Prueba y opinión del Audi SQ8: con 435 CV por bandera

Vitaminado por su motor, musculado por el diseño de su carrocería, el Audi SQ8 es todo un deportivo en formato SUV. Te contamos la experiencia de conducirlo.

Prueba Audi SQ8

Querido lector esto no es una prueba normal de un Audi Q8, que bien podrás encontrar por debajo de este párrafo. Estamos ante un miembro de la familia Audi Sport y esto nos dará permiso para saltarnos apartados como la habitabilidad, muy buena por cierto en este SUV, y olvidarnos de los consumos. Ponte cómodo porque aquí va mi análisis del mayúsculo Audi SQ8.

Y créeme cuando te digo que con “mayúsculo” no me quedo nada corto. Solo le quedan dos centímetros para llegar a los 5 metros, mientras que con 1 cm más tendría 2 metros de ancho. Estas condiciones unidas a una carrocería de estilo coupé, con una caída del techo más pronunciada que en un Audi Q7 con el que comparte plataforma y motores, le otorgan una naturaleza de lo más deportiva.

Prueba Audi SQ8

Por ello es normal que los chicos de Audi Sport apenas hayan incorporado unos pocos añadidos para diferenciar a este Audi SQ8 del resto de la gama. La parrilla específica, unos parachoques levemente modificados, las carcasas de los retrovisores terminadas en tono aluminio (que con el color de nuestra unidad de pruebas no destacaban mucho), las insignias de SQ8 y las cuatro salidas de escape, estilizan pero tampoco convierten a este SUV en un vehículo demasiado "cantoso".

Prueba Audi SQ8: bienvenido señor conductor

Con la llave del Audi SQ8 ya en el bolsillo me aproximo a él para empezar la prueba dinámica y me recibe como un mayordomo en un palacio. La ceremonia empieza abriendo los espejos retrovisores y con guiño por parte de los faros, donde Audi siguen mostrando su poderío en el trabajo con la iluminación LED.

Prueba Audi SQ8

Abrimos la puerta, que por cierto no tiene marcos como en los clásicos coupés, y los cuatro aros de Audi se ven reflejados en el suelo, al estilo de la señal de Batman. Los asientos se retraen para aposentarte en ellos, como si estuvieras en un restaurante de lujo, para al apretar el botón de encendido volver a la posición en la que los dejaste. Solo falta cerrar la puerta y por favor no seas brusco con ella, ya que cierra de forma automática en sus últimos centímetros para evitar portazos innecesarios.

Al igual que pasaba con el exterior, el interior de este Audi SQ8 no está recargado. Aparecen pequeños detalles con la letra S en el volante o lo asientos, por poner un ejemplo, o los pedales de aluminio. El resto del puesto de mando es conocido, con la habitual configuración de tres pantallas que Audi incorpora en sus modelos más grandes y que aporta una buena dosis de tecnología moderna, así como unos ajustes y materiales acordes al buen nivel que nos tiene acostumbrados la marca alemana.

Prueba Audi SQ8

Mirando hacia atrás el espacio para los ocupantes traseros no se pueden quejar de nada, amplitud por todos lados y contornos de las butacas muy cómodas. Éstas se pueden desplazar para ganar todavía más espacio para el maletero, que ya de por sí es bastante generoso. ¡Uy! Si he dicho que no iba a hablar de esto en la prueba. Pido, perdón, vámonos de ruta.

Prueba Audi SQ8: a conducir

Los asientos de cuero deportivos no son radicales en su forma, como pudieran ser unos “buckets”, por lo que se adaptan perfectamente al uso diario o más convencional. Mi impresión sobre ellos es que recogen bien en general, pero quizás lo hagan de una manera más notoria en la zona de la espalda, buen diseño para cuando la carretera se llena de curvas.

Prueba Audi SQ8

Apretamos el botón gris situado en la consola central y se activa el poderoso motor de 4 litros con sus ocho cilindros colocados en V desprendiendo una melodía con su borboteo que es oro puro para los oídos. Y eso que es diésel. Se podría esperar algún tipo de artificio por parte de las cuatro salidas de escape, pero este Audi SQ8 es un deportivo de etiqueta, elegante a más no poder, pero con genio como veremos más adelante.

Empiezo mi ruta por una autovía con el modo confort seleccionado en el Audi Drive Select. En estas circunstancias el Audi SQ8 se muestra como una gran berlina de representación, total comodidad y una gran insonorización interior. Si tienes el día tranquilo y te mantienes en ese modo incluso podrás ver como el ordenador de a bordo marca unos sorprendes 8,8 litros, ¡con 435 CV de potencia!

Prueba Audi SQ8

Pero si de verdad eres un conductor tranquilo no te habrías comprado un Audi SQ8, así que cogemos el desvió, carretera de doble sentido y modo Auto activado. Para mí es el mejor de los disponibles en el Audi Drive Select ya que interpreta muy bien cómo estás conduciendo para ofrecerte más potencia o más comodidad. El volante tiene un buen grosor y no está achatado por debajo, una moda muy habitual últimamente, por lo que en las primeras curvas con la dirección progresiva vas dirigiendo al SUV por donde tú exactamente quieres.

