Prueba Peugeot Rifter Long, gran siete plazas

Cuando vi por primera vez el Peugeot Rifter que nos dejaron de pruebas tuve una primera sensación de que se habían equivocado. De lo voluminoso que parece, crees que es una furgoneta y no un derivado de turismo creado para el mercado de comerciales ligeros, donde, en formato furgón se sigue llamando Peugeot Partner. El Peugeot Rifter es la versión turismo con acabado para las familias que buscan espacio y versatilidad. En realidad, comparte la plataforma EMP2 con el SUV compacto Peugeot 3008 o la berlina Peugeot 508 y es hermano de los nuevos Citroën Berlingo y Opel Combo Life.

Prueba Peugeot Rifter Long 130 CV Auto, para grandes familias

Nos dejaron la versión alargada Rifter Long, con siete plazas opcionales, con el acabado superior GT Line, el motor más potente diésel de 130 CV y el cambio automático de 8 velocidades. En ese formato y antes del resto de opciones cuesta 25.912 euros y por ese precio no hay otro vehículo más espacioso, versátil y moderno. Los Kangoo, Citan, Connect, Doblo y Caddy se acercan, unos más que otros, pero el Rifter (junto al Berlingo y el Combo) se aprecia que es muy nuevo, con un diseño interior moderno y con un cambio automático de 8 velocidades que no verás entre rivales comerciales ligeros de otros fabricantes. Todos los SUV siete plazas de tamaño parecido son menos espaciosos (Kodiaq, Tiguan Allspace, X-Trail, Discovery Sport, Tarraco…) y más caros a igualdad de equipamiento. Entre los grandes monovolumen, sólo quedan el SEAT Alhambra, el Renault Espace, el SsangYong Rodius, el Ford Galaxy y el VW Sharan, y todos son más caros y menos versátiles para llevar carga. Para familias de 3, 4 o 5 niños el nuevo Peugeot Rifter y sus hermanos de PSA son una propuesta ganadora.

Prueba Peugeot Rifter Long 130 CV Auto, aspecto exterior 

La razón por la que parece el Rifter Long una furgoneta desde fuera, es porque la versión alargada de 4,75 metros, tiene una distancia entre ejes de 2,97 metros, y para que no toquen los bajos en rampas y terrenos irregulares, tiene una mayor altura de suspensión atrás. El punto más alto del Rifter Long está 2,8 cm más alto que el Rifter corto. De hecho, a simple vista, el Rifter de 4,4 metros se aprecia más bajo y cercano a un turismo, aunque es el mismo vehículo al 75%. Otra particularidad que reforzaba esa sensación de “furgo” es el nuevo frontal más elevado y cúbico. Al probar un Peugeot Rifter GT Line, venía con las llantas de 17 pulgadas, que junto a las molduras inferiores, los cristales traseros tintados y las barras gruesas de techo generan un aspecto muy llamativo para el tipo de coche que es. Como las furgonetas de estilo familiar gustan a todos y con ese aspecto de bien equipado, todo el que se acercó a verlo (familia, vecinos, compis de trabajo…) llegó a la conclusión de que el Rifter “mola”.

Prueba Peugeot Rifter Long 130 CV Auto, interior

Su tamaño interior me hacía pensar en la de cosas que podría meter en mis ratos de ocio. De hecho, llevé una bicicleta de pie entre los asientos de la tercera fila y bajando sólo el asiento central de la segunda. No hay espacio bajo el maletero, la tercera fila opcional (550 €) son dos asientos separados entre sí y desmontables del suelo, pudiendo dejar uno o los dos en el garaje. Pesan un poco, así que no es algo que puedas hacer a diario. Otro dato importante para las familias numerosas es que los tres asientos de la segunda fila llevan ISOFIX y puedes llevar tres sillas infantiles ancladas o dos con un adulto entre medias sin problemas. Yo tengo sólo una niña y la pobre parecía minúscula, casi sin poder mirar por la ventanilla lateral. De todas formas, no esperes asientos muy anchos, son ligeramente estrechos pensados para sillas infantiles y para hacerlos independientes. Tres adultos van pegaditos entre sí, pero a favor tienes que puedes plegar cada asiento por separado. Al plegar el respaldo baja también la baqueta, quedando un suelo plano. Por supuesto, por muy "de furgo" que sea, las puertas laterales correderas son definitivas para cargar o meter niños en sus sillas, sin importar el espacio en el aparcamiento. El acabado GT Line lo trae de serie, pero en el resto, tener las ventanillas laterales traseras eléctricas, que suben y bajan, es una opción de 510 euros, que viene con las ventanillas oscuras. De serie llevan ventanillas escamoteables. Una pega del Rifter Long es que, al tener la carrocería un poco elevada, el salto del coche al suelo desde el lateral es muy alto, como de dos escalones.

Por detrás, el Peugeot Rifter tiene un portón grande y cuadrado que necesita un buen espacio por detrás del coche para poderse abrir, ya que la boca de apertura comienza en el suelo del maletero. Con el acabado GT Line no, pero en el resto se puede sustituir el portón trasero por dos puertas a un precio de 100 euros. Incluso con la tercera fila montada quedaba espacio para bolsas de viaje, pero al no estar separado de la cabina, cualquier objeto pequeño se moverá entre los asientos en la primera frenada.

Prueba Peugeot Rifter Long 130 CV Auto, al volante

El puesto de conducción refuerza la sensación de furgoneta porque, además de la altura de conducción, más que en otros comerciales ligeros, los marcos del parabrisas no se meten hacia el centro como en un turismo, van casi paralelos al lateral, y el techo queda alto. Hay un hueco para depositar objetos por encima de la cabeza. El Peugeot Rifter también tiene el puesto de conducción i-Cockpit, con el cuadro de instrumentación alto y el volante pequeño y achatado. Como el volante viene con una ligera inclinación de coche comercial y la postura del conductor es más erguida que en un turismo, el volante tapa menos el cuadro que en otros Peugeot. Nuestro Rifter montaba la pantalla táctil grande, que va flotante y bien alta. Es recomendable intentar montarla, aunque sea en opción pagando extra, porque te ofrece la sensación de coche moderno con más funciones que controlar y personalizar, evitando la sensación de furgón comercial.

La consola central entre los asientos esta bastante elevada, lo que ha permitido que haya dos huecos para guardar objetos grandes y profundos, sobre todo porque la posición de la palanca en los Rifter manuales está bastante adelantada y elevada. Nuestro Peugeot Rifter era automático y contaba con un mando rotativo para la transmisión. El freno de estacionamiento es eléctrico, con activación y desactivación automática.

Prueba Peugeot Rifter Long 130 CV Auto, motor y cambio

El motor BluHDI 130 es un bloque de cuatro cilindros de 1,5 litros turbodiésel, de nueva generación, con lo último en tecnología contra las emisiones y AdBlue. Entrega 130 CV de potencia máxima con un par de 300 Nm desde 1.750 rpm. Tiene una alta potencia específica y un magnífico par para viajar con el Rifter cargado. Gracias al cambio de 8 velocidades, cuenta con suficientes marchas para cada momento, desde una primera velocidad sensiblemente corta para arrancar cargado, hasta una séptima y octava para reducir los consumos en carretera y autovía. A pesar del ritmo ligero con el que nos movimos siempre –con más carretera que ciudad-, pudimos dejar un consumo medio de 7,1 l/100 km, lo que está bien para el tipo de coche voluminoso, cargado de asientos y equipamiento.

Las prestaciones son correctas, no es un coche para ir buscando bajar tiempos, pero en ningún momento nos dio la sensación de que le faltara potencia. El cambio actúa rápido a las demandas de mayor aceleración y el conductor puede tomar el control con la posición manual secuencial y las levas de cambio en el mini volante. Este volante tan pequeño y achatado no es el que te esperas en un coche como el Peugeot Rifter, pero es un punto de distinción en un elemento que utilizas en cada kilómetro. La dirección está muy asistida en parado y a baja velocidad, facilitando las maniobras y el avance en aparcamientos. En movimiento se va endureciendo progresivamente.

Prueba Peugeot Rifter Long 130 CV Auto, conducción y comportamiento

La conducción es suave gracias al cambio automático y la dirección ligera y rápida, sin duda, el BlueHDI 130 con cambio EAT8 es la combinación más recomendable, porque es mejor invertir un poco más y ganar en confort de utilización en el día a día, sobre todo porque no consume mucho. Tiene buena estabilidad a velocidad y su actitud en carretera es fiable. Es un coche que sorprende, porque aunque es grande y con forma de coche comercial, tiene un confort cercano al de un monovolumen. Tan sólo, al pasar por una serie de baches seguidos puedes notar alguna vibración más y un asilamiento de los impactos menor que en un Citroën Grand C4 Spacetourer, por ejemplo.

Prueba Peugeot Rifter Long 130 CV Auto, equipamiento y precios 

Una cosa buena de tener una plataforma de turismo, además de favorecer el buen comportamiento, es el poder contar con todas las tecnologías de ayuda a la conducción que puede tener una berlina de calidad como el Peugeot 508. Por supuesto, nuestro Rifter de pruebas llevaba todas las opciones montadas y contaba con cámara trasera, dirección activa ayuda al mantenimiento de carril o control de ángulo muerto. En este sentido, el Rifter demuestra que es muy reciente, con los últimos avances disponibles y se pone a la cabeza en su segmento. Montar todo en el Rifter long GT Line, a través de distintos paquetes, supone unos 700 euros más. El navegador tope opcional Tom Tom 3D cuesta 800 euros. Otra opción interesante es el paquete Grip Control (520 €), que añade neumáticos Michelin M+S y modos de conducción para usar fuera del asfalto que modifican la respuesta del motor, cambio y ayudas a la conducción. No obstante, recomiendo empezar por el Rifter Long Active con navegador, tercera fila y ayuda de aparcamiento, porque puede ser suficiente y se queda en 24.110 euros de PVP antes de los posibles descuentos. De hecho, a mí valdría con la carrocería corta y sin la tercera fila, que son 23.167 euros. A pesar del gran tamaño, la pintura metalizada (5 opciones) cuesta sólo 350 euros y además hay tres colores sin sobreprecio: blanco, negro y rojo.

El nuevo Peugeot Rifter lleva la versatilidad para la familia, el trabajo y el ocio de los coches comerciales ligeros a nuevas cotas de confort y calidad. A mí me gusta mucho el Ford Tourneo Connect por comportamiento y calidad interior, pero creo que el Rifter con el motor de 130 CV y el cambio automático tiene la mejor propuesta mecánica del momento en este segmento, con buena tecnología de conectividad y es un producto mejor terminado.

Fotos Prueba Peugeot Rifter Long, gran siete plazas

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