¿Mazda MX-30? No, el primer eléctrico de la firma nació en los 90

Christian Schultze recuerda cómo hace dos décadas lideró un equipo de estudiantes universitarios que desarrollaron el primer coche eléctrico de Mazda utilizando un Carol como base.

Mazda Carol EV

Mazda calienta para salir al mercado de los eléctrico con su MX-30. Un coche sobre el que ya os hablamos, ya que tuvimos la ocasión de probar su propulsor. ¿Pero sabéis que este no es la primera vez que la marca japonesa ‘coquetea’ con las baterías y los kilovatios? En los años 90, ya se llevó a cabo un experimento repleto de electrones. 

Porque hace dos décadas, las emisiones ya comenzaron a preocupar. Entre las cabezas visibles de estas discusiones medio ambientales, estaba una joven Angela Merkel, que ya por entonces dijo que para el año 2000, lo ideal sería que un 10% de los coches del mercado fueran eléctricos. Toda una visionaria.

Mazda Carol EV

Debido a estas primeras conversaciones para electrificar Europa, varias empresas de Suiza, Alemania e Italia se pusieron manos a la obra para hacer coches eléctricos, aunque de pequeño tamaño, llamados Light Electric Mobiles. Similares a los coches que conducen los menores de 18 años con el carnet de ciclomotor.

Los gobiernos alemán, francés e italiano vieron potencial en estos vehículos. Y se dieron cuenta que la electricidad tenía un gran potencial en cuanto a movilidad. De ahí que en la isla de La Rochelle se hicieron tres proyectos a gran escala. ¿La idea? Demostrar en la práctica lo que los políticos pusieron sobre el papel. E inspirándose en ese evento, unos jóvenes estudiantes liderados por Christian Schultze, por entonces ingeniero de Mazda, fueron esponsorizados por la firma japonesa para lanzar su propio proyecto.

Mazda Carol EV

Ahora Schultze es Director de investigación tecnológica en Mazda y precisamente él ha sido la persona que ha sacado a la luz esta historia. Y durante esa época, durante su época como profesor en la Universidad de Darmstadt, convocó a un grupo de jóvenes que conformaban AKASOL, una asociación que buscaba promover el vehículo eléctrico.

¿El objetivo? Electrificar un Mazda MX-5. Pero en la sede central de Japón, esto no fue visto como una buena idea. Aunque sí veían al Mazda Carol con esta motorización. Pronto, ese coche llegó a Alemania junto a un presupuesto de 20.000 marcos alemanes.

Mazda Carol EV

El proyecto se hizo ilusionante. De ahí que incluso fuera de horario, muchos siguieran trabajando en él. Tal fue el arrojo depositado en esta labor, que tres estudiantes utilizaron este proyecto para su tesis. Por entonces, surgió el mismo problema que tienen los coches eléctricos actuales: el peso. Y aún así, configurándolo como todos los elementos que conforman un coche, lograron dejarlo en 1.060 kg. Esto se logró gracias a otro invento que hoy se vende como innovación: colocar bajo los asientos las baterías. ¡Ya se hizo a finales de siglo XX! 

¿Cuál fue el resultado? Un Mazda Carol EV que pudo ser conducido en condiciones reales en zonas urbanas. Tan solo tenían 27 kW de potencia máxima (unos 36 CV), pero el par motor instantáneo del que hoy presumen los coches eléctricos ya lo tenía. No solo eso: lograba velocidades punta muy interesantes: según Schultze, era fácil alcanzar los 100 km/h. 

Mazda Carol EV

Este proyecto, paralelo a la exhibición hecha La Rochelle, no se alejó tanto de los modelos presentados. El BMW EV1, el eléctrico primigenio, tenía 37 kW de potencia, por ejemplo. Eso sí, las baterías fueron un fiasco. Eran de plomo y tras cientos de cargas, la batería terminó por quedar inservible. Después, descubieron que había un fabricante de baterías de níquel-cadmio en Francia, que cedió su tecnología de forma gratuita. Este sistema de almacenamiento era el gran predecesor de las baterías de ion-litio actuales. 

Del proyecto de AKASOL basado en el Mazda Carol EV salieron muchos ingenieros alumnos de Schultze que  acabaron siendo ingenieros del mundo automotriz. La pena es que no hubo más progresos tras la prohibición del níquel para ser utilizado en baterías y porque el ion-litio acababa de nacer. Pero al menos, lograron que AKASOL se convirtiera en una empresa que ahora fabrica baterías para camiones y autobuses. 

Sin duda, una historia muy curiosa. Ya que el ahora director de investigación tecnológica de Mazda ya coqueteó con esta tecnología hace muchos años, hasta convertirse en un pionero dentro de la marca japonesa. Y de aquellos barros, estos lodos: el Mazda MX-30 está a punto de ser lanzado… con el Mazda Carol EV en la memoria.

Fotos ¿Mazda MX-30? No, el primer eléctrico de la firma nació en los 90

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