Prueba y opinión del Land Rover Defender P300: el todoterreno se refina

Tras probar la nueva versión del Defender solo podemos decir que la modernidad le ha venido muy bien. Su capacidad off-road sigue siendo muy buena y cuenta con lo último en tecnología. Aunque sus clientes ya no serán los mismos.

Prueba Land Rover Defender

Últimamente los aficionados del motor no paran de indignarse. Que si se ha ultrajado el nombre del Eclipse y del Puma, que si la parrilla del BMW Serie 4 es fea o, en el caso de nuestro protagonista, que si este coche que han bautizado como Land Rover Defender ya no es lo que era. Amigos hay que evolucionar, sorprender con nuevas propuestas y disfrutar de todas ellas, como he hecho yo con el Defender y del que te contaré mis impresiones aquí.

La pose de este nuevo Land Rover Defender es poderosa. Con un tamaño bastante generoso de 5,01 m de longitud (sin la rueda de repuesto serían 4,75 m), 1,99 m de anchura y 1,96 m de altura, más sus formas cúbicas (aquí no se puede decir que no se parece a su predecesor) llega a intimidar con su sola presencia.

Prueba Land Rover Defender

Subir al Land Rover Defender es como hacerlo a dos escalones a la vez. Su altura libre al suelo de 22,6 cm y la falta de una estribera lateral hacen que la maniobra requiera un pequeño esfuerzo por tu parte. Como es de esperar con estas premisas, cuando tomas asiento todo se ve desde muy arriba y la visibilidad hacia atrás se ve un poco mermada por el gran tamaño de los reposacabezas traseros y la rueda de repuesto. No te preocupes lo más mínimo por ello, basta con activar el espejo retrovisor con cámara (de serie dependiendo del acabado, si no son 778 € muy recomendables de pagar) y tendrás a tu disposición una vista muy amplia de lo que pasa en la zaga (alcanza tres carriles sin problemas).

El puesto de mando de este Land Rover Defender está muy condicionado por la consola central, de un gran volumen y altura y con remaches (también en las puertas) que le dan un toque muy original. Pero con esto no quiero decir que falte espacio, ya que ambas plazas delanteras son bastante amplias. El volante tiene un tamaño correcto, incorporando botones hápticos que pueden cambiar de función y que son muy manejables.

Prueba Land Rover Defender

A tu alrededor encontrarás numerosos huecos para dejar objetos (la guantera es refrigerada), a la altura de lo ofrecido por los ya casi desaparecidos monovolúmenes. Su salpicadero es un tanto curioso, por sus formas dentro/fuera, y dispone de muchas tomas de USB (el clásico tipo A y el estándar de futuro tipo C) a la que sumamos otra de mechero. Eso sí, se olvidaron el cargador inalámbrico al configurar esta versión, que sí está disponible en su equipamiento. Botones y pomo del cambio están muy a mano del conductor, quedando solo un poco alejado el “warning”.

Otro aspecto que aporta modernidad al interior del Land Rover Discovery son sus pantallas digitales. El cuadro de instrumentación quizás no tenga tanta personalización como en otras marcas, pero es claro, de apariencia moderna y configurable en su parte central. Sobre la multimedia, conocida comercialmente como Pivi, solo puedo decir que la mejora frente a su antecesora es muy evidente, siendo rápida, con una interfaz clara y con poca dificultad para su manejo.

Prueba Land Rover Defender

Prueba Land Rover Defender: el habitáculo

Al acceder a las plazas traseras podríamos decir lo mismo comentado para las delanteras, está alto. El suelo que encontraremos es completamente plano, pese a contar con tracción total en todas sus versiones, y hay disponibles, de nuevo, numerosas tomas de conexión USB (detrás de la consola central y en el respaldo del asiento), así como salidas de ventilación.

Me pareció una pena que con el espacio de anchura disponible no se hayan diseñado tres asientos amplios (en la cota de altura y de piernas van sobrados). El central es un poco duro y en mi unidad no tenía ISOFIX. Como opción se pueden poner dos asientos más para llegar hasta las 7 plazas, que incluso pueden estar calefactados como los del resto del Land Rover Defender.

