Efectos del alcohol en la conducción

Beber o vivir. Deberías elegir... a veces no son cosas compatibles. Sobre todo, si la conducción está por medio.

Alcohol y conducción

A estas alturas del año cada barrio, pueblo o ciudad comienza a encender sus luces de Navidad. Prácticamente todos los centros comerciales ya viven estas fechas al máximo de ocupación y tienen todo preparado para suplir de regalos a Papá Noel y a los Reyes Magos. Además, llegan las comidas y cenas de empresa o las reuniones con amigos y familia.

Son fechas de alegría y de celebración para la gran mayoría, aunque para algunos estos días también tengan un punto de tristeza por las ausencias de seres queridos.

En estas celebraciones navideñas y sobre todo cuando hablamos de las cenas, confluyen dos  situaciones de alto riesgo, sobre todo para los conductores. Y es que a los efectos negativos del cansancio tenemos que añadir la “bajada de guardia” que algunos erróneamente hacen con el consumo de alcohol. La falta de conciencia de riesgo hace que, muchos de los conductores que no beben habitualmente, en estas fechas se auto-engañen con pensamientos en la línea de: “¡cómo no voy a brindar con una copita en estas fechas!”…. además de los consabidos “Yo controlo” o “Por un par de cervezas no pasa nada”.

Alcohol y conducción

La realidad es que la mezcla del cansancio y del alcohol resultará explosiva, puesto que el mismo consumo de alcohol estará aumentando el cansancio. Esto puede llegar a tener unas consecuencias fatales, no sólo para el que se pone al volante cuando no se encuentra en plenas facultades, sino para sus acompañantes y el resto de conductores y peatones que se cruzan en su camino.

Cómo influye el alcohol en nuestro organismo

El consumo de alcohol y la conducción, por desgracia no es un hecho aislado en nuestro país. Según datos oficiales de la Dirección General de Tráfico, más de 100.000 conductores al año dan positivo en los controles de alcoholemia.

La tasa de alcoholemia representa el volumen de alcohol que hay en la sangre. Recordamos que las permitidas en nuestra legislación son: en conductores en general de 0,50 g/l en sangre y 0,25 mg/l en aire espirado (prueba que se hace en los controles habituales), siendo más baja la permitida para conductores noveles y profesionales, 0,30 g/l en sangre y 0,15 mg/l.

Alcohol y conducción

Pero los efectos del alcohol no sólo aparecen cuando hemos superado los límites legales. Aunque nos creamos en pleno uso de nuestras facultades físicas y mentales, desde el primer sorbo el riesgo de accidente puede verse ya incrementado.

Según el doctor D. José María Ferrer García-Borrás, médico de atención primaria del Centro de Salud Almendrales (Madrid), con una tasa de entre 0,16 y 0,20g/l, el 20% de los conductores acusan disminución en sus reflejos. Ya con tasas superiores a 0,21 g/l (menos de la mitad de lo permitido) absolutamente todos los individuos presentan algunas perturbaciones en su electroencefalograma, con incorrecta apreciación de distancias y velocidades.

Entre los 0,3 y hasta 0,5 g/l, se considera el inicio de la zona de riesgo. Aumenta el tiempo de reacción, se subestima la velocidad y existen problemas de coordinación. Y a partir de aquí aumenta exponencialmente el peligro: la percepción de distancia se pierde, surgen los problemas de visión, atención y coordinación así como un incremento de la somnolencia.

A todo lo dicho hay que añadir que, los efectos del alcohol no son los mismos en todo tipo de personas, puesto que intervienen muchos factores en la tasa de alcoholemia, como el sexo el peso de la persona, si ha comido algo o no antes de ponerse al volante, o su tolerancia al alcohol, entre otros. 

Alcohol y conducción

Antes de coger el coche para ir a una comida o cena navideña, reflexiona por un momento: ¿no irás más tranquilo dejando el coche aparcado? Así no habrá problema en brindar las veces que quieras. No sólo por evitar una multa astronómica, en el caso de que tengas que someterte a un control y dar positivo. Sino porque además, podrías estar evitando una tragedia. Existen alternativas al coche como el transporte público y los taxis, que pueden hacernos la vida más cómoda y más segura.

Si se eliminara el consumo de drogas y alcohol al volante, según la DGT podrían salvarse más de 1.000 vidas cada año. Pon de tu parte para salvar esas vidas y para que estas sean unas fechas felices para todos. 

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