Prueba y opinión del Volkswagen ID.3: el eléctrico que quiere ser un Golf

El ID.3 es la primera gran apuesta eléctrica por parte de Volkswagen, en un segmento compacto en donde actualmente hay pocas alternativas. A todas ellas supera en comportamiento y, sorprendentemente, en precio.

Prueba Volkswagen ID.3

El ID.3 es un coche muy importante para Volkswagen. No solo porque abandera el inicio de una nueva gama eléctrica dentro de su amplia oferta, sino porque ha sido colocado, por la propia marca, a la misma altura que el Volkswagen Golf. Palabras mayores. Nosotros ya lo hemos podido probar en su versión 1st Pro con el motor 150 kW (204 CV) y aquí te voy a contar mis impresiones tras una semana conviviendo juntos.

Prueba Volkswagen ID.3: un diseño diferenciado

Que mejor para estrenar una nueva gama eléctrica dentro de tu marca que marcando un nuevo estilo de diseño. Este Volkswagen ID.3 no se parece en nada a otros modelos que podrías encontrar en el concesionario de la firma alemana, contando con una imagen desenfadada, incluso un poco simple en busca de líneas que le ayuden a mejorar su aerodinámica. Porque no nos olvidemos, un eléctrico tiene que ser lo más aerodinámico posible para mejorar su autonomía.

Prueba Volkswagen ID.3

Dentro de ese aspecto joven y moderno, echo de manos en este Volkswagen ID.3 un poco más de personalización. Valga como ejemplo la decoración de la carrocería, la cual siempre lleva el techo en negro, a lo que se suman 6 opciones para el resto del cuerpo del vehículo, pero que en realidad se reducen a tres porque hay tres grises y dos azules, además del blanco de nuestra prueba.

Respecto a su tamaño, hay que recordar que el Volkswagen ID.3 es muy similar en sus cotas a un Volkswagen Golf. Por tanto, dispones de un coche que por sus dimensiones no desentona en entornos urbanos, a lo que tienes que sumar, como analizaré en el próximo apartado, un buen espacio para que cuatro adultos viajen holgadamente.

Prueba Volkswagen ID.3

Prueba Volkswagen ID.3: habitáculo amplio, maletero normal

La configuración del habitáculo de este Volkswagen ID.3 beneficia prioritariamente a los pasajeros de las plazas posteriores. Porque comparado con un Volkswagen Golf, metro en mano, las plazas delanteras son prácticamente iguales, con un buen espacio para ambos, y las traseras también en anchura o altura. Pero todo cambia en lo que nosotros denominamos hueco para las piernas, donde este eléctrico gana por una diferencia considerable y que hará aumentar el confort para los ocupantes de esta zona.

El salpicadero de este Volkswagen ID.3 es minimalista, como si le faltaran botones, e inclinado hacia la luneta para ofrecer más amplitud (los botones para manejar la iluminación de la izquierda estaban incluso lejos de mi alcance). Me resultó un contraste entre la modernidad ofrecida por la gran pantalla multimedia (era la Discover Pro de 10 pulgadas) o los botones hápticos del volante, con una pequeña decepción por lo pequeño y poco informativo que es el panel de instrumentación.

Prueba Volkswagen ID.3

De los materiales puedo contar que hay una mezcla en este Volkswagen ID.3 de plásticos duros y blandos. Con ajustes buenos, la abundancia de los primeros no suele ser muy habitual en modelos de esta marca y le dejan un poco por debajo en este apartado comparado con un Volkswagen Golf. Además, hay otra soluciones en las que se nota el ahorro de costes como puede ser que para accionar los elevalunas traseros desde la puerta del conductor haya que pulsar el botón “rear” al solo contar con dos mandos.

Y nos quedaría repasar el maletero. A diferencia de otros coches eléctricos, el Volkswagen ID.3 no cuenta con un espacio en la parte delantera, mientras que el trasero con 385 litros disponibles se encuentra en la media del segmento compacto. La única pega que le puedo poner es que la boca de carga es algo alta.