Prueba Land Rover Defender

Las ventanas traseras colocadas en la parte alta del Land Rover Defender (para que luego no digan que no tiene guiños al anterior) aportan mucha luminosidad al interior y al maletero. Éste no me pareció muy grande de primeras, pero desde la marca nos indican que cubica 992 litros (midiendo hasta el techo). Está revestido en nuestra unidad con superficies duras y resistentes. Y esto no te va a sorprender, tiene más tomas USB aquí, además de un enchufe convencional y un botón para bajar la altura del coche facilitando la carga.

La apertura del maletero es clásica de todoterreno, con asa en su parte izquierda y que provocará que tengas que calcular bien el espacio al aparcar para poder abrirla y acceder a la carga de una forma cómoda. Dicho lo cual, cuando estés realizando la maniobra también ten en cuenta que los sensores miden sobre la carrocería y no tienen en cuenta a la rueda que suma otros 26 cm.

Prueba Land Rover Defender

Prueba Land Rover Defender: circulando en carretera

Empezamos nuestra ruta con el Land Rover Defender por carretera, ese hábitat al que su predecesor le costaba un poco y que al actual le agrada. Prueba de ello es que los asientos son bastante cómodos para poder viajar y cuentan con ajustes eléctricos (el catálogo de opciones disponibles para estas butacas es grande). 

Mi unidad de pruebas del Land Rover Defender contaba con el motor P300 de gasolina. Se trata de un bloque de 2.0 litros y cuatro cilindros conocido en la unión JLR (lo lleva hasta el Jaguar F-Type) que es capaz de desarrollar 300 CV y 400 Nm de par motor. Como pasa en todos los motores de este modelo, está acoplado a una caja de cambios automática de ocho velocidades con reductora incluida de serie.

Prueba Land Rover Defender

Su configuración me pareció un poco sensible. A poco que tocabas el acelerador salías con bastante empuje (hay mucha fuerza disponible), por lo que hay un cierto proceso de aprendizaje para modular el pedal derecho. Porque de lo contrario es muy fácil irse a consumos de 16 litros, aunque en mi ruta por vías rápidas a ritmos constantes me moví sobre los 11 litros. La caja de cambios creo que acompañan bien al conjunto para mover una masa de 2.261 kg, y tiene modo Sport, aunque a este coche no le pegue mucho.

Me faltó un poco de más refinamiento de este motor, algo que no percibí cuando probamos el diésel, ya que en su habitáculo se deja notar un poco. A esto tenemos que sumar al aire provocado por la aerodinámica, debido a las dimensiones, sus formas cuadradas y en mayor medida, por sus grandes retrovisores.

Prueba Land Rover Defender

De la dirección de este Land Rover Defender tenemos que indicar que quizás tengo un exceso de vueltas para circular en carretera, ya que para el campo es completamente ideal. Lo mismo les pasa a las suspensiones, aún en su posición más baja, que provocan ciertas inercias cuando tomamos las curvas, sobre todo en pendiente favorable.

Prueba Land Rover Defender: circulando por campo

Intermitente a la derecha activado y no salimos de la carretera. Mi unidad contaba con el Terrain Response 2 (se incluye en pack opcionales), que a diferencia del que no tiene el número y viene de serie es capaz de preparar al coche para el terreno que estamos circulando. Los modos disponibles, por sí de todos modos quieres tú seleccionarlo, son el hierba/gravilla/nieve, el barro/roderas, arena, arrastre en rocas, el de vadeo y uno configurable (para auténticos entendidos en todoterreno).

