Prueba Audi Q5 55 TFSIe Quattro: precio, equipamiento, fotos,…

El nuevo SUV híbrido enchufable de Audi es un coche que nos ha gustado mucho por su buen rodar, su capacidad para adaptarse a cualquier terreno y situación, además de ofrecer una gran habitabilidad y calidad interior.

Audi Q5 55 TFSIe

El Audi Q5 55 TFSIe Quattro es el nuevo híbrido enchufable de la firma de los cuatro aros. Un coche que une el compromiso por la calidad tan característico de la marca con la eficiencia energética, gracias a la combinación de un motor de combustión y eléctrico. Se trata de un coche repleto de tecnología de última generación presentada en un envoltorio de grandes calidades, confort y una potencia de 367 CV. Todo un regalito, sin duda... de 66.060 euros de salida.

Diseño exterior del Audi Q5 55 TFSIe Quattro

Su diseño apenas cambia respecto al Audi Q5 de combustión. Salvo por la tapa que sirve para esconder la toma para cargar el coche, no hay excesivas diferencias. De hecho, más que un coche de etiqueta cero emisiones, tiene el aspecto de todo un SUV deportivo gracias al acabado S Line, que radicaliza ligeramente su aspecto, que se caracteriza, principalmente, por su elegancia. Este factor lo observamos especialmente en dos elementos: el paragolpes trasero, que aparenta llevar cuatro escapes y su discreto spoiler trasero.

Y pese a todo ello, creo que Audi necesita una pequeña revolución en cuanto a diseño: entiendo que ha sido (y es) todo un recordman en ventas desde que salió su primera generación en 2008 y que la mentalidad de las marcas alemanas es continuista en cuanto a diseño, pero es cierto que recuerda demasiado a aquel coche que salió hace ya 12 años.

Audi Q5 55 TFSIe

Su mirada es espectacular gracias a los faros Matrix LED, que son opcionales para este coche. Gracias a ellos, el Audi Q5 TFSIe se convierte en el gran protagonista de cualquier carretera durante la noche. Esta tecnología, además, permite conducir con las largas sin molestar a ningún coche que venga de frente: sus LED individuales se activan y desactivan al paso del otro coche, de modo que mantiene una iluminación óptima sin deslumbrar a nadie.

Aunque puede equipar llantas entre 19 y 21 pulgadas, en este caso calza las más pequeñas, lo cual es un acierto si lo que se quiere hacer es salir ocasionalmente fuera de asfalto con él, ya que facilita el trabajo de la suspensión y la deriva del neumático sin comprometer su tracción.

Diseño interior: calidad a raudales

Audi Q5 55 TFSIe

El interior del coche es una autética oda a la elegancia: sus asientos tapizados en cuero con diseño de nido de abeja, encabezados por el logo de S Line en el respaldo, es lo primero en lo que uno se fija nada más abrir la puerta. Asientos, por cierto, calefactados para mayor confort del conductor y copiloto. Una vez sentado, delante hay un volante de tres radios multifunción que resulta bastante ergonómico, a lo que hay que sumar la intuitividad de su botonera, a la que uno se adapta en cuestión de minutos. La eficiencia, en este caso, no solo se mide en g/km y consumo de combustible.

La instrumentación digital es una auténtica pasada: no hay hora del día en la que pierda visibilidad por brillo, toda la información está perfectamente distribuida y además, permite personalizar la distribución de sus elementos de forma sencilla, de modo que podemos tener toda la información que necesitamos con un simple golpe de vista.

La pantalla dedicada al infoentretenimiento es la misma que hace años, pero ha envejecido como el buen vino: por interfaz y facilidad de uso, sigue siendo mejor que otros sistemas que hay en el mercado. Para mí es la más intuitiva y sencilla de utilizar en el mercado. Si a ello le añadimos un pad táctil al lado de la palanca de cambios para introducir direcciones o movernos por los menús. Le falta, quizá, estar mejor insertada dentro de la consola central por diseño, aunque es cierto que a mayor altura, el ojo tiene que recorrer menos distancia para verla... por lo que en términos de seguridad, está en el lugar idóneo.

Audi Q5 55 TFSIe

 

La climatización, de configuración clásica con botones y ruedas giratorias, permite cambiar la temperatura del coche con facilidad y rapidez. Y esto, aunque parezca algo simbólico, es clave: Audi se ha esforzado en simplificar todas estas operaciones para que mantengamos la  vista sobre la carretera en todo momento. En el caso de esta unidad, es un sistema trizona: los pasajeros de la segunda fila de asientos pueden adaptar la temperatura del coche a su gusto.

Una segunda fila que permite, por cierto, un desplazamiento longitudinal de 12 centímetros para facilitar el acomodo de los ocupantes o del equipaje ubicado en el maletero, de 395 litros, algo pequeño debido a que la batería está justo debajo, aunque sí es cierto que la boca de carga, al ser plana, facilita mucho la subida o bajada de objetos.

Motor del Audi Q5 55 TFSIe Quattro: eficiencia y potencia a partes iguales

Audi Q5 55 TFSIe

Esta unidad tiene una potencia escalofriante: 367 CV de potencia combinada entre el motor de combustión (2.0 TSI, 252 CV) y el eléctrico (143 CV), lo que le permite pasar de 0 a 100 km/h en algo más de cinco segundos. Un conjunto que no solo promete emociones fuertes, también un gran nivel de eficiencia y personalización: gasto energético, empleo de cada tecnología, retención,… todo ello es configurable a gusto del conductor.