Prueba Volkswagen ID.3

Prueba Volkswagen ID.3: kilómetros eléctricos

El asiento de este Volkswagen ID.3 va colocado un poco alto y tras las primeras curvas te percatarás que no agarra mucho de forma lateral. Aún así, me parecieron cómodos. El volante me gusta por su tamaño, grosor y acabado, aunque no soy muy amigo de los tonos claros como el que tenía mi unidad de pruebas. Y la visibilidad, dadas las formas exteriores, es buena por las ventanas delanteras, aunque un poco menor cuando echamos la vista hacia atrás.

No existe botón de arranque al uso, simplemente cuando te montas en este Volkswagen ID.3 ya está arrancado. Me resultó curioso que al abrir la puerta se proyecte un logo sobre el suelo que se parece mucho al último de Renault y que la radio empiece a sonar inmediatamente, pese a comprobar que la pantalla multimedia todavía está cargando. Una vez en marcha, esta Discover Pro responde rápidamente a tus órdenes, tanto vocales como táctiles, contando con una interfaz bastante moderna. La pena es que los botones hápticos que tiene por debajo (manejan el volumen o el climatizador) no se iluminen por la noche, como sí pasa con los del volante.

Prueba Volkswagen ID.3

Como el coche está arrancado tan solo deberás girar el mando que encontrarás a la derecha del panel de instrumentación, poner la posición D (o R según el caso) y empezar la marcha. Como detalle curioso en los pedales de este Volkswagen ID.3 tiene un dibujo de un “play” en el acelerador y un “pause” en el freno. Mi unidad de pruebas contaba con la motorización de 150 kW, que al cambio son 204 CV, por lo que en los primeros kilómetros se desenvuelve con total suficiencia.

El tacto de la dirección de este Volkswagen ID.3 es directo, muy rápido, aunque como le pasa a los eléctricos, transmite poco lo que está pasando bajo las ruedas. La suspensión tiene un tarado firme, que puede restarle algún punto en la comodidad (no mucho tampoco), pero que le permite contar con una estabilidad y un paso por curva bastante bueno.

Prueba Volkswagen ID.3

Dentro de los modos de conducción disponibles en este Volkswagen ID.3, el Eco no me pareció que parara mucho al coche, respondiendo bien ante cualquier situación en la que necesitarás algo más de respuesta. En el extremo contrario está el Sport. Para que te hagas una idea voy a reproducir exactamente lo que apunté en mis notas del coche: “vuela”. A mayores tienes otra opción denominada Individual en donde podrás modificar el comportamiento del tren de rodaje, la dirección, la propulsión, el ACC, el asistente de iluminación y la climatización. En todos ellos puedes poner en la palanca del cambio en B, para así utilizar mucho menos el freno al retener más.

Y una de mis grandes incógnitas era cómo ser comportarían los frenos traseros, que son de tambor, frente a los habituales de disco en modelos compactos. Podríamos calificarlo como otra medida para ahorrar costes, pero durante los días que he tenido este Volkswagen ID.3 no me ha parecido que el coche “frenara poco” y siempre tendrás en tu ayuda la regeneración antes mencionada.

Prueba Volkswagen ID.3

Prueba Volkswagen ID.3: consumos y recarga

Cuando recogí este Volkswagen ID.3 cargado al 100 % me marcaba una autonomía de 277 kilómetros. Me pareció poco, teniendo en cuenta que con la batería de 58 kWh a bordo tiene una autonomía homologada de 420 kilómetros. Y lo era porque teniendo en cuenta los consumos que registré (sobre 13,8 kW en ciudad y 18 kW en vías rápidas) el dato más real sería de unos 375 kilómetros.

Para cargarlo, al tratarse de una versión Pro, podemos llegar hasta los 11 kW en corriente alterna para una toma casera. En continua la potencia sube hasta los 100 kW. Como dato, yo utilicé uno de los últimos, en un poste de 22 kW y para llegar desde el 14 al 100 % tardó 4 horas y 35 minutos, una cifra algo por encima de las que da la marca.