Poco a poco vas cogiendo confianza, el Audi SQ8 te lo hace todo muy fácil, por lo que toca subir al Dynamic. Al pisar el acelerador ahora sientes como una gran masa te acompaña, por lo que en las primeras curvas frenas más de lo debido. Hasta que te das cuenta del trabajo que hace la suspensión adaptativa deportiva que anula por completo los balanceos. El SUV va completamente plano de una manera que llega a asustar.

Prueba Audi SQ8

El propulsor, con semejante potencia y un par de 900 Nm, empuja al conjunto de más de 2.400 kg como si de un Audi A3 se tratara, que suficiencia. Suena entonces una canción “animada” en la radio y sin querer el pie derecho se te descontrola. En el recorrido de las revoluciones te va lanzando a gran velocidad hasta que llegas a las 4.000 rpm y llega la sorpresa. De repente sientes una gran sacudida en tu espalda dándote todo el potencial disponible. Por favor que esto no acabe nunca (corta a las 5.000 rpm). El consumo, como podías suponer, se ha disparado y ya estamos en cifras en torno a los 14 litros. Pero tras comprarte un coche de 123.480 euros no creo que esto importante mucho.

En este último tramo recorrido con el Audi SQ8 he conducido en modo manual. Y aquí, como pasa en otros modelos de Audi, las levas quizás se te queden un poco pequeñas cuando te encuentras en plena faena de curvas, y que además podían no ser de plástico. Por otro lado, la transición entre las distintas relaciones es muy rápida, independientemente del modo que lleves en ese momento.

Prueba Audi SQ8

Entre tanto juego con el Audi Drive Select te percatarás que hay dos opciones para conducción fuera del asfalto. Me temo que con este coche no podrás hacer muchas excursiones por los caminos o no deberías si quieres cuidar las grandiosas llantas de 22 pulgadas (de serie son de 21’’) que cuestan 2.300 euros. A modo de curiosidad, cada neumático vale 283 €, sin incluir otras operaciones y mano de obra.

Volvemos a casa y activo el modo Efficiency. Sé que esto aquí no pega, pero hay que intentar probar todo lo que tiene este Audi SQ8. Solo en este modo podrás comprobar cómo se desengancha el cambio para gastar menos combustible, pero ya te confirmo que ante un acelerón brusco, el coche responderá con ganas. ¡Ah! Y el pedal derecho te da pequeños toques para que aflojes y seas más eficiente. No hay que olvidar, ya que estamos metidos en la eficiencia, que gracias a su sistema de hibridación ligera permite lucir la etiqueta ECO de la DGT.

Prueba Audi SQ8

Prueba Audi SQ8: sus rivales directos

En la categoría de rivales podríamos enredarnos con muchos coches de talante deportivo con potencias similares a nuestro protagonista, pero vamos a buscar sus rivales directos. Por tanto, para enfrentarse a este Audi SQ8 tienen que ser SUV de un tamaño cercano a los cinco metros, con una carrocería de estilo coupé y con una potencia desmedida.

Los primeros que nos vienen a la cabeza hacen que no tengamos que movernos de país para encontrarlos. El Mercedes-AMG GLE Coupé 53 es un primer candidato acorde con sus 435 CV, hibridación ligera, cambio automático y tracción total 4MATIC como nuestro protagonista. Además, su precio es ligeramente inferior partiendo desde los 121.050 euros (ya sabemos que en estos coches no hay que tomar como referencia este precio porque la lista de opciones es muy extensa a la vez que tentadora). Y el segundo el BMW X6 M50d que parte desde una potencia inferior de 400 CV, sin ningún tipo de hibridación, cambio automático y tracción total xDrive por lo que es normal que sea el más económico del trío con 116.131 euros.

Prueba Audi SQ8

Sinceramente no podría decantarme por uno de los tres citados en el párrafo anterior, ya que al ser modelos que pasan por las manos de las divisiones deportivas de cada una de las marcas llevan el apartado dinámico hasta su máxima expresión, por lo que ya entraríamos en un apartado de gustos estéticos.

Otra opción que encontraremos en las Islas Británicas es el Range Rover Sport. Puedes equiparlo con el motor 3.0 de 400 CV con hibridación ligera y con su equipamiento más alto (HST) te costaría 116.290 euros. Pero a mi parecer se quedaría un poco más atrás en el apartado dinámico frente a los tres alemanes.

Llegados a este punto también podríamos incluir por aquí al Porsche Cayenne Coupé, pero para mí, aún compartiendo plataforma, creo que está en otra categoría distinta. Del Maserati Levante casi podríamos decir lo mismo, lo único es que el italiano está por debajo en calidad percibida y también dinámicamente.

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