De esta manera, es posible hacer unos consumos muy bajos, aunque estos principalmente se producen en ciudad: el Audi Q5 55 TFSIe tiene 40 kilómetros de autonomía mediante una batería de 14,1 kWh, por lo que puede ayudarte a hacer de consumo récord en recorridos cortos… y permitirte entrar donde otros no pueden, gracias a la etiqueta cero emisiones. Consumos a ras de suelo que se disparan una vez se agota la batería eléctrica y trabaja al 100% con gasolina. Imagina un Audi Q5 con estas prestaciones y el peso extra que supone las baterías, el motor eléctrico, el cableado,… aunque cierto es que la diferencia no es tan exagerada como en, sin salir de la marca, el primer Audi A3 e-tron.

Audi Q5 55 TFSIe

Al ser un híbrido enchufable y no tener una batería de gran tamaño, como sí sucede con los eléctricos, puedes ahorrarte el wallbox: en apenas seis horas se carga en una toma doméstica. Aunque si prefieres tenerlo a punto en menos tiempo, puedes optar por un cargador de 7,4 kW (el máximo al que carga): en dos horas estaría listo para rodar con la batería hasta los topes.

Comportamiento del Audi Q5 55 TFSIe Quattro: seguridad, asistencia y neutro

Audi Q5 55 TFSIe

Al comenzar a rodar, se aprecia un silencio casi absoluto. El trabajo de Audi a la hora de aislar el coche es sobresaliente y aporta un confort tremendo. A ello hay que sumarle su excelente estabilidad y aplomo: pese a ser un SUV, el balanceo es casi imperceptible. Desde luego, no es un deportivo, pero dinámicamente tiene un comportamiento de un muy alto nivel y da una gran sensación de seguridad ir en él.

Pese a su tamaño y su plataforma compartida con su hermano mayor, el Audi Q7, se trata de un coche muy ágil. Sorprende su facilidad para moverse por ciudad, ya que al fin y al cabo, se trata de un coche de grandes dimensiones. Para el cambio de marcha, al revés que muchos otros híbridos enchufables, sí dispone de levas. En otros vehículos, esto era utilizado para aumentar o disminuir el nivel de retención, pero aquí ha primado el componente pasional del que le gusta conducir.

Por otro lado, cuenta con tres modos de conducción: battery hold, que guarda la energía eléctrica para otro momento, hybrid, que optimiza el uso de ambos motores para generar el consumo más bajo posible y EV, para circular en modo 100% eléctrico. Estos tres estilos de gestión del motor se complementan con los clásicos modos de Audi: lift/offroad, allroad, comfort, efficiency, auto, dynamic e individual.

Audi Q5 55 TFSIe

Cuenta con ayudas muy interesantes, como la conducción predictiva. Al llegar una rotonda y soltar el pedal del acelerador, el coche da golpes de freno para que lo pises y hagas un ceda el paso a menor velocidad, además de utilizar la retención cuando considera más oportuno. Lo mismo ocurre con el acelerador, que tiene un sensor háptico que permite gestionar de una forma muy eficiente los golpes de pedal para reducir los consumos al mínimo.

Todas estas tecnologías no solo consiguen unos mejores consumos, además logran educar al conductor para ser más eficiente y hacer unos movimientos más suaves. Por supuesto, cada uno es libre de llevar su automóvil como le guste, pero esta es la forma más adecuada de llevar un híbrido enchufable: las frenadas suaves y largas generan más energía para la batería, desgastan menos los frenos y los neumáticos sufren menos.

Pese a ello, estas ayudas no son excesivamente intrusivas. De ahí que digamos que cada conductor puede conducir de la manera que prefiera. Porque aunque estas ayudas “empujen”  a pilotar de manera más eficiente y relajada, uno puede sacar a relucir su estilo propio sin ninguna clase de problema. El coche orienta, pero las decisiones, como es obvio, son de la persona que va tras el volante.

Las ayudas también se encuentran en la distancia libre al suelo del vehículo. En función del modo de conducción y la velocidad, el Audi Q5 TFSIe modifica la altura del vehículo para adaptarse a cada situación. A altas velocidades o en el modo dynamic, el coche se pega al firme y endurece su suspensión para ofrecer un comportamiento más aerodinámico y deportivo.

Por otro lado, en el modo offroad, sucede justo lo contrario: la amortiguación es más laxa para adaptarse a las irregularidades del terreno, mientras que “crece” 45 mm para evitar golpes en las zonas bajas del vehículo. En este aspecto, gracias a la electrificación y su par instantáneo, el agarre es superior respecto a las versiones de combustión. En este aspecto hay que destacar la tracción Quattro, indispensable para este tipo de tareas… aunque cierto es que el plus de seguridad y aplomo que ofrece en carretera lo convierte en más importante casi sobre asfalto que fuera de él.

Un sistema que detecta la irregularidad del terreno y la necesidad de par en el eje trasero en todo momento, de tal manera que en caso de una pérdida de tracción o una salida de asfalto, el Audi Q5 TFSIe transmite energía al eje trasero para mantener la estabilidad del coche. De ahí su tremenda estabilidad y neutralidad a la hora de conducir. Ese nivel de asistencia quizá no guste tanto a los amantes de las emociones fuertes, pero desde luego que el compromiso con la seguridad y estabilidad de este coche es superlativo.

Por tanto, hablamos de un coche muy completo, repleto de tecnología, con una gran eficiencia en ciudad y un rodar silencioso, agradable y muy neutro. Algo que gustará a muchos clientes con total seguridad y que ayudará a fomentar el crecimiento de la venta de híbridos enchufables en nuestro país.

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