Prueba Volkswagen ID.3

Prueba Volkswagen ID.3: ¿qué versión comprar?

La unidad de pruebas que ves en las fotografías corresponde a una unidad con el acabado 1st que estaba disponible en el lanzamiento del Volkswagen ID.3, pero que actualmente ya no. Por eso nos vamos a centrar en la gama actual que está dividida en 10 acabados diferentes, que sumado a las tres baterías disponibles hace que te tengas que tomar con calma la configuración.

En mi opinión creo que el salto entre la batería pequeña (45 kWh y 348 km de autonomía homologada) y la mediana que tenía nuestra unidad de pruebas (58 kWh y 420 km) con los acabados más bajos (Pure y Pro, respectivamente) es de 2.700 €, por lo que yo ni me lo pensaría e iría a por la más capaz (además tienes más velocidad de carga). Esta misma operación con la grande (77 kWh y 545 km) ya es más considerable, en torno a los 5.000 euros.

Prueba Volkswagen ID.3

Con esto decidido nos vamos a por el equipamiento, que en este caso serían los Pro, Life, Business o Max. Aquí me iría a por los intermedios. Creo que el Life con el paquete Confort y el Multimedia de serie está ya bien dotado, pero el Business que añade el de diseño y el de asistentes por 3.550 euros más sería una buena opción también. Y de las dos potencias disponibles (107 ó 150 kW) apostaría por la segunda porque apenas incrementa 1.130 euros.

Prueba Volkswagen ID.3: ¿Qué Golf me puedo comprar por este precio?

Como la comparativa con el Volkswagen Golf es inevitable y teniendo en cuenta que ya hemos configurado nuestro Volkswagen ID.3 vamos a comparar que tendríamos en el mítico compacto por los 38.025 € que cuesta el eléctrico. Eso sí, aquí obviaremos las ventajas disponibles por contar con una etiqueta 0 emisiones.

Prueba Volkswagen ID.3

Para empezar no podrás comprarte un Volkswagen Golf GTI, que comienza en 42.670 euros, ni el híbrido enchufable que parte de 43.050 €. Pero sí podrás tener cualquiera de los motores de TSI gasolina de 150 CV, tanto el manual con etiqueta C como el automático microhibridado con pegatina Eco, con el acabado más alto R-Line. El diésel de 150 CV se queda apenas 900 euros por encima, con el acabado antes mencionado.

Prueba Volkswagen ID.3: los rivales

De igual manera que existen varios compactos en el mercado con etiqueta 0 emisiones al ser híbridos enchufables, si queremos un modelo de esta categoría eléctrico al 100 % para competir con nuestro Volkswagen ID.3 la lista se reduce a dos opciones: el Citroën ë-C4 y el pionero Nissan Leaf.

Prueba Volkswagen ID.3

Empezando por el modelo francés, su concepción busca una mayor comodidad a bordo, desde los asientos hasta llegar a las suspensiones. Su espacio interior no resulta tan bien aprovechado como en nuestro Volkswagen, teniendo un maletero bastante parecido. Su oferta se reduce a una sola motorización de 100 kW (136 CV), que son 7 kW menos que el ID.3 menos potente, y tres acabados que le permiten comenzar sus tarifas en 33.900 euros, frente a los 32.245 € con los que empieza nuestro protagonista. 

En cuanto al Nissan Leaf, como pasaba con el Citroën, el Volkswagen ID.3 le gana en combinaciones mecánicas de propulsor/baterías, al solo tener disponibles dos. Al modelo japonés ya se le van notando los años en su interior y dispone de menos tecnologías de las ofrecidas en nuestro coche de pruebas. Su precio empieza en 35.620 € (sin descuentos), por lo que también es más caro.

Fotos Prueba y opinión del Volkswagen ID.3: el eléctrico que quiere ser un Golf

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