De primeras hay que indicar que este Land Rover Defender tiene unos ángulos idóneos para la práctica del 4x4, que te resumo aquí:

  • Altura libre: normal 21,8 cm, altura offroad 29,1 cm
  • Ángulo de entrada: normal 30,1º, con altura offroad 38º
  • Ángulo ventral: normal 22º, con altura offroad 28º
  • Ángulo de salida: normal 37,7º, con altura offroad 40º
  • Altura de vadeo: 90 cm
  • Inclinación máxima: 45º
  • Inclinación lateral máxima: 45º
Prueba Land Rover Defender

Como puedes ver en los datos, gracias a un botón colocado al lado del pomo del cambio podemos modificar la altura del coche gracias a la suspensión neumática y así conseguir unos ángulos excelentes. Quizás un auténtico “todoterrenero” te puede decir que era mejor el antiguo, pero teniendo en cuenta que es de serie me parecen de nota alta.

A todo esto tenemos que sumar las ayudas electrónicas que aporta la época moderna y que te hace el tránsito por los caminos mucho más fácil. Descenso de pendientes, cámaras tanto 360 como una delantera para no chocar con nada (de gran ayuda), un gráfico con las suspensiones para ver cuánto te has inclinado, arranque en baja adherencia o ayuda para vadear los ríos. Qué bien te lo puedes pasar, pero con otros neumáticos, ya que estos de 255 de anchura son mejores para carretera.

Prueba Land Rover Defender

Prueba Land Rover Defender: ¿Qué carrocería elegir?

En esta prueba hemos analizado al Land Rover Defender 110 (la carrocería larga), pero también se puede adquirir este modelo en la 90. En ese caso estaríamos hablando de un tres puertas, al que habría que sumar la incomodidad para acceder a las plazas traseras, cuyo tamaño se reducen en longitud hasta los 4,58 metros. Al ser más corto se mejoran los ángulos de todoterreno en posición normal, pero como el grande tiene la suspensión neumática variable en altura que no está disponible en el pequeño, al poner ésta en su posición más alta sale mejor parado en este apartado.

En cuanto a la gama de motorizaciones, todos los Land Rover Defender, independientemente de su carrocería tienen tracción total y cambio automático. Ahora bien, el 110 tiene en exclusividad la motorización P400e (híbrida enchufable) de 404 CV. Seguramente sea por temas del espacio que ocupa la batería.

Prueba Land Rover Defender

Y en cuanto al precio, a la misma configuración de motorización y equipamiento el 110 es alrededor de 4.000 euros (dependiendo del propulsor varía) más caro que el 90.

Prueba Land Rover Defender: ¿Qué motor y acabado elegir?

Ya he comentado que me gustó el empuje y como mueve el motor P300 a este Land Rover Defender, pero yo lo tengo bastante claro. Teniendo en cuenta el apartado aerodinámico y el peso total, siempre me iría hacia una motorización diésel. Y en concreto creo que el D250 con 250 CV es idóneo para conseguir un buen compromiso entre prestaciones y consumos, sumando las ventajas de la etiqueta ECO al estar microhibridado.

Prueba Land Rover Defender

Respecto al acabado, y teniendo en cuenta el motor elegido en el párrafo anterior, en Land Rover ofrecen múltiples opciones (Standard, S, SE, HSE, XS Edition, X-Dynamic S, X-Dynamic-SE y X-Dynamic-HSE), que varían el precio desde los 69.450 € del primero hasta los 95.212 euros del último. Teniendo en cuenta el equipamiento de cada uno, te invito a bajarte un catálogo porque es muy extenso, yo me quedaría con el HSE.

Prueba Land Rover Defender: sus rivales

El Land Rover Defender forma parte de una liga de todoterrenos a la que pocos modelos se pueden unir. El Toyota Land Cruiser podría unirse por sus buenas capacidades off-road, aunque su calidad es más de un modelo generalista. Casi en ese mismo nivel está el Jeep Wrangler Unlimited, mucho mejor incluso fuera del asfalto. Por lo que al final el duelo es claro frente al Mercedes Clase G. Formas cuadradas, gran historia de marca, acabados refinados, tecnologías y aptitudes excelentes por campo los igualan.

Fotos Prueba y opinión del Land Rover Defender P300: el todoterreno se refina

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