Conducción autónoma: te contamos en profundidad cómo funciona

¿Gestionar el correo electrónico, atender el teléfono o incluso ver un capítulo de tu serie favorita en tu coche mientras vas a trabajar? La conducción autónoma permitirá esto y mucho más. Promete mejorar la seguridad y reducir los atascos. Pero… ¿cuánto nos falta para conducir un coche autónomo?

Conducción autónoma

Junto a la electrificación, la implantación de la conducción autónoma es el nuevo reto de los fabricantes de automóviles. Todos los grandes grupos automovilísticos trabajan en esta tecnología, que está experimentando un impulso definitivo con la llegada de procesadores de última generación capaces de interpretar los datos que reciben de las nuevas cámaras 3D y sensores láser, de sistemas de geolocalización con mapas digitales que permiten una precisión de centímetros al posicionar un vehículo en una carretera y, sobre todo, a la inteligencia artificial aplicada al vehículo.

 

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La tecnología para la implantación de la conducción autónoma ya existe. Incluso el gigante Google lleva años poniendo a punto su proyecto de coche autónomo, y marcas como Audi, Volvo, BMW o Mercedes han realizado pruebas en situaciones de conducción real con resultados exitosos. Muchos hablan de 2020 como el horizonte para ofrecer un coche autónomo, con el primer objetivo de mejorar la seguridad al limitar las posibilidades de error humano, que sigue siendo el primer motivo de accidentalidad en carretera. Pero también como solución capaz de ofrecer al conductor una nueva forma de utilizar el vehículo: más tiempo libre y más confort para dedicar a otras tareas.

Además, no se trata de una solución particularmente costosa, pues la conducción autónoma utiliza muchos de los sensores a bordo que ya necesita para el funcionamiento de los sistemas de ayuda a la conducción habituales. De hecho, fabricantes como Tesla ya anuncia que todos sus nuevos coches están preparados “de serie” con la tecnología necesaria para funcionar sin conductor en el futuro, simplemente pagando por una actualización de software.

 

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Pero la legislación vigente en la mayoría de los países plantea un problema para la conducción total o parcialmente automatizada: ¿quién es el responsable final del vehículo? Alemania ya se ha manifestado a favor de un cambio en la normativa que permita, como sucede en algunos estados americanos, ensayar la conducción autónoma en carreteras abiertas al público, algo que la legislación actual no permite. Y todo apunta a que el futuro pasará por “cajas negras” que registrarán los datos para poder determinar en caso de accidente si es el vehículo o la tecnología la responsable final.

Así las cosas, ¿cuándo podremos comprar un coche autónomo? Pues depende del nivel de automatización al que nos refiramos. De momento los organismos responsables en Europa y en los Estados Unidos (el Instituto Federal de Investigación de Carreteras y el Instituto SAE) han estandarizado cinco niveles.  Te los contamos al detalle.

 

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Conducción autónoma Nivel 1: Asistencia al conductor

Son ayudas al conductor que ya podemos encontrar en la mayoría de los automóviles. El conductor es el responsable final de la conducción, y no puede apartar las manos del volante. Pero se ve ayudado con sistemas capaces de hacerse cargo puntualmente de ciertas tareas, como la aceleración o los frenos. Un ejemplo sería el control de velocidad de crucero activo, con radar para mantener la distancia de seguridad.

 

Conducción autónoma

 

Conducción autónoma Nivel 2: Automatización parcial

El vehículo puede ya actuar de forma independiente dentro de unos escenarios controlados, realizando tareas de forma simultánea, lo que permite al conductor incluso soltar por momentos el volante, pero sin desatender la conducción. Es el caso del Drive Pilot de Mercedes, el Autopilot de Tesla, del traffic jam assit de Audi o del sistema de conducción en atascos de Volvo. Son capaces de mantener por sí solos el coche dentro de un carril a una velocidad constante, e incluso seguir al coche precedente ejerciendo el control de la dirección. Pero requieren en todo momento la atención del conductor, y sólo funcionan durante períodos de tiempo muy cortos (normalmente segundos) antes de volver a pedir al conductor que recupere los mandos.

 

Conducción autónoma

Conducción autónoma Nivel 3: Automatización condicionada

Primero de los niveles de conducción autónoma en el que el conductor puede atender otras tareas que no sean las propias de la conducción, siempre según lo que permita la normativa en cada caso: ver las noticias en el sistema multimedia de a bordo, responder emails, atender el teléfono…. Aquí no hay un límite establecido de tiempo, ni el conductor debe supervisar la conducción. El sistema es capaz de reconocer el momento en el que las condiciones no coinciden con el rango de funciones establecidas, requiriendo al conductor que intervenga. El primer coche de producción en serie con un sistema de este tipo es el Audi A8, con el AI traffic jam pilot, que “conduce solo” en situaciones de tráfico congestionado, en vías de doble carril con separación física entre calzadas, y a velocidades de hasta 80 km/h.

 

Conducción autónoma

 

Conducción autónoma Nivel 4: Alta automatización

El conductor empieza a ser prescindible en determinadas situaciones de uso, y el propio vehículo asume la tarea de la conducción autónoma incluso tomando decisiones. Por ejemplo, podrá circular por una autopista y realizar maniobras de adelantamiento, en zonas previamente definidas como aptas para la conducción automatizada. Otro ejemplo de conducción autónoma con un alto nivel de automatización serían los sistemas de aparcamiento automático que permiten al conductor bajarse del vehículo a la entrada de un parking especialmente habilitado, y dejar que sea el coche el que aparque completamente solo. También entrarían aquí flotas de taxis-robots autónomos en el centro de las grandes ciudades, siempre en una ruta limitada y con un rango de velocidad restringido. De momento no existen coches con nivel 4 de automatización, pero podrían estar operativos no más allá de 2020.

 

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Conducción autónoma Nivel 5: Automatización completa 

Prototipos de momento muchos, coches completamente autónomos ninguno. Y dicen los expertos que es complicado que lleguen antes de 2030. Son coches que podrían prescindir totalmente –o en momentos puntuales, cuando lo decidiera el “conductor”– de volante y pedales, asumiendo por completo el control del vehículo en cualquier situación. El usuario podrá montarse en su vehículo y dirigirse a su destino sin preocuparse en ningún momento por los mandos.

 

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¿Sabías que…   

…. Audi, pionera en ensayos con coches de conducción autónoma, ha sido capaz de rodar en circuito con un coche autónomo en tiempos más rápidos que un conductor deportivo? En 2014, el Audi RS 7 piloted driving concept completó una vuelta sin conductor en Hockenheim alcanzando velocidades de hasta 240 km/h, y en 2015 estableció un tiempo de 2:01 minutos en los 4.050 metros de la pista del Sonoma Raceway en California.

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