Prueba y opinión del Mitsubishi L200: precio, aptitudes 4x4 y mejor acabado

El Mitsubishi L200 exhibe uno de los diseños más llamativos en el segmento de los pick-up. Lo probamos en carretera y campo para comprobar cómo se comporta.

Prueba Mitsubishi L200

El mercado de las pick-up se ha reducido en número en los últimos años debido a las restrictivas normativas anticontaminantes. Pero hay una serie de modelos que se mantienen firmes entre los que está el protagonista de nuestra prueba, el Mitsubishi L200. Lanzado en el ya lejano 1978 por primera vez, actualmente se encuentra en su quinta generación, que se presentó en 2015 y fue actualizada en 2020.

Uno de los aspectos más importantes que se introdujeron en la actualización de 2020 fue el cambio en el frontal. De esta manera, el Mitsubishi L200 se adaptaba al lenguaje de diseño que estrenó el Mitsubishi Eclipse Cross y que, a mi parecer, le aporta una imagen poderosa y atractiva que no tienen sus competidores.

Prueba Mitsubishi L200

En nuestro mercado este Mitsubishi L200 se vende a dos tipos de clientes por separado. Por un lado tenemos su vertiente más comercial, en donde se puede elegir entre la carrocería C/C (dos puertas) y la D/C (cuatro puertas). Pero en nuestro caso tenemos la otra opción, pensada más para un cliente particular que quiera disfrutar del ocio y la aventura, sin perder la capacidad de carga. Aquí la única disponible es la Doble Cabina, como la que ves en las fotografías.

Si encima equipa el acabado Kaiteki, el de nuestra unidad de pruebas, encontrarás el máximo refinamiento estético para el Mitsubishi L200, con numerosas piezas cromadas alrededor de la carrocería (donde más destaca es en el parrilla). Hay seis colores para elegir para la pintura, siendo el “Blanco Polar” el que no tiene sobrecoste, por los 500 euros que hay que pagar por el “Negro Cosmos” del modelo aquí analizado.

Prueba Mitsubishi L200

Para acceder al interior de este Mitsubishi L200 tienes unas estriberas laterales un tanto cortas. Una vez abierta la puerta, en realidad cualquier de ellas, dispone de asideras en los pilares, por lo que dispone de varias ayudas para superar esa altura libre al suelo extra que tienen este tipo de vehículos.

El puesto de mando que encontrarás puede ser un poco anticuado, más para nosotros que probamos tantos coches, pero me pareció bastante funcional. Hay muchos botones a tu disposición de un tamaño bastante grande para ser manejados de forma más cómoda, mientras que en los materiales vemos una mezcla de plásticos duros (que aguanten mejor el paso del tiempo) con el cuero que aporta este acabado Kaiteki. En este apartado es algo parecio a lo que podemos encontrar en sus competidores.

Prueba Mitsubishi L200

Lo que quizás te puede sorprender es la cantidad de tecnológicas con las que cuenta el Mitsubishi L200. Control ángulo muerto, aviso de frenada, sensores de aparcamiento, cámara de 360 grados para agilizar las maniobras, apertura manos libres puertas o el volante y asientos calefactados son algunos de ellos. No faltan tampoco tomas USB delante y detrás, así como una HDMI. Y en el debe ponemos la falta de navegador. Como pasa en otros Mitsubishi, tendrás que hacer uso del Apple CarPlay o el Android Auto, según el sistema operativo de tu móvil, para poder disponer de él.

Al tratarse de la Cabina Doble, con la característica “J-Line” que marca la separación entre la cabina y la zona de carga, dispone este Mitsubishi L200 de unas buenas plazas traseras. Lo son tanto en altura como en espacio para las piernas para dos adultos, ya que la plaza central se ve un poco penalizada por contar con un respaldo duro y una consola central que resta algo de espacio.

Prueba Mitsubishi L200

Y en cuanto al “maletero”, el Mitsubishi L200 tiene una caja con una longitud de 1,52 metros, una anchura de 1,47 metros y una altura de 0,47 metros. Comparado con sus rivales, en longitud está más o menos a la par, perdiendo en anchura y altura. Todo ello teniendo en cuenta que nuestro protagonista es el que tiene la menor longitud total (5,3 metros). Me resultó curioso que la tapa nunca estuviera cerrada, algo que solo sucede si colocamos alguno de los accesorios disponibles para ocultar esta zona.

Prueba Mitsubishi L200: comportamiento

Los asientos tapizados en cuero de este Mitsubishi L200 me han parecido durante la prueba cómodos y recogen bien tanto circulando en carretera, como cuando nos ponemos a “dar botes” en los caminos. Me gustó también la disposición de los botones del volante, de nuevo de buen tamaño, y con un acceso directo a las cámaras de 360 grados por si el coche no las activa automáticamente.

Prueba Mitsubishi L200

Comento esto porque conducir un pick-up, puedes poner aquí el nombre de cualquier de los que hay en el mercado, se realiza de una forma completamente diferente. Son vehículos con un tamaño muy grande (este Mitsubishi L200 supera sin problemas los cinco metros) y con mucha altura, por lo que hay que ser algo más precavidos en las maniobras. Menos mal a las cámaras. Y en las curvas se notan las inercias provocadas por la masa elevada del conjunto, por lo que invita a tomarse los viajes de forma tranquila.

En los primeros instantes en carretera notarás también que la dirección tiene más vueltas de lo normal, como se configuraban los clásicos todoterrenos, y que el voluntarioso motor 2.3 de 150 CV es más ruidoso en las aceleraciones que en un turismo cualquiera. Pero no te vayas a creer que esto es cosa solo de este Mitsubishi L200, porque en su competencia sucede lo mismo. No tiene una aceleración que impresione, porque la idea es aprovechar el buen par disponible (400 Nm) para mover bien la carga o sacar al coche de alguna dificultad fuera del asfalto. En esto también influye el cambio automático (convertidor de par) de mi unidad de pruebas, un tanto conservador al ir engranando cada una de las seis velocidades de las que dispone. Por cierto, siempre podrás convertirlo en manual accionando las levas tras el volante o con el pomo.

Prueba Mitsubishi L200

Todas estas circunstancias aquí esgrimidas podrían hacernos pensar que los consumos de este Mitsubishi L200 serían muy altos, pero creo que se quedaron en un punto medio bastante bueno. En concreto, en un viaje por autovías y nacionales a ritmos constantes, en una ruta con bastantes desniveles, consumió unos 9 litros. Luego ya en ciudad o en campo la cifra se dispara por encima de los 11 litros sin problemas. Lo positivo es que tiene un depósito tan grande, hablamos de 75 litros, que permite disponer de autonomía por encima de los 700 kilómetros. Y desde su tapa se abre la del AdBlue, con otros 21 litros para bajar las emisiones.

Adiós asfalto y hola campo, aquí sí que el Mitsubishi L200 se siente como pez en el agua. Antes de nada repasamos sus cotas. 30 grados de ángulo de entrada, 22 grados de salida y 24 del ventral, con una altura de vadeo de 50 cm. Comparado con sus competidores está a la par, pero como ves el de salida no es muy alto debido a la caja trasera.

Prueba Mitsubishi L200

Al ser el acabado superior, este Mitsubishi L200 cuenta con el sistema de tracción total más elaborado conocido como “Super Select”. Entre sus funcionalidades están que puede cambiar, gracias a una ruleta colocada en la consola central, de propulsión trasera a tracción total en marcha (si no circulamos a más de 100 km/h). Con la última hay otras dos opciones más: 4HLc con el diferencial central bloqueado y 4LLc con el diferencial central bloqueado como la anterior, pero añade la reductora. Contar con este diferencial le hace único frente a sus competidores, aunque no cuenta con el trasero que sí está disponible en las variantes comerciales.

Y en caso de que el camino se complique todavía más tienes a tu disposición el control de descensos (se incorporó en la última renovación del Mitsubishi L200) y un selector de programas con los modos gravel (grava), mud/snow (barro/nieve), sand (arena) y rock (roca). Todos ellos disponibles cuando circulemos con la tracción total.

Prueba Mitsubishi L200

Prueba Mitsubishi L200: ¿Motion o Kaiteki?

Teniendo en cuenta que hemos probado una versión no comercial del Mitsubishi L200, tendremos la posibilidad de escoger entre dos acabados: Motion y Kaiteki. Lo que es común para ambos es que disponen del mismo motor (solo hay este disponible) y con el cambio automático, además de disponer del sistema de tracción total Super Select.

Pues bien, el precio de partida del Motion es de 31.250 euros, mientras que por el Kaiteki deberemos pagar 35.250 euros. La diferencia es lo suficientemente amplia como para pensar si los extras que añadimos los necesitaremos en nuestro día a día. Lo que sí te puedo afirmar es que es una discrepancia justa teniendo en cuenta que sumas más tecnologías (ángulo muerto o alerta de tráfico trasero), el cuero para los asientos, o la cámara de 360 grados con los sensores delanteros y traseros, entre otros elementos.

Prueba Mitsubishi L200

Prueba Mitsubishi L200: los rivales

Podríamos decir que los rivales más duros con los que cuenta este Mitsubishi L200 son el Ford Ranger y el Toyota Hilux, que encabezan en ese orden la lista de ventas en nuestro país. Por debajo queda el Nissan Navara, al que los años le van pesando y el recién llegado Jeep Gladiator, que veremos si es capaz de hacerse con un hueco importante en el mercado. Las otras opciones disponibles son más exóticas, el Isuzu D-Max y el Mahindra Goa.

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