Cómo preparar tu mismo el coche para el verano

Cargador del móvil, toallas, crema del sol… todo tiene que estar preparado para tu viaje de vacaciones, sin olvidarnos del coche. Repasamos los seis puntos clave para no tener ningún susto.

preparar el coche

Suponemos que tienes tiempo en casa y quieres preparar tu mismo el coche para poder viajar estas vacaciones. Pues aquí te hemos preparado un decálogo con seis puntos importantes a revisar en tu vehículo y cuyas operaciones no requieren de un gran despliegue de herramientas o medios.

Los neumáticos

Antes de cualquier viaje hay que realizar una serie de comprobaciones sobre los neumáticos, ya que nos pueden evitar muchos problemas a posteriori. Para empezar, deben llevar la presión adecuada a las características de nuestro desplazamiento. En nuestros vehículos existe una pegatina que nos indica las cargas que tenemos que poner a las ruedas dependiendo del número de personas y del equipaje, ya que el peso es un factor esencial para el buen mantenimiento de las mismas.

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Otra de las verificaciones que tenemos que hacer es el estado de la banda de rodadura, que debe ser homogénea a lo largo de todo el neumático y siempre con un espesor que esté por encima de la marca que incorporan los neumáticos para verificar su profundidad (el mínimo por ley son 1,6 mm). Y no podemos olvidar comprobar si existe a primera vista alguna incidencia o daño en alguna de las ruedas, y en caso de que tengan muchos años, aunque las hayamos usado poco y aparenten buena salud, verifica que no estén cuarteadas en aquellas zonas más elásticas como son los flancos.

Sistema de refrigeración

Este sistema es esencial para que el rendimiento del motor sea óptimo, para ello deberemos revisar el nivel de líquido refrigerante. La operación es fácil, hay que situar el coche en una superficie plana, con el motor apagado y teniendo en cuenta que no haya estado en funcionamiento, por lo menos, en los últimos 30 minutos.

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Con estos pasos aseguramos que el nivel que nos marca es correcto, comprobando que el líquido se sitúe entre las líneas marcadas de mínimo (MIN) y máximo (MÁX) en el propio depósito. En caso de que esté por debajo de esas líneas deberemos rellenar con anticongelante de las mismas características del que tenemos (se puede saber el tipo que tiene nuestro vehículo por el color que tiene). Si por el contrario, el nivel está por encima de la línea del MÁX, sería aconsejable extraer un poco hasta ajustarlo a las marcas. De no hacerlo, cuando el motor coja su temperatura de régimen puede transmitir ese calor al refrigerante, provocando una elevada presión en el circuito y por consiguiente, que el sobrante salga en forma de gas al exterior obligándonos a parar pensando que hemos sufrido una avería.

El nivel del aceite

Para comprobar el nivel del aceite, al igual que para la verificación del nivel de líquido refrigerante, tenemos que realizarlo situando el coche en una superficie plana, con el motor apagado y que no haya estado en funcionamiento por lo menos en los últimos 30 minutos para asegurarnos que el nivel que nos marca en esos momentos la varilla es el real de nuestro motor.

La varilla de comprobación del nivel de aceite tienen unas marcas que nos van a indicar tanto el mínimo como el máximo. La realización de esta comprobación la haremos de la siguiente forma. Extraeremos la varilla y con la ayuda de un papel o trapo la limpiaremos al completo. Después, la volveremos a introducir, pero al sacarla lo haremos con más cuidado para fijarnos bien en el punto que se ha quedado. Si el aceite se sitúa por encima o debajo, recomendamos hacer otra nueva medición.

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En caso de continuar igual procederemos de la siguiente manera. Si se encuentra por debajo de la marca deberíamos rellenar con el mismo aceite del depósito (muy importante, ya que no todos tienen las mismas propiedades) y realizaremos nuevas comprobaciones hasta que se quede en un punto correcto. Si por el contrario, se encuentra por encima de la marca de máximo es necesario extraer un poco y lo recomendable es llevar el coche a un taller porque tienen los medios adecuados para hacer estas operaciones.

Lunas y limpiaparabrisas

La limpieza y la transparencia de las lunas deben ser fundamentales para la mejora de las condiciones de nuestra conducción. En estos meses, la suciedad en los cristales se dispara exponencialmente debido a que el número de insectos es muy elevado. Si a esta suciedad le sumamos los periodos diarios de amanecer y atardecer, que ya por si solos puede generar una disminución de la visibilidad, el combo puede ocasionar que en muchos momentos tengamos serios problemas de claridad.

Junto a las lunas están los limpiaparabrisas, ya que, aunque pensemos lo contrario, en verano, es uno de los momentos del año de más uso y que más daño sufren. Es muy importante, por ello, revisar detenidamente el estado de la goma y además, es muy aconsejable que antes de realizar cualquier viaje las despeguemos del cristal, ya que debido al calor se adhieren a la luna y cuando hacemos la primera batida tienen que realizar un esfuerzo mayor.

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Por último y muy importante, hay revisar el nivel del líquido del depósito del limpiaparabrisas. Es preferible para su llenado utilizar productos que ya se comercializan preparados, para mejorar la limpieza y eliminación de insectos de la luna. Tampoco olvidar hacer una prueba de que los conductos que disparan el agua no estén obstruidos.

Las luces

Las luces no sólo nos sirven para ver mejor las vías por donde circulamos, sino que también ayudan a que el resto de usuarios de la carretera nos puedan situar en la misma, evitando posibles incidentes. Para su verificación siempre es aconsejable realizarla con otra persona para que sea todo más rápido y sencillo. De lo contrario, tendrás que bajarte y subirte varias veces del coche para cotejar que todas las bombillas están funcionando.

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Eso sí, para las ubicadas en la parte trasera te proponemos una solución. Podemos acercarnos marcha atrás, a una distancia razonable, a una pared y cuando pisamos el pedal de freno observar a través del espejo retrovisor interior si funcionan. En el caso de la marcha atrás es más fácil ya que con el contacto dado sin arrancar el vehículo, colocando la palanca de cambios en esa posición se encenderá esa luz y podremos verificarla.

El aire acondicionado

Es uno de los sistemas más importantes en verano, ya que debido a las altas temperaturas, es de los que más utilizamos en busca de refresco. Aunque hay que señalar que sólo podremos hacer verificaciones superfluas, pero que nos pueden dar una buena indicación del estado del mismo.

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Para comprobarlo, arrancaremos nuestro vehículo, activaremos el aire acondicionado o el climatizador, ajustaremos los mandos en la temperatura más baja y a la máxima velocidad que se pueda impulsar. Entonces nos acercaremos a las salidas centrales del salpicadero y tendremos que notar que el aire que sale a través de ellas cuando llevemos un par de minutos debe ser bastante frio. Habitualmente la temperatura debería rondar entre los 8-11?C, dependiendo del vehículo. Si tenemos a mano un polímetro con sonda de temperatura, podremos comprobar con más exactitud ese valor, pero sólo la sensación de frio que hay por los aireadores en ese momento puede darlos una buena referencia en cuando al estado de este sistema.

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