al mismo tiempo, pueden ser reciclables una vez este MX-30 deje de ser útil. Por ejemplo, lleva corcho, que tiene una curiosidad: es compatible con la carga inductiva. Tengo cierta curiosidad por cómo consiguen que así sea en la versión final del coche, ya que la madera es un material aislante.

 

e-Skyactiv Mazda MX-30

 

El plástico PET reciclado de botellas de agua o refresco es utilizado para los asientos. Con ello, se hace la fibra gris que se puede ver en el interior. Y el cuero real solo es aplicado en el volante y la palanca de cambios, ya que es más resistente y estos dos elementos están constantemente en las manos del conductor. El resto es una imitación con un tacto bastante conseguido. Su maletero es de buenas dimensiones: unos 400 litros.

En el futuro, el Mazda MX-30 tendrá una versión con motor rotativo de gasolina para ser utilizado como extensor de autonomía. Y desde la firma nipona descartan que llegue una versión con dos motores y tracción a las cuatro ruedas: el concepto de este Mazda MX-30 es meramente urbano.

Fotos Prueba: motor e-Skyactiv del Mazda MX-30, un coche eléctrico con 200 km de autonomía

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