Conduce de manera eficiente, pero no te pases: errores más frecuentes

La conducción eficiente reduce el consumo y por tanto la contaminación, pero hay que saber hacerlo y dar un respiro al coche de vez en cuando.

La conducción eficiente tiene una serie de claves que hay que poner en práctica para realizarla con corrección. Éstas son:

1. El conductor

El conductor es la clave para realizar una conducción eficiente. Sus reacciones y forma de conducir son determinantes: elección de la velocidad, la utilización de marchas, la forma de decelerar y las paradas, así como la anticipación y la previsión.

El estrés nos acompaña en muchas ocasiones mientras estamos al volante lo que nos lleva a dejar de prestar atención al trato que damos al vehículo. Esta situación provoca que se realice una conducción más agresiva que repercute en el consumo.

Lo que no debes hacer: Descargar tu ansiedad y estrés según subes al coche. Acabarás cometiendo imprudencias y como decía el anuncio, lo ideal es buscar “el placer de conducir”.

2. Aire acondicionado y ventanillas

El aire acondicionado consume casi lo mismo independientemente de la velocidad –excepto por el factor temperatura-, pero la ventanilla no. En el caso del aire, en general se considera que el consumo puede subir entre un 5% y un 20%. En el caso de la ventanilla, al bajarla, empeoramos la aerodinámica del coche, por eso, a partir de los 90km/h, el efecto de la ventanilla es peor y consume más energía.

Lo que no debemos hacer: Entrar en el coche a 40 grados y poner el aire a toda pastilla. Para no aumentar mucho el consumo, lo ideal es bajar las ventanillas, esperar a que el aire del interior se renueve y enchufar el aire con moderación para que vaya bajando la temperatura.

3. Velocidad y resistencia al viento

La relación entre velocidad y consumo es directa. Al acelerar más nuestro vehículo, el motor debe trabajar más y por lo tanto consumir más combustible, lo que aumenta si conducimos en contra del viento. A mayor velocidad, mayor es dicha resistencia. El motor debe, no sólo igualar, sino superar la fuerza del aire para que el vehículo avance y aumenta el consumo.

Lo que no debes hacer: No hay que confundir conducir suave con conducir despacio. De hecho, conducir despacio con el motor a bajo régimen siempre no es bueno para el motor. En los coches de gasolina el régimen ideal de uso está en las 2.500 rpm, y en los diésel en 2.100 rpm.

Si practicas una conducción eficiente de forma habitual, cada 1.000 km es recomendable conducir durante al menos 10 minutos a unas 3.000 rpm si es diésel y 4.000 si es de gasolina. Esto sin contar con los problemas que pueden dar los filtros de partículas de escape, que en muchas ocasiones necesitarán más revoluciones y más tiempo.

4. La frenada

Es recomendable frenar mediante la pérdida energética del motor sobre todo en las bajadas, ya que el uso de los frenos durante un tiempo excesivo e intenso aumenta el consumo. Por esa razón, un aspecto imprescindible es la previsión: adelantarnos a lo que sucede para evitar frenazos y mirar siempre “un paso más allá”.

Lo que no debes hacer: Ir tan pendiente de en qué marcha voy, no estirar las revoluciones… y no mirar lo más lejos posible. Sólo así podrás adelantarte a las situaciones y recurrir a los frenos menos veces y con menor presión.

5. Cambios de marchas

Optimizar el cambio de marchas consigue reducir el consumo. La idea es procurar conducir en las marchas más largas posibles y a bajas revoluciones. Depende un poco de cada coche, pero como base, la tercera marcha a partir de 30 km/h, la cuarta a los 40 km/h, la quinta al circular a 50 km/h y la sexta velocidad a partir de los 60 km/h. Pero esto no es una matemática exacta, hay momentos en los que revolucionar el coche es necesario como en el caso subir repechos, de incorporaciones a la autovía, adelantamientos o simplemente recuperando velocidad.

Lo que no debes hacer: Hay que evitar usar una marcha tan larga que te obligue a acelerar más.

6. Peso y la carga

Uno de los mayores factores que afectan al consumo es el peso. Cuando un coche está muy cargado el consumo sube mucho porque hace falta acelerar más para poder moverlo. Es importante llevar el coche lo más ligero posible, sin cosas en el maletero de forma permanente, por ejemplo, sólo lo necesario.

Lo que no debes hacer: Obsesionarte con este tema y no querer levar a pasajero nunca, por el peso. Lo he llegado a ver. Es mejor llevar gente, compartir gastos y evitar más coches y CO2 en la carretera, que ir solo o cada uno en su coche.

7. La presión de los neumáticos

Otro importante factor es la presión de los neumáticos. Según Michelin, el 20% del gasto del combustible es provocado por la resistencia a la rodadura de los neumáticos. Llevar las presiones más bajas de lo que marca el fabricante del vehículo puede subir el consumo mucho al aumentar con ello la resistencia a la rodadura. Cuando el coche se carga mucho es muy importante aumentar las presiones por seguridad y porque si no también aumenta el consumo. Llevarlas ligeramente elevadas pondrá los neumáticos más firmes y reducirá la resistencia a la rodadura, pero podría reducirse también el agarre, es mejor no pasarse más de 0,2 bares de la presión indicada y mejor en invierno que en verano.

Lo que no debes hacer: Pues es lamentable, pero controlar siempre las presiones en las estaciones de servicio no es buena idea, ya que en la mayoría de los casos no son muy exactas. Llevar un manómetro no está de más.

 

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