Sal en la carretera: qué peligros conlleva para tu coche

Conducción hielo y nieve

Las previsiones sobre el mal tiempo se suceden estos días en todo el país, por lo que debes extremar las precauciones al volante. No es difícil que, con temperaturas más bajas y un viento frío y fuerte, te encuentres con hielo en la carretera -sobre todo a primera hora de la mañana y última de la tarde-. Y ésta es una de las situaciones más difíciles a la hora de conducir en invierno.

Las máquinas que se encargan del mantenimiento de la red viaria además de limpiar la nieve para que los coches puedan circular, también esparcen sal. Como el agua mezclada con la sal tarda más en helarse que el agua sin mezclar (y lo hace a una temperatura mucho menor) echar sal en la carretera ayuda entre otras cosas a que se formen las mínimas placas de hielo posible, y que por tanto tus neumáticos no pierdan tanta adherencia y conducir sea más seguro.

Conducción hielo y nieve

Pero, la sal en la carretera también tiene sus inconvenientes. El mayor peligro que conlleva para tu coche es que es corrosiva. Puede esparcirse en seco, en grano, mezclada con arena e incluso en forma de salmuera (la menos efectiva). Independientemente, cuando tenemos que conducir por carreteras con abundancia de sal, ésta se acaba depositando por los bajos del coche, las llantas y la chapa. La pintura de los coches es bastante resistente, pero la sal hace que pierda poco a poco su brillo y color original, además de hacer que la chapa se oxide más rápido. Y la pintura no es la única afectada: las llantas de aleación de aluminio, o componentes como los amortiguadores, los frenos, el tubo de escape e incluso el radiador, también se oxidarán más por culpa de la sal.

Cómo evitar los peligros de la sal en tu coche

Lo mejor que puedes hacer si conduces por una carretera donde se ha esparcido sal, es simplemente, lavar después el coche con abundante agua lo antes posible (no dejes pasar más de cinco días). Olvida lavarlo a mano porque será más complicado y tardarás más. Usa el lavado a presión, pero nunca pongas el chorro de agua a una distancia inferior a los 15 cm del coche.

Conducción hielo y nieve

No olvides insistir en los pasos de rueda y si puedes, termina el lavado con un encerado, o encera el coche a mano. La película que crea la cera sobre la chapa y las llantas, hace que el agua resbale con más facilidad y repele parte de la sal y de la suciedad que pueda salpicarle. 

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