Citroën: repaso a sus avances en materia de confort y suspensiones

Más de 100 años llevan trabajando en Citroën para darle un significado más amplio al término confort. Este es un repaso a sus hitos más importantes en esta materia.

Citroen Confort

En sus más de 100 años de historia, los ingenieros de Citroën han centrado muchos de sus esfuerzos en conseguir grandes avances en materia de confort que los situaran a la vanguardia en la automoción. Aquí haremos un gran repaso a lo largo de los años con modelos clave que fueron auténticas referencias en pequeños capítulos.

Capítulo 1. Citroën 11 Traction Avant

Citroen Traction Avant

Empezamos nuestra historia en los años 30. En una época de preguerra entre las Potencias del Eje y los Aliados, nacía nuestro protagonista, el Citroën 11 Traction Avant. Un modelo que rompía con todos los cánones que imperaban en la industria del automóvil que eran montar un chasis de vigas y una carrocería independiente, propulsión trasera y ejes rígidos. Citroën en cambio optó por un bastidor monocasco autoportante, tracción delantera y suspensión anterior independiente.

Este planteamiento, a priori tan radical, proporcionaba al 11 CV, como también fue conocido este Citroën, la posibilidad de contar con una carrocería más ligera, ancha y baja. Este aspecto junto con la ausencia de túnel central, al estar colocado el conjunto motor/cambio/transmisión en la zona delantera, ofrecía a sus ocupantes un espacio muy amplio comparado con su competencia. A esto tenemos que sumar la suspensión independiente, que aumentaba el aplomo a alta velocidad y reducía el movimiento del vehículo cuando el firme estaba deteriorado.

Citroen Traction Avant

Se comercializó entre 1934 y 1957, donde se vendieron 620.000 ejemplares pese a tener una guerra de por medio. Más adelante llegaría el 15 CV, la evolución de este 11 CV, que estrenaba por primera vez una suspensión trasera hidroneumática, de la que hablaremos bastante más adelante.

Capítulo 2. Citroën 2 CV

Citroen 2CV

En nuestro capítulo 2 vamos con un coche muy icónico para Citroën, el famoso 2 CV o “la cabra” como le apodaron cariñosamente en la época por su aspecto desgarbado. Cuando se lanzó era 1948, años de postguerra muy precarios en donde predominaban más los caminos que las carreteras con firmes en buen estado.

La solución para poder rodar por esas rutas tan bacheadas a un ritmo constante fue montar en el Citroën 2 CV una suave amortiguación con una alta elasticidad. Quizás te suene algo raro comparado con un modelo más actual, pero para esos menesteres era ideal. Además, para retener las oscilaciones de la carrocería se le instalaron los llamados “batidores de inercia”, que trabajando como un péndulo en contrafase las mitigaba.

Citroen 2CV

Esa conjunción de suspensiones proporcionaba un buen confort en un entorno totalmente incomodo, pero no eran las únicas soluciones en pos del bienestar con las que contaba este nuestro protagonista. Por ejemplo, a modo de descapotable se podía enrollar su techo para expulsar ese aire caliente que tanto molesta en verano. Y hablando de calor, mientras otros coches tenían que parar subiendo puertos, la refrigeración por aire del Citroën 2 CV le permitía circular sin problemas.

Capítulo 3. Citroën GS

Citroen GS

Los ingenieros de Citroën siguieron evolucionando la suspensión del Traction Avant en el Citroën Tiburón y de éste se mejoraron para ser equipadas en nuestro siguiente protagonista, el Citroën GS. De tipo hidroneumática, era algo impensable en coches de gama media de esa época (década de los setenta y ochenta del siglo pasado). Para encontrarse con algo parecido había que ir a un concesionario de Mercedes, Maserati (que por aquel entonces había sido adquirida por Citroën) o Rolls-Royce, nada menos.

El sistema de frenos de este Citroën GS también se aprovechaba de la central hidráulica de alta presión de la suspensión. El resultado era que el pedal del freno tenía un tacto muy asistido, sin apenas desplazamiento, lo que provocaba un tacto inmediato y permitía decelerar con mucha potencia en poco espacio.

Citroen GS

Coche del año en Europa en 1971, el Citroën GS fue percusor de la digitalización en el cuadro de mandos. La idea fue sustituir el velocímetro con aguja por un tambor que giraba indicando los kilómetros por hora. El conductor la veía a través de una lupa de aumento y según iba girando el color de fondo cambiaba empezando por un amarillo, luego el verde y así hasta llegar hasta los 160 km/h.

Capitulo 4. Citroën CX

Citroen CX

Creado a partir de los conocimientos desarrollados para el Citroën GS y el Citroën SM, nace en la década de los setenta el Citroën CX. Es un modelo que no fue pionero en suspensiones, como en hemos visto en otros coches en capítulos anteriores, pero contaba con una serie de soluciones que aumentaban exponencialmente el confort de sus ocupantes.

Nada más entrar en el Citroën CX se podía apreciar un mayor cuidado por los mullidos y los tapizados de los asientos, que se combinaba con la posibilidad de ajustar la altura de la carrocería para mejorar la entrada y salida del habitáculo. Y en marcha aparecía el aire acondicionado o la dirección asistida, que hacían los viajes mucho más placenteros, así como la sustitución de la refrigeración por aire que permitía disfrutar de un coche mucho más silencioso.

Capítulo 5. Citroën Xantia

Citroen Xantia

Por medio de un familiar pude montarme hace poco en un Citroën Xantia y me quedé muy sorprendido. Donde yo vivo hay muchos pasos de cebra elevados y el Citroën pasaba por ellos como si nada. Comodidad absoluta. ¿Su truco? Que en esta berlina se introdujo la suspensión Hidractiva II, heredada del Citroën XM, el modelo de representación de aquella época.

Como punto de partida se modificó la, ya clásica por entonces, suspensión hidroneumática a la que se añadió una esfera neumática más a cada rueda. Con esta nueva pieza se contaba con tres elementos rellenos de gas, lo que hacía aumentar la suavidad exponencialmente. Esto no convirtió al Citroën Xantia en un coche blando, pues la nueva esfera se podía aislar mediante válvulas para conseguir un tarado más firme, ideal cuando se activaba el modo Sport.

Citroen Xantia

Tras esta incorporación tan confortable para la berlina francesa llegó su versión Citroën Xantia Activa. Su peculiaridad es que contaba con un sistema antibalanceo que no permitía más de 0,5 grados de inclinación, lo que aumentaba la dinámica cuando la carretera se retorcía.

Capítulo 6. Citroën C6

Citroen C6

Con los Citroën XM y Citroën Xantia se había empezado a introducir la electrónica en la suspensión hidroneumática, pero con la llegada del Citroën C6 (2005-12) se potenció al máximo. Esta berlina de representación con una caída del techo posterior que recordaba a los Citroën GS o Citroën CX que hemos visto en capítulos anteriores, disponía a principios de este siglo con captadores de altura en cada una de las ruedas. Su función era transmitir el estado de la carretera a una centralita que era capaz de regular la amortiguación de forma casi instantánea para adaptarse a ella. Estaba desarrollada para contar con hasta dieciséis posiciones diferentes y el eje delantero hacia un poco de “liebre” ya que anticipaba al trasero lo que le venía. Los ingenieros definieron este sistema como el “sky-hook” (gancho desde el cielo, muy popular en el argot del baloncesto).

Al igual que os contábamos en el capítulo 5 con el Citroën Xantia, este Citroën C6 también disponía de un botón Sport para adoptar un tarado de suspensiones más firme. En su caso lo que hacía, teniendo en cuenta el sistema explicado anteriormente, era acelerar la velocidad de reacción de la variación de los amortiguadores.

Citroen C6

Este Citroën C6 destacaba de la misma manera por el confort para sus ocupantes gracias a una distancia entre ejes de 2,9 metros que le situaban entre los mejores de su categoría y le permitían disponer de mucho espacio en el habitáculo. Además, los dos asientos posteriores se configuraron de forma individual, recordando mucho a los sillones del TGV (tren de alta velocidad francés), y contaban con reglajes eléctricos.

Capítulo 7. Citroën C4 Cactus 

Citroen Cactus

El Citroën C4 Cactus es el exponente del último adelanto de Citroën en materia de suspensiones. Bajo el nombre Amortiguadores Progresivos Hidráulicos se introdujeron en la berlina-crossover por primera vez y elevaron el confort en esta materia un nivel más. Su gran avance es que cuentan con unos topes hidráulicos, uno de extensión y otro de compresión, a ambos lados de cada amortiguador que permiten que el vehículo ralentice de forma progresiva los movimientos de la carrocería.

Este modelo, que se fabrica en la planta española de Villaverde, ofrece un gran nivel de comodidad a sus ocupantes. El habitáculo se ha diseñado especialmente para que lo insonorice de ruidos indeseados con trabajos como el recubrimiento de los bajos, el encapsulado especial del motor o el montaje de unos cristales con un grosor mayor de lo habitual. 

Capítulo 8. Citroën C5 Aircross

Citroen C5 Aircross

El Citroën C5 Aircross es el modelo que mejor encarna actualmente el “Citroën Advanced Comfort”. Para empezar equipa de serie, independientemente del motor o el acabado escogido, los Amortiguadores Progresivos Hidráulicos, lo último en lo que a suspensiones hidráulicas se refiere. Es tal la comodidad que se consigue con sus topes que es lo más cercano que hay al concepto de “alfombra voladora”.

Y no sólo se queda ahí en cuestiones de comodidad, los asientos Advanced Comfort, que también podemos encontrar en el Citroën C4 Cactus o en el próximo Citroën C3, han sido fabricados con un espumado adicional viscoelástico, que unido a unos revestimientos pensados para el descanso hacen que recorrer muchos kilómetros sea casi como estar en el sofá de casa.

Como buque insignia actual, el Citroën C5 Aircross cuenta con la mayor dotación tecnología con sistemas multimedia con toda la conectividad posible, un panel de instrumentación digital o el nuevo Highway Driver Assist, un proceso de conducción autónoma de nivel 2 que permite mantener al coche en el carril durante las retenciones